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7 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

Tos de las perreras: qué es y qué hacer

La tos de las perreras es un catarro canino muy contagioso que suena fatal pero que en la mayoría de los perros sanos se queda en una tos molesta que se cura sola. Saber reconocerla, cuidar al perro y distinguir cuándo se complica es lo que hace falta para llevarla bien.

Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web

Border Collie
Border Collie

Qué es exactamente

La tos de las perreras es una infección de las vías respiratorias altas del perro, el equivalente a un catarro fuerte, causada por una mezcla de virus y bacterias que se contagian por el aire. Se llama así porque se propaga con mucha facilidad allí donde hay varios perros juntos: residencias, perreras, parques caninos, exposiciones, grupos de paseo o la sala de espera del veterinario. Un perro puede contagiarse con solo compartir espacio un rato con otro que la tenga, aunque no haya contacto directo.

Cómo suena y cómo se reconoce

El signo estrella es una tos seca, fuerte y repetida, muy característica, que mucha gente describe como si el perro tuviera algo atascado en la garganta o como un graznido, y que a menudo termina en una arcada con la que parece que va a vomitar pero solo echa un poco de espuma blanca. La tos empeora con el ejercicio, la excitación o al tirar de la correa, porque se irrita la tráquea. Por lo demás, al principio el perro suele estar bastante normal, comiendo y con ganas, solo con esa tos que llama la atención.

Por qué se contagia tanto

Es de lo más contagioso del mundo canino. Se transmite por las gotitas que el perro enfermo suelta al toser, que quedan en el aire y en las superficies, así que basta compartir espacio. Además, un perro contagiado puede empezar a toser varios días después de cogerla y seguir contagiando un tiempo después de dejar de toser. Por eso, si tu perro la tiene, lo responsable es mantenerlo alejado de otros perros durante el episodio y avisar si ha estado en una residencia o en un grupo, para cortar la cadena.

La mayoría de las veces, se cura sola

La buena noticia es que en un perro adulto y sano la tos de las perreras suele ser leve y curarse sola en una o dos semanas, igual que un catarro nuestro. Durante ese tiempo el cuidado en casa es lo más importante: descanso, evitar el ejercicio intenso que dispara la tos, usar arnés en vez de collar para no irritar más la tráquea al tirar, y mantener el ambiente sin humos ni irritantes. Muchos perros no necesitan más que paciencia y unos días tranquilos para pasarla.

Cuidados que ayudan en casa

Además del reposo, algunas cosas alivian. Mantenerlo en un ambiente húmedo ayuda a calmar la garganta: el vapor del baño mientras te duchas, con el perro dentro unos minutos, suele sentarle bien. Agua fresca siempre disponible y comida apetecible y blanda si la tos le da arcadas. Nada de collar que apriete la tráquea, solo arnés. Y evitar los cambios bruscos de temperatura y los sitios con humo. Lo que no debes hacer es darle jarabes para la tos de humanos por tu cuenta, porque muchos llevan ingredientes que no le convienen.

Cuándo hay que ir al veterinario

Aunque suele ser leve, conviene consultar si la tos dura más de una semana sin mejorar o va a peor, si el perro deja de comer, está decaído o tiene fiebre, si la tos va acompañada de mocos espesos o dificultad para respirar, o si notas que respira rápido o con esfuerzo incluso en reposo. En esos casos la infección puede haber bajado a los pulmones y convertirse en una neumonía, que sí necesita tratamiento. También conviene ir directamente, sin esperar, si quien tose es un cachorro, un perro mayor o uno con otras enfermedades.

Los perros que no pueden esperar

En un cachorro, en un perro muy mayor, en uno de cara chata con las vías respiratorias ya comprometidas o en uno con el sistema inmunitario debilitado, la tos de las perreras se complica con más facilidad y puede ser seria. En estos perros no conviene esperar a ver si se cura sola: una consulta temprana permite vigilarlo de cerca y empezar tratamiento si hace falta. La regla es la misma de siempre: cuanto más frágil es el perro, menos margen de espera hay y antes conviene que lo vea un profesional.

