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24 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura

Adoptar un galgo: lo que hay que saber

Es el perro más abandonado de España y uno de los más fáciles de tener. Esa contradicción merece explicarse, porque quien adopta uno casi siempre repite.

Galgo Español
Galgo Español · foto de Mperdomo (CC BY-SA 4.0)

Por qué hay tantos

La temporada de caza menor termina entre enero y febrero, y a partir de ahí los rescates especializados se llenan. Es un abandono ligado a un uso: el perro deja de correr lo suficiente y deja de interesar. A eso se suma que muchos se crían en cantidades grandes para quedarse con unos pocos. El resultado es que en España hay, en cualquier momento del año, miles de galgos y podencos esperando, y varias organizaciones que llevan décadas dedicadas solo a ellos.

El mito del perro que necesita correr todo el día

Es justo al revés. El galgo es un velocista, no un fondista: está hecho para explotar durante medio minuto y luego descansar. En casa duerme entre dieciocho y veinte horas al día, y con dos paseos tranquilos y una carrera suelta en un sitio cerrado un par de veces por semana está cubierto. Su apodo en inglés, «el atleta de sofá», describe la realidad mejor que cualquier descripción larga.

Por qué funcionan tan bien en un piso

Son silenciosos: muchos ladran dos o tres veces al año. No huelen, porque tienen muy poca grasa en la piel. Sueltan poco pelo. No suelen ser destructivos. Y son discretos: no piden atención constantemente, se colocan en su sitio y desaparecen. Para un edificio con vecinos pegados es difícil encontrar algo mejor, y eso choca de frente con la idea de que un perro de treinta kilos necesita un jardín.

El carácter, que sorprende

Son suaves, sensibles y bastante tímidos al principio, sobre todo los que vienen de una vida de perrera sin socializar. Muchos llegan sin saber lo que es una escalera, un espejo, un cristal o un suelo resbaladizo, y hay que enseñárselo con paciencia. No son perros de obediencia brillante ni les interesa especialmente complacerte, así que se educan mejor con premios y sin presión. Con otros perros suelen ser excelentes.

Los cuidados que sí son distintos

Tienen muy poca grasa corporal, así que pasan frío de verdad: en invierno necesitan abrigo, y una cama gruesa todo el año, porque tumbados sobre suelo duro se hacen llagas en los codos. Por la misma razón son sensibles a la anestesia y tu veterinario debe saberlo. La piel se les corta con facilidad. Y algunos, sobre todo los que vienen del campo, llegan con leishmaniosis, que se controla de por vida pero hay que saber antes de adoptar.

La correa, que no es negociable

Esto es lo más importante del artículo. Un galgo alcanza más de sesenta kilómetros por hora en tres zancadas, caza por vista y, cuando arranca detrás de algo, deja de oírte literalmente. No se sueltan nunca fuera de un espacio vallado, por muy bien que respondan a la llamada en el salón. Y el collar tiene que ser de tipo martingale, ancho, porque su cuello es más grueso que su cabeza y de un collar normal se sacan de un tirón.

Gatos, niños y otros animales

Depende mucho del ejemplar y de su historia. Los rescates serios prueban a cada perro con gatos y te lo dicen con claridad: hay galgos que conviven perfectamente con uno y otros que no deberían acercarse jamás. Con niños suelen ser buenos, tranquilos y poco invasivos, aunque su sensibilidad significa que no llevan bien el trajín brusco. Pregunta siempre por ese perro en concreto, no por la raza.

Galgo español, greyhound y podenco

No son lo mismo. El galgo español es más rústico y algo más pequeño, con variedad de pelo duro y de pelo liso; el greyhound, que también se adopta mucho, viene sobre todo de canódromos y es más corpulento; el podenco no es un lebrel sino un perro de caza que usa vista, oído y olfato, es más activo, más saltador y bastante más mañoso escapando. Comparten el abandono estacional, pero no el carácter ni las necesidades.

Cómo empezar

Hay rescates dedicados solo a esta raza por toda España, con un proceso serio: cuestionario, entrevista, visita a tu casa y seguimiento después. Eso no es desconfianza, es lo que hace que la adopción funcione. Muchos ofrecen acogida temporal, que es la mejor forma de saber si encaja. Y casi todos te dirán lo mismo que oirás de cualquiera que tenga uno: que nadie adopta solo un galgo.

Lo que importa

Es el perro de piso más fácil que hay y el más abandonado del país a la vez. Si vives en un piso y trabajas fuera, mira uno antes que ninguna otra cosa.

Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.

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