Socializa antes de las 16 semanas
Esa ventana define el perro adulto que tendrás. Personas, superficies, ruidos, coches y otros animales, siempre en positivo.
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La ventana se cierra
Entre las 3 y las 16 semanas el cachorro acepta como normal casi todo lo que conoce. Pasado ese periodo, lo nuevo pasa a ser sospechoso por defecto. No es que después no se pueda trabajar —se puede, y mucho—, pero cuesta meses lo que antes costaba una tarde.
Qué hay que presentarle
Personas de todo tipo: niños, ancianos, gente con barba, con gorra, con paraguas, en silla de ruedas. Superficies: césped, arena, rejilla, metal, suelo resbaladizo, escaleras. Ruidos: tráfico, obras, aspiradora, petardos grabados a bajo volumen. Y manipulación: orejas, patas, boca, cepillo, cortaúñas.
En positivo y sin forzar
Socializar no es exponer, es asociar. Si el cachorro se asusta de una moto y tú lo acercas a la fuerza, aprendes a que las motos dan miedo. Lo correcto es mantener la distancia a la que está cómodo, premiar la calma y acercarse solo cuando él quiera. Un mal encuentro puede costar meses de trabajo.
El dilema de las vacunas
Hay quien no saca al cachorro hasta completar la pauta, a las 16 semanas, justo cuando se cierra la ventana. La recomendación actual de la mayoría de veterinarios de conducta es sacarlo antes evitando zonas de riesgo: en brazos por la calle, en casas de amigos con perros vacunados, en clases de socialización controladas.
Si adoptas un adulto ya formado, esta ventana está cerrada: trabaja con un educador en positivo y ten paciencia, pero sabe que el carácter que ves es bastante el que tendrás.