Las razas que más se abandonan en España
En España se abandonan más de 280.000 perros y gatos al año. No es aleatorio: hay razas que llenan las protectoras por motivos muy concretos, y casi todos eran previsibles antes de llevarse el cachorro a casa.
Los números, para situarse
Las cifras que manejan las asociaciones españolas rondan los 280.000 animales recogidos al año entre perros y gatos, y casi un tercio de los perros que entran en una protectora son de raza reconocible o cruces muy evidentes. Ese último dato es el importante y el que más sorprende: la idea de que en las protectoras solo hay mestizos de origen desconocido es falsa. Si buscas una raza concreta hay una probabilidad real de encontrarla esperando, y bastantes rescates trabajan exclusivamente con una.
Galgos y podencos: el abandono con calendario
Son, con diferencia, los que más aparecen, y su abandono tiene fecha en el calendario. La temporada de caza menor termina entre enero y febrero, y a partir de ahí las protectoras y los rescates especializados se llenan. Es un abandono ligado a un uso: el perro deja de servir y deja de interesar. Existen desde hace décadas organizaciones que solo trabajan con ellos, y la paradoja es que el galgo es probablemente el mejor perro de piso que existe: silencioso, limpio, sin apenas olor, de necesidades de ejercicio moderadas y con dieciocho horas de sueño al día. Quien adopta uno suele repetir.
El husky y el efecto serie de televisión
Cada vez que una serie o una película pone de moda una raza, la oleada de abandonos llega dos años después, que es justo cuando el cachorro se convierte en adulto y las características de la raza se manifiestan del todo. Con el husky ocurrió de forma masiva: se compra un perro construido para correr ochenta kilómetros diarios a cuarenta grados bajo cero y se mete en un piso de Sevilla. Se escapa —son escapistas legendarios—, aúlla, escarba, destroza y no obedece la llamada. Ninguna de esas cosas es un defecto del perro: son las características de la raza, publicadas en cualquier ficha, incluida la nuestra.
Los braquicéfalos y la factura veterinaria
Bulldogs franceses e ingleses, carlinos. Aquí el abandono no suele ser por conducta, porque son perros de carácter fácil y poco ejercicio, sino por dinero y por desgaste. Mucha gente descubre tarde que su perro necesita una cirugía de vías respiratorias que cuesta entre 1.000 y 2.000 €, y a eso se suman las dermatitis de los pliegues, las úlceras de córnea, los problemas de columna y los partos por cesárea. Son las razas con la factura veterinaria media más alta del mundo canino, y quien compra uno por su aspecto rara vez ha visto esa lista antes de pagar.
Los pastores de alta energía
Border collie, malinois, pastor australiano, kelpie. Llegan a las protectoras con dos o tres años y una etiqueta que suele decir «demasiado nervioso» o «mordisquea a los niños». Ninguna de las dos cosas es cierta tal cual: son perros criados para trabajar entre seis y ocho horas al día, y sin ese trabajo se lo inventan. Pastorean lo que haya —niños, bicicletas, la aspiradora—, se obsesionan con sombras o reflejos y desarrollan conductas repetitivas. Con trabajo mental diario son perros extraordinarios; sin él, son insostenibles en un piso.
Los pequeños que «no iban a dar problemas»
Chihuahuas, yorkshires y terriers pequeños aparecen mucho más de lo que la gente supone. El patrón es distinto: se compran creyendo que un perro pequeño es un perro fácil, no se educan porque «total, es pequeño», y acaban ladrando a todo, gruñendo cuando los cogen y haciendo sus necesidades dentro de casa. Nada de eso es propio del tamaño: es falta de educación, que en un perro de cuarenta kilos nadie se habría saltado. A eso se suman los abandonos por cambio de circunstancias en personas mayores, que son el otro gran grupo y el más doloroso.
Los mestizos, que son la mayoría
Con todo el foco puesto en las razas conviene decir lo evidente: la mayor parte de los perros que hay ahora mismo en una protectora española son mestizos. Y son, de media, más sanos que cualquier raza pura, porque no arrastran los problemas hereditarios de una línea cerrada. También son los que más tiempo pasan esperando, junto con los adultos, los negros y los grandes. Si lo que buscas es un buen perro y no un pedigrí, ahí está la mejor relación entre lo que das y lo que recibes.
Los meses en que más se abandona
El tópico dice que en verano, y es verdad solo a medias. Hay dos picos claros: uno después de Navidad, con los cachorros regalados que a las seis semanas ya no hacen gracia, y otro al final de la temporada de caza, en febrero. El verano concentra más los casos de perros atados y abandonados en carretera, que son los que salen en las noticias, pero el goteo del resto del año pesa más en el total. Regalar un cachorro por sorpresa sigue siendo una de las peores ideas posibles, por buena que sea la intención.
Qué se puede hacer
Lo primero, elegir con la cabeza: leer la ficha entera antes de enamorarse de una foto, mirar el ladrido, la energía, la tolerancia a la soledad y la salud de la raza, y hacer el cálculo de coste con números reales. Lo segundo, mirar en adopción antes que en una tienda, porque la raza que quieres probablemente esté esperando en algún sitio. Lo tercero, si ya tienes el perro y la convivencia se complica, pedir ayuda a un educador antes de llegar al punto de no poder más: la mayoría de las razones de abandono por conducta tienen solución si se atienden a tiempo. Y lo cuarto, si aun así no puedes seguir, devolverlo a la protectora o al criador de donde salió en vez de dejarlo tirado. Un criador serio te lo acepta de vuelta; es justo una de las preguntas que sirven para reconocerlo.
El abandono casi siempre empieza en una decisión mal informada. Media hora leyendo antes de traer un perro a casa evita años de problemas para los dos.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.