Pulgas y garrapatas: cómo prevenirlas y qué hacer si ya las tiene
No son solo una molestia: en España transmiten enfermedades que van de graves a mortales. La buena noticia es que se previenen bien y quitar una garrapata es sencillo si se hace con cabeza.
Por qué importan más de lo que parece
Una pulga pica, da picor y puede provocar dermatitis alérgica, pero además transmite la tenia si el perro se la traga al rascarse. Las garrapatas son peores: en España transmiten la ehrlichiosis, la babesiosis y otras enfermedades que pueden ser graves. Y hay un mosquito, el flebotomo, que transmite la leishmaniosis, una enfermedad crónica y seria muy presente en buena parte del país.
La prevención según dónde vivas
No es lo mismo el norte húmedo que el Mediterráneo o el sur, donde la leishmaniosis es endémica. En zonas de riesgo, el repelente de flebotomos —collar o pipeta específicos— no es opcional de mayo a octubre, y a veces todo el año. Para pulgas y garrapatas hay pipetas, collares y comprimidos; cuál y cada cuánto lo decide tu veterinario según tu zona y tu perro. Es de las cosas en las que no conviene ahorrar.
Cómo quitar una garrapata bien
Con una pinza específica de garrapatas o unas pinzas finas, se agarra lo más pegado a la piel posible, por la cabeza, no por el cuerpo. Se tira despacio y recto, sin retorcer, hasta que suelta. Lo que NO hay que hacer: quemarla, echarle aceite o alcohol o aplastarla, porque eso la hace regurgitar dentro del perro y aumenta el riesgo de contagio. Después, desinfectar la zona y lavarte las manos.
Si se queda la cabeza dentro
Pasa a veces y no es una catástrofe. La piel suele expulsarla sola en unos días, como una astilla. No hurgues con una aguja: desinfecta y vigila. Si la zona se inflama, supura o el perro se lame mucho, al veterinario. Y apunta la fecha: si en las semanas siguientes el perro tiene fiebre, apatía o no come, cuéntaselo al veterinario, porque las enfermedades que transmiten tardan en dar la cara.
Las pulgas: tratar al perro y la casa
Aquí está el error más común: tratar solo al perro. Por cada pulga que ves en el animal hay muchas más en forma de huevo y larva en el suelo, las alfombras, la cama y las grietas. Hay que tratar al perro y el entorno a la vez, aspirar a fondo y lavar textiles a alta temperatura, y repetir a las semanas para cazar las que van eclosionando. Si no, vuelven.
Revisar después de cada salida al campo
En primavera y verano, después de pasear por hierba alta, monte o zonas con ganado, pasa las manos por todo el cuerpo del perro, con atención a orejas, cuello, axilas, ingles y entre los dedos, que son sus sitios favoritos. Cuanto antes quites una garrapata, menos probabilidad de contagio: las enfermedades tardan horas en transmitirse desde que se engancha.
Las espigas, de paso
No son parásitos, pero comparten temporada y peligro. Son las semillas puntiagudas de ciertas hierbas secas de verano, que se clavan y avanzan hacia dentro: en las orejas, la nariz, entre los dedos, en los ojos. Revisa al perro tras el paseo por campo seco, y si ves que sacude la cabeza, estornuda sin parar o cojea con un dedo hinchado, al veterinario: una espiga se saca mejor pronto que tarde.
Previene según tu zona —en el sur la leishmaniosis no perdona—, revisa al perro tras el campo, y si encuentras una garrapata, sácala recta por la cabeza sin quemarla ni untarla.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.