Mi perro arrastra el culo por el suelo: qué le pasa
Ese gesto tan cómico de arrastrar el culo por el suelo, sentado y tirando con las patas delanteras, tiene casi siempre una explicación poco glamurosa: las glándulas anales. Hace gracia, pero es la forma que tiene el perro de decir que algo le molesta ahí atrás, y conviene mirarlo.
Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web
Arrastrar el culo es un síntoma, no una gracia
El gesto de sentarse y arrastrar el trasero por el suelo o la alfombra, tirando con las patas delanteras, tiene nombre técnico poco importante y una traducción clara: a tu perro le pica o le molesta la zona del ano, y se frota para aliviarse. No lo hace por vicio ni por limpiarse: lo hace porque siente algo ahí que le incomoda. Así que, aunque la escena tenga su gracia, es un síntoma, y la pregunta correcta no es «qué manía», sino «qué le está molestando en el culo». Y la respuesta, la mayoría de las veces, son las glándulas anales.
Qué son las glándulas anales
A los lados del ano, el perro tiene dos pequeñas bolsas, las glándulas anales, que contienen un líquido de olor muy fuerte y característico. Sirven para marcar: normalmente se vacían solas un poquito cada vez que el perro hace caca, y ese olor es parte de su tarjeta de visita, lo que explica por qué los perros se huelen el trasero al saludarse. El problema aparece cuando no se vacían bien y el líquido se acumula, espesa y las glándulas se llenan e inflaman. Eso pica, molesta y, si no se soluciona, puede infectarse o formar un absceso doloroso.
Por qué se llenan las glándulas
Las glándulas se vacían con la presión de una caca firme al pasar. Por eso, cuando el perro tiene heces blandas o diarrea a menudo, no hacen la presión necesaria y las glándulas no se vacían, se llenan y dan problemas. También influyen el sobrepeso, que dificulta el vaciado, ciertas razas pequeñas más propensas, y algunas particularidades individuales. Es decir, un perro con las tripas sueltas de forma habitual o con unos kilos de más tiene más papeletas de arrastrar el culo, y ahí está muchas veces la raíz del asunto.
Las otras causas, que no hay que olvidar
Aunque las glándulas son la causa estrella, no son la única. Los parásitos intestinales, sobre todo las tenias (esos segmentos blancos como granos de arroz que a veces se ven en las heces o alrededor del ano), también provocan picor y arrastre. Una irritación de la piel de la zona, restos de caca pegados en el pelo de perros de pelo largo, una alergia, o una herida, pueden hacer lo mismo. Por eso, si el perro arrastra el culo, conviene mirar la zona y, si no mejora, dejar que el veterinario descarte lo que no sean las glándulas.
Las señales que lo acompañan
Fíjate en lo que hace además de arrastrarse. Un perro con las glándulas llenas suele lamerse mucho la zona del ano, girarse de repente a mirarse atrás como si algo le hubiera pinchado, costarle sentarse o hacerlo con cuidado, y a veces desprende un olor fuerte y desagradable, como a pescado podrido, que es el del contenido de las glándulas. Si además notas la zona hinchada, roja, caliente o con una herida que supura, puede haber ya un absceso, y eso duele mucho y necesita veterinario sin esperar.
Lo que puedes hacer en casa
Poco, y con cuidado. Lo primero, revisar la zona y, si hay restos de caca enganchados en el pelo (típico en perros de pelo largo o con diarrea), limpiarla con suavidad con agua tibia y recortar el pelo de alrededor si hace falta. Mantener al perro en su peso y, si tiende a tener las heces blandas, cuidar su alimentación para que sean firmes, ayuda a que las glándulas se vacíen solas. Lo que no debes hacer es ponerte a exprimirle las glándulas por tu cuenta sin que te hayan enseñado: mal hecho duele, puede dañar la zona y empeorarlo.
El vaciado de las glándulas
Cuando las glándulas están llenas, hay que vaciarlas, y eso lo hace el veterinario o un peluquero canino con formación, presionando de una forma concreta para sacar el contenido. Es rápido y alivia al perro al instante. Algunos perros necesitan que se las vacíen de vez en cuando toda la vida, y otros solo en un episodio puntual. No conviene hacerlo de rutina «por si acaso» si el perro no lo necesita, porque vaciarlas sin motivo puede alterar su funcionamiento normal; se hace cuando hay síntomas, no como hábito.
