Cuándo empieza a ser mayor tu perro y qué cambia
Los primeros signos de vejez no son cojear ni quedarse sordo: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse. Y casi todo lo que se atribuye a la edad tiene tratamiento.
A qué edad es mayor
Depende casi por completo del tamaño, y la diferencia es enorme. Un perro toy o pequeño entra en la etapa senior alrededor de los diez u once años. Uno mediano, sobre los ocho o nueve. Uno grande, hacia los siete. Y un gigante puede considerarse mayor a los cinco o seis. Un gran danés de seis años y un chihuahua de seis están en momentos vitales completamente distintos.
Las primeras señales, que se confunden
Dudar un segundo antes de subir al coche o al sofá. Tardar más en levantarse después de una siesta larga, sobre todo con frío. Quedarse atrás en el paseo en el último tramo. Dormir más profundamente y