Ejercicio mental para tu perro: cansarlo sin salir a correr
La mayoría de los problemas de conducta de un perro joven y sano son energía sin gastar, y casi siempre es energía mental. Cansar la cabeza vale más que cansar las patas, y muchas veces se hace sin salir de casa.
Por qué la cabeza cansa más que las patas
El olfato de un perro ocupa una parte enorme de su cerebro, y usarlo consume una cantidad de energía que no se parece a nada físico. Un perro que resuelve, busca y olfatea llega al sofá agotado y satisfecho. En cambio, correr detrás de una pelota una hora lo pone en mejor forma y sube su adrenalina, con lo que cada semana necesita más para el mismo efecto. Por eso el trabajo mental es más eficiente y más sano.
El paseo olfativo, lo más fácil
No hace falta nada. Consiste en dejar que el perro huela todo lo que quiera durante el paseo, sin tirar de la correa, aceptando avanzar cien metros en veinte minutos. Para él, cada esquina es un periódico entero con quién ha pasado, cuándo y cómo estaba. Un paseo olfativo tranquilo cansa más que uno rápido del doble de largo.
Buscar la comida en vez de dársela
El cambio más sencillo y de mayor efecto: en lugar de poner la ración en el cuenco, espárcela por el césped, escóndela por el salón o dásela en un juguete dispensador. Comer buscando activa el instinto de forrajeo y convierte treinta segundos de cuenco en veinte minutos de trabajo. Se puede hacer con cada comida.
Juegos de olfato en casa
Esconde premios por la habitación y anímale a buscarlos con un «busca». Sube la dificultad: bajo un vaso, dentro de una caja, entre mantas dobladas. La caja de cartón con papel arrugado y premios dentro entretiene a cualquier perro. Y los juguetes tipo puzle, en los que hay que mover piezas para liberar comida, cansan muchísimo.
Enseñarle cosas nuevas
Aprender es de lo que más cansa. Cinco minutos al día enseñándole un truco nuevo —dar la pata, girar, tocar un objeto con la nariz, recoger sus juguetes— lo dejan más satisfecho que un paseo largo, y de paso mejora vuestra comunicación. No tiene que ser útil: al perro le vale con que sea un reto que resolver contigo.
Masticar, el relajante natural
Masticar libera tensión y baja el nivel de excitación: es casi meditación para un perro. Un hueso adecuado, una raíz de brezo, un mordedor resistente. Para un perro nervioso o que se queda solo, tener algo seguro que masticar es una de las mejores herramientas de calma que hay, y no cuesta casi nada.
Cuánto y para quién
Veinte o treinta minutos de trabajo mental al día marcan una diferencia enorme, y se reparten en ratos pequeños. Es especialmente valioso en las razas de mucha cabeza —los pastores, los terrier— que sin un trabajo se lo inventan, pero le viene bien a cualquier perro. Y es un salvavidas los días de lluvia, de calor o cuando no puedes dar un paseo largo: en un piso pequeño, un perro se puede cansar del todo sin salir.
La señal de que funciona
Un perro con la cabeza bien gastada duerme profundamente, no da la lata por la tarde, no busca líos y llega tranquilo a las horas muertas. Si el tuyo destroza, ladra sin motivo o no para quieto pese a hacer ejercicio físico de sobra, casi seguro le falta esto, no más kilómetros.
Cambia media hora de pelota por media de olfato y trabajo de cabeza. Cansa más, es más sano y muchas veces se hace sin salir de casa.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.