Cuánto ejercicio necesita de verdad tu perro
Es la pregunta que más se hace y la que peor se responde, porque la respuesta no se mide en kilómetros. Un perro cansado de cuerpo y despierto de cabeza es un perro con problemas.
El suelo mínimo, para cualquier perro
Tres salidas al día, una de ellas larga. Ese es el mínimo, y no por el ejercicio sino por la higiene, el olfato y la salud mental: un perro que solo sale a hacer sus necesidades vive en una caja. A partir de ahí, la cantidad depende de la raza, de la edad y del individuo. Un bulldog inglés adulto se apaña con cuarenta minutos repartidos; un malinois joven puede necesitar dos horas y seguir pidiendo más.
Por qué correr no cansa
Esta es la parte que sorprende a casi todo el mundo. Lanzar la pelota una hora no relaja a un perro: lo entrena. La carrera explosiva y repetida, siempre igual, sube la adrenalina y el cortisol, y un perro con esas hormonas altas llega a casa incapaz de bajar. Además mejora su condición física, con lo que cada semana necesita más para el mismo efecto. Es la trampa en la que caen muchos dueños de border collie: cuanto más corren, más resistencia tienen, y el problema crece.
Lo que sí cansa: la nariz
El olfato de un perro ocupa una parte enorme de su cerebro, y usarlo consume una cantidad de energía que no se parece a nada. Veinte minutos de buscar comida escondida por el salón, o un paseo lento dejándole olfatear todo lo que quiera, dejan a un perro más relajado que una hora de correr. Se llama paseo olfativo y consiste, básicamente, en no tirar de la correa y en aceptar que vais a avanzar cien metros en veinte minutos.
El trabajo mental
Masticar un hueso adecuado, resolver un juguete dispensador, aprender un truco nuevo, hacer cinco minutos de obediencia con premios: todo eso cansa. Diez minutos de entrenar algo nuevo equivalen, en gasto mental, a bastante más paseo. Y tiene una ventaja añadida: el perro aprende a concentrarse contigo, que es exactamente lo que necesitas cuando aparezca otro perro en la acera de enfrente.
Por edades
Un cachorro no debe hacer ejercicio de impacto: nada de correr largo, saltar ni bajar escaleras hasta que cierren las placas de crecimiento, entre los ocho meses en un perro pequeño y los dieciocho en un gigante. La regla orientativa es cinco minutos de paseo por cada mes de edad, dos veces al día, y todo lo demás en juego libre sobre hierba. Un perro mayor necesita lo contrario: menos intensidad y más frecuencia, varios paseos cortos en vez de uno largo, para no cargar las articulaciones.
Las señales de que se queda corto
Destrozos cuando te vas, ladridos sin motivo aparente, no parar quieto por la tarde, morder muebles, escarbar, saltar encima de las visitas, conductas repetitivas como perseguirse la cola o fijarse en luces y sombras. Casi todo lo que se etiqueta como «mal comportamiento» en un perro joven y sano es en realidad energía sin gastar, y la mitad de las veces es energía mental, no física.
Y de que te estás pasando
También existe. Un perro sobreestimulado no duerme bien, jadea en reposo, no se relaja aunque esté tumbado, reacciona exageradamente a cualquier ruido y tiene las pupilas dilatadas. Un perro adulto sano duerme entre catorce y dieciséis horas al día: si el tuyo no llega ni de lejos, el problema no es que le falte ejercicio. En cachorros y en perros mayores, la cifra sube a dieciocho o veinte.
El calor, que cambia las reglas
En verano nada de esto aplica entre las once y las siete. Los perros no sudan y se refrescan jadeando, que es mucho menos eficiente; el asfalto a treinta grados de ambiente puede estar a sesenta y les quema las almohadillas. La prueba es sencilla: pon el dorso de la mano en el suelo cinco segundos, y si no aguantas, él tampoco. Paseos al amanecer y al anochecer, y el trabajo mental dentro de casa cubre el resto.
Cambia media hora de pelota por media hora de olfato y verás la diferencia esa misma tarde. Lo que cansa a un perro es la nariz y la cabeza, no las patas.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.