Qué hará el veterinario

En los casos leves, muchas veces el veterinario confirma por la historia y la tos característica, recomienda reposo y vigilancia, y poco más, porque al ser en buena parte vírica se cura sola. En los casos que lo necesitan puede pautar antibióticos si hay infección bacteriana, antitusígenos para calmar la tos cuando es muy molesta, o antiinflamatorios. Si sospecha que ha bajado a los pulmones, puede pedir una radiografía. Lo importante es que el tratamiento lo decide el veterinario según cómo esté el perro, no se improvisa en casa.

El arnés, no el collar, mientras dura

Un detalle pequeño que marca mucha diferencia: durante el episodio de tos, y en general, usa arnés en vez de collar. La tos de las perreras irrita la tráquea, y un collar que aprieta esa misma zona cada vez que el perro tira dispara más tos y alarga la molestia. Con el arnés, el tirón se reparte por el pecho y no castiga la garganta. Es un cambio barato que ayuda a que el perro esté más cómodo mientras se recupera, y una buena costumbre que conviene mantener después aunque ya no tosa.

La vacuna, la mejor prevención

Existe una vacuna contra los principales causantes de la tos de las perreras, que no está entre las obligatorias pero sí muy recomendada para los perros que van a estar en contacto con otros: los que van a residencia, a grupos de paseo, a exposiciones, a parques caninos o a clases de educación. De hecho, muchas residencias la exigen para admitir al perro. No evita el cien por cien de los casos, porque hay varios gérmenes implicados, pero reduce mucho el riesgo y hace que, si la coge, sea más leve. Pregúntale al veterinario si a tu perro le conviene.

No toda tos es tos de las perreras

La tos tiene muchas otras causas, y conviene no darlo todo por hecho. Una tos que aparece sin que el perro haya estado con otros perros, o que suena distinta, apunta a otra cosa. En perros mayores o de ciertas razas, una tos persistente puede venir del corazón. En los de cara chata y en algunos pequeños existe el colapso de tráquea, que da una tos seca como un graznido de ganso. Y una tos con atragantamiento súbito al comer o jugar puede ser que algo se le haya ido por el lado equivocado. Por eso, cuando la tos no cuadra con el contexto de la tos de las perreras, es el veterinario quien debe ponerle nombre.

Cuánto tiempo contagia

Un detalle que importa para no propagarla: el perro puede seguir contagiando a otros durante un tiempo después de dejar de toser, a veces una o dos semanas más. Por eso, aunque tu perro ya parezca recuperado, conviene mantener la prudencia un poco más antes de volver a llevarlo a la residencia, al parque canino o a los grupos de paseo. Preguntar al veterinario cuándo puede volver a hacer vida social con otros perros evita que, sin querer, tu perro recién curado contagie a media docena más en el parque del barrio.

Convivir con otros perros en casa

Si tienes más de un perro y uno coge la tos de las perreras, lo más probable es que los demás también la cojan, porque conviven y el contagio es muy fácil. No siempre se puede evitar, pero ayuda separar en lo posible al enfermo, no compartir comederos y bebederos, y vigilar a los demás por si empiezan a toser. La buena noticia es que, si están sanos y vacunados, lo normal es que todos la pasen de forma leve. Avisa también a cualquier sitio donde haya estado tu perro los días previos.

En resumen

La tos de las perreras asusta por cómo suena y por lo fácil que se contagia, pero en un perro sano suele ser un mal trago leve que se cura solo con descanso y paciencia en una o dos semanas. Lo que hay que vigilar es que no se complique: tos que dura, decaimiento, falta de apetito o dificultad para respirar son la señal de ir al veterinario. Y en cachorros, perros mayores o delicados, mejor consultar pronto. La vacuna y evitar el contacto con otros perros mientras tose cierran el círculo.

Lo que importa

La tos de las perreras es un catarro canino muy contagioso que en perros sanos se cura solo en una o dos semanas con reposo y arnés en vez de collar. Ve al veterinario si dura, si el perro deja de comer o se apaga, si le cuesta respirar, o si es un cachorro, un perro mayor o delicado. La vacuna previene los casos más frecuentes.

Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.

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