Las 169 razas

Escribe para filtrar, o entra por grupo. Ver los listados temáticos →
8 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

Cuántas veces hay que sacar a pasear a un perro

La pregunta de cuántas veces sacar al perro tiene una respuesta corta, al menos tres veces al día, y una larga, que es la que de verdad importa, porque un paseo no es solo para que haga pis: es su rato de ejercicio, de olfato y de ver mundo, y de eso depende buena parte de su equilibrio.

Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web

Border Collie
Border Collie

El mínimo: tres veces al día

Como norma general, un perro adulto necesita salir al menos tres veces al día: una por la mañana, una a mediodía o por la tarde, y una por la noche. Ese es el mínimo para que pueda hacer sus necesidades con comodidad, porque pedirle que aguante muchas horas no es sano ni justo. Un perro no debería pasar más de seis u ocho horas sin salir a aliviarse, y menos aún los cachorros y los perros mayores. Tres salidas es el suelo; a partir de ahí, lo que necesite cada perro según su edad, su raza y su energía.

No es lo mismo salir que pasear

Aquí está la clave que mucha gente pasa por alto: una cosa es que el perro salga a hacer pis en cinco minutos a la puerta de casa, y otra que pasee de verdad. Un perro necesita las dos cosas, pero sobre todo necesita al menos un paseo largo al día en el que pueda caminar, oler, explorar y relacionarse, no solo evacuar. Tres salidas de pipí rápido no equivalen a un perro bien paseado. Lo ideal es combinar: salidas cortas para las necesidades y, al menos una vez al día, un paseo de verdad, tranquilo y con tiempo.

Cuánto tiempo de paseo al día

En total, la mayoría de los perros adultos necesitan entre una hora y dos de paseo al día, repartidas. Un perro tranquilo de piso puede estar bien con una hora larga; uno activo o de una raza de trabajo necesita dos o más, y además ejercicio intenso. En la ficha de cada raza damos una referencia de ejercicio diario, pero es orientativa: dentro de una misma raza hay perros más tranquilos y más nerviosos. La regla práctica: si tu perro llega a casa satisfecho y descansa, vas bien; si llega igual de acelerado, le falta.

El olfato cansa más que los kilómetros

Este es el secreto que cambia los paseos: para un perro, oler es trabajar. Su olfato es su forma principal de conocer el mundo, y media hora dejándole husmear tranquilamente cada esquina, cada árbol y cada rincón lo cansa y lo satisface mucho más que una hora de caminata rápida sin parar. Un paseo en el que el perro va tirando y tú con prisa no le llena, aunque sea largo. Darle tiempo para oler, dejarle marcar y elegir por dónde, convierte un paseo normal en un paseo de calidad. Menos kilómetros y más olfato suele ser mejor.

Los cachorros: más veces, menos rato

Un cachorro necesita salir muchas más veces, pero paseos cortos. Su vejiga es pequeña y no aguanta, así que al principio hay que sacarlo cada dos o tres horas, y siempre después de comer, beber, jugar y dormir, que es cuando más ganas tiene. En cambio, el ejercicio tiene que ser moderado: un cachorro de raza grande no debe hacer paseos largos ni saltar ni bajar escaleras repetidamente mientras crece, porque sus articulaciones aún se están formando. Muchas salidas cortas y suaves, sí; grandes caminatas o deporte, todavía no.

Antes de tener todas las vacunas

Un matiz importante para los cachorros recién llegados: hasta que no tiene las vacunas completas, hacia las dieciséis semanas, el cachorro no debería pisar zonas donde pueda contagiarse de enfermedades graves como el parvovirus. Pero eso no significa tenerlo encerrado sin socializar, porque esas semanas son clave para su desarrollo. La solución es sacarlo en brazos o en un carro a ver mundo, y dejarlo en el suelo solo en sitios seguros y limpios o con perros que sepas vacunados. Pregunta a tu veterinario cuándo puede empezar a pisar la calle con normalidad.

Los perros mayores: más cortos y más frecuentes

Un perro que se hace mayor sigue necesitando sus paseos, igual o más que antes, pero adaptados. Varios paseos cortos cansan menos que uno largo, y le mantienen la movilidad y el ánimo sin forzar unas articulaciones gastadas. Dejar que vaya a su ritmo, oliendo, sin prisas, es ideal para él. Y ojo con un perro mayor que de repente no quiere pasear o se queda atrás: casi nunca es «que ya está viejo», es que algo le duele, normalmente artrosis, y eso se trata. El paseo adaptado es una de las mejores cosas para un perro senior.

Qué pasa si no se le saca lo suficiente

Un perro que no sale lo que necesita no solo está incómodo: se frustra, y esa frustración sale por algún lado. Los perros poco paseados son los que ladran de más, destrozan cosas, se ponen nerviosos, tiran de la correa como locos cuando por fin salen, o desarrollan conductas obsesivas. Mucho de lo que se interpreta como «mal comportamiento» es, sencillamente, un perro con energía acumulada y sin estímulo. Antes de pensar que un perro es problemático, la primera pregunta es casi siempre: ¿se le saca y se le estimula lo suficiente?

Los días de mal tiempo y poco tiempo

Habrá días de lluvia, de frío, o en los que no te dé la vida. Para esos días, dos trucos. Uno: un paseo corto pero de mucho olfato cansa más que uno largo y aburrido, así que en diez minutos bien aprovechados de husmeo se saca mucho partido. Dos: el ejercicio mental en casa (juegos de buscar comida, alfombras olfativas, ratos de entrenamiento, juguetes rellenables) sustituye en parte el paseo que no se ha podido dar. No es lo mismo que salir, pero evita que un día malo se convierta en un perro trepando por las paredes.

La calidad por encima de la cantidad

Si te quedas con una sola idea, que sea esta: importa más cómo paseas que cuánto. Un paseo de media hora en el que dejas al perro oler, explorar y relacionarse, a su ritmo, vale más que una hora tirando de él con prisa mirando el móvil. El paseo es, para muchos perros que pasan el día en casa, el momento más importante del día, su rato de ser perro. Dárselo con presencia y sin prisa, aunque sea más corto, es uno de los mayores regalos que puedes hacerle, y se nota en lo equilibrado que está el resto del día.

Adaptarlo a tu perro concreto

No hay una cifra mágica igual para todos. Un galgo puede necesitar menos de lo que la gente cree (una buena carrera y a dormir), mientras que un border collie no se cansa ni con dos horas si no le das además trabajo mental. Un perro joven y sano pide más que uno mayor o con problemas de salud. Observa a tu perro: si está tranquilo y descansa en casa, duerme bien y no tiene conductas de frustración, le estás dando lo que necesita. Si está acelerado, destructivo o inquieto, prueba a subir el paseo y el estímulo antes que nada.

En resumen, cuántas veces y cuánto

Resumiendo: al menos tres salidas al día para las necesidades, y de ellas al menos un paseo largo de verdad, con tiempo para oler. En total, entre una y dos horas diarias para la mayoría de los perros, más según la raza y la energía. Más veces y más cortas para cachorros y perros mayores. Y, por encima de todo, calidad: paseos con olfato y sin prisa valen más que kilómetros a la carrera. Un perro bien paseado es un perro más tranquilo, más sano y más feliz, y te ahorra la mitad de los problemas de comportamiento.

El primer paseo del día, el más importante

Si no puedes dar todos los paseos largos que quisieras, concentra la calidad en el de la mañana. Después de toda la noche aguantando, el perro sale con la vejiga llena y con ganas de moverse y de oler las novedades que han aparecido mientras dormía. Un buen paseo matutino, con tiempo para husmear y hacer sus necesidades con calma, marca el tono del resto del día: un perro que empieza la mañana satisfecho suele pasar el día más tranquilo. Dejar el paseo bueno para la noche, cuando ya estás cansado y con prisa, hace que el perro aguante toda la jornada con la energía acumulada.

Pasear también es relación

Más allá del ejercicio y el pipí, el paseo es uno de los grandes momentos de conexión entre tú y tu perro. Es cuando descubren el mundo juntos, cuando él aprende a confiar en ti fuera de casa, y cuando se afianza vuestro vínculo. Un paseo en el que vas pendiente de él, le hablas, le dejas explorar y de vez en cuando jugáis un poco, vale el doble que uno en el que vas con el móvil y tirando de la correa. Para muchos perros que pasan el día esperando, esos minutos de atención de verdad son lo mejor de su jornada, y se nota en lo unido que está a ti.

Lo que importa

Al menos tres salidas al día, y de ellas un paseo largo de verdad, no solo pipí rápido. En total, una o dos horas diarias para la mayoría, más según raza y energía; cachorros y mayores, más veces y más cortas. Lo que más cansa y satisface no son los kilómetros, es el olfato: deja que huela y explore sin prisa. Un perro bien paseado tiene la mitad de problemas de comportamiento.

Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.

Ver comparativa