Cuánto cuesta un perro en España, de verdad
La pregunta está mal hecha. No es cuánto cuesta un perro: es cuánto cuesta tenerlo doce años. Aquí van las cifras, partida a partida, con lo que sube cada una según el tamaño y la raza que elijas.
Lo que pagas una sola vez
Si adoptas, una protectora seria pide entre 150 y 350 €, y por ese dinero el perro sale con microchip, vacunas al día, desparasitado y esterilizado. No es una compra: es lo que a la protectora le ha costado ponerlo en condiciones, y casi nunca lo cubre entero. Si compras a un criador con pedigrí y pruebas de salud de los padres, hablamos de entre 900 y 2.500 € según la raza, y todo lo anterior lo pagas aparte: la primovacunación completa son entre 120 y 180 €, la esterilización va de 200 a 500 € según el tamaño y el sexo, y el microchip con su registro autonómico otros 40 a 70 €. A eso hay que sumarle el equipo inicial —cama, transportín, comedero, correa, arnés, juguetes, cepillo, bolsas— que rara vez baja de 150 € y en un perro grande se va a 400, porque todo tiene que ser más grande y más resistente.
La comida: la partida más grande y la más previsible
Es la única que puedes calcular con bastante exactitud antes de tener el perro, porque depende casi por completo del peso adulto. Con un pienso de gama media, un toy de tres kilos se come unos 250 € al año; un perro mediano de quince, unos 560; uno grande de treinta y cinco, cerca de 850; y un gigante de cincuenta y cinco supera los 1.100. Subir a una gama alta puede multiplicar esas cifras por 1,5 o por 2, y la comida húmeda o la dieta cocinada las disparan bastante más. Aquí es donde más se nota el tamaño a lo largo de doce años: entre un chihuahua y un mastín hay más de 10.000 € de diferencia solo en el saco de pienso.
El veterinario de rutina
La revisión anual con las vacunas de recuerdo, la antirrábica donde es obligatoria y los antiparasitarios internos y externos va de 185 a 340 € al año, otra vez según el tamaño, porque casi toda la medicación se dosifica por peso. Esto es el suelo: el año en que no pasa nada. A partir de los siete u ocho años conviene pasar a dos revisiones anuales con analítica, y ahí la cifra se va a entre 350 y 500 €. Súmale la limpieza bucal bajo anestesia, que muchos perros necesitan cada dos o tres años y cuesta entre 150 y 300 €: en las razas pequeñas, que acumulan sarro mucho antes, es prácticamente una cita fija.
La peluquería, la partida que nadie calcula
Es la diferencia de coste más grande entre dos perros del mismo tamaño y casi nunca aparece en las cuentas que la gente hace antes de decidirse. Un caniche, un bichón, un yorkshire, un shih tzu o un cocker pasan por la peluquería cada seis u ocho semanas, a entre 35 y 70 € la sesión: eso son de 400 a 600 € al año, todos los años, unos 6.000 € a lo largo de su vida. Un schnauzer o un west highland necesitan además stripping, que sale más caro. Un beagle, un labrador o un galgo no necesitan ninguna: con un cepillo de diez euros y media hora a la semana está resuelto. Si el presupuesto va justo, el tipo de pelo importa tanto como el tamaño.
Los imprevistos, que son los que hunden presupuestos
Esta es la partida que no se puede planificar y la que de verdad decide si el perro va a estar bien atendido. Una torsión gástrica operada ronda los 1.500 a 3.000 € y hay que decidir en una hora. Una rotura de ligamento cruzado va de 1.200 a 2.500 € por rodilla, y con los años suelen romperse las dos. Una hernia discal operada, entre 2.000 y 3.500. Un tratamiento oncológico se va a varios miles. No es que vaya a pasar: es que a lo largo de doce años la probabilidad de que pase algo de esta lista no es pequeña, y depende mucho de la raza. Un bulldog inglés y un podenco no juegan la misma liga, y eso se sabe antes de elegir.
El seguro: cuándo compensa y cuándo no
Una póliza de salud media cuesta entre 15 y 40 € al mes según el tamaño y la edad, y tiene dos letras pequeñas que conviene leer. La primera: no cubre lo preexistente, así que si lo contratas a los siete años, todo lo que ya tenga queda fuera. La segunda: muchas pólizas excluyen las enfermedades hereditarias propias de la raza, que son justo las caras. Si vas a contratarlo, hazlo el primer año. La alternativa es un colchón propio: apartar 30 € al mes desde el primer día da 4.300 € en doce años, cubre casi cualquier susto y no caduca. Lo que no funciona es no tener ninguna de las dos cosas y confiar en que no pase nada. El seguro de responsabilidad civil es otra cosa distinta: es obligatorio en varias comunidades para cualquier perro, y en las razas catalogadas como potencialmente peligrosas lo es en toda España, con una cobertura mínima de 120.000 €.
Y lo que se olvida siempre
La residencia cuando te vas de vacaciones cuesta entre 20 y 36 € al día según el tamaño: una semana en agosto son 200 € largos, y en temporada alta hay que reservar con meses. El paseador si trabajas fuera ronda los 12 € el paseo, que a tres días por semana son 1.800 € al año. El educador canino no es un lujo si tienes un cachorro que muerde o un perro reactivo con otros perros: cinco sesiones particulares rondan los 300 €, y salen mucho más baratas que doce años de paseos imposibles. Y hay gastos que solo aparecen con ciertas razas: la rampa para el coche en un perro de espalda larga, el abrigo en uno de pelo corto, el bozal homologado en un PPP.
Las cifras finales
Con todo sumado, un perro mediano adoptado, con seguro y sin extras, sale por unos 1.400 a 1.900 € al año a partir del segundo, y unos 1.800 a 2.500 el primero, que carga con el equipo y la esterilización. En toda su vida, entre 17.000 y 24.000 €. Un gigante casi dobla esa cifra, aunque viva menos años. Un toy sano se queda bastante por debajo, salvo que necesite peluquería, que lo acerca al mediano. Y todo esto contando con que no haya una urgencia seria, que es contar con suerte.
Cómo abaratarlo sin recortar donde no se debe
Hay tres sitios donde se ahorra de verdad y sin consecuencias: adoptar en vez de comprar, elegir una raza que no necesite peluquería y comprar el pienso en sacos grandes. Hay uno donde se ahorra a corto plazo y se paga caro después: saltarse las revisiones y los antiparasitarios, porque una leishmaniosis o una filariosis detectadas tarde cuestan mucho más que doce collares. Y hay uno que no es ahorro sino trampa: elegir el cachorro más barato de una camada sin pruebas de salud. Ese descuento se cobra con intereses en la consulta del traumatólogo.
Antes de decidirte, haz el cálculo con tu raza y tu situación. Si la cifra te incomoda, no es el momento: un perro al que no puedes llevar al veterinario cuando toca es un problema para los dos, y el que lo paga es él.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.