Cuando se complica: impactación y absceso
Si las glándulas llenas no se tratan, el contenido se espesa tanto que no sale (impactación), y de ahí se puede pasar a una infección y a un absceso: una bolsa de pus que se inflama, duele mucho y a veces revienta por fuera, junto al ano, dejando una herida. Eso ya es un problema serio que necesita tratamiento veterinario con antibióticos y, a veces, drenaje, y es bastante doloroso para el perro. Por eso no conviene ignorar el arrastre durante semanas: es mejor resolver unas glándulas llenas a tiempo que tratar un absceso después.
Cuándo ir al veterinario
Ve a la consulta si tu perro arrastra el culo de forma repetida, si se lame mucho la zona, si huele fuerte a pescado, si notas la zona hinchada, roja o con una herida, o si ves lo que parecen granos de arroz (posibles tenias) cerca del ano o en las heces. También si ya le han vaciado las glándulas pero el problema vuelve una y otra vez, porque entonces hay que buscar la causa de fondo (dieta, peso, heces blandas). Un episodio suelto se resuelve fácil; lo que se repite necesita que alguien averigüe por qué.
Prevenir que vuelva
Para que el culo deje de arrastrarse y no vuelva, lo clave es atacar la causa. Mantén a tu perro en su peso, porque el sobrepeso dificulta el vaciado de las glándulas. Cuida su alimentación para que haga heces firmes, que son las que vacían las glándulas al pasar; si tiene las tripas sueltas a menudo, trátalo con el veterinario y valora un pienso con la fibra adecuada. Desparasítalo regularmente para evitar las tenias. Y en perros muy propensos, pregunta por un control periódico. Con la causa resuelta, la mayoría deja de arrastrarse para siempre.
La fibra y la dieta
Un truco que a muchos perros propensos les va bien es aumentar un poco la fibra de la dieta, porque una caca con cuerpo hace mejor presión sobre las glándulas y las vacía al salir. Esto puede ser un pienso con más fibra o un suplemento como la calabaza cocida o el salvado, siempre con el visto bueno del veterinario y en la cantidad justa, porque pasarse también revuelve la tripa. No es magia ni funciona en todos, pero en los perros cuyas glándulas se llenan por tener las heces demasiado blandas, dar cuerpo a la caca es, muchas veces, la solución de fondo.
Las razas más propensas
Aunque le puede pasar a cualquier perro, los problemas de glándulas anales son bastante más frecuentes en las razas pequeñas y miniatura, como el caniche toy, el chihuahua, el bichón o el yorkshire, y también en algunas razas de tamaño medio con tendencia al sobrepeso. En los perros grandes suele darse menos. Si tienes un perro pequeño, conviene estar atento a este tema desde joven, porque es muy probable que en algún momento de su vida necesite que le revisen o le vacíen las glándulas. No es nada grave ni raro en estas razas: es, sencillamente, una de esas cosas que vienen con el paquete de tener un perro pequeño.
Cada cuánto hay que vaciarlas
No hay una regla fija, porque depende enteramente del perro. La mayoría de los perros no necesitan que nadie les vacíe las glándulas nunca en toda su vida, porque se vacían solas al hacer caca. Otros, los propensos, necesitan un vaciado cada pocos meses de forma más o menos regular. Lo importante es entender que el vaciado se hace cuando hay síntomas o cuando un perro ya ha demostrado que lo necesita periódicamente, no «por rutina» en un perro sano, porque manipular unas glándulas que funcionan bien puede alterarlas. Si tu perro nunca se queja ni arrastra el culo, lo mejor que puedes hacer con sus glándulas es dejarlas en paz, porque forzar vaciados innecesarios puede volverlas perezosas y crear justo el problema que no tenía. En resumen: observa, deja que la naturaleza haga su trabajo y actúa solo cuando tu perro te dice, arrastrándose o lamiéndose, que algo le molesta ahí atrás.
Arrastrar el culo casi siempre son las glándulas anales llenas, que pican y molestan; menos veces, parásitos o irritación. Lo resuelve el veterinario vaciándolas, y alivia al instante. Para que no vuelva: mantener al perro en su peso, cuidar que haga heces firmes y desparasitarlo. Ve al veterinario si se repite, huele fuerte a pescado o la zona está hinchada o con herida, por si hay infección.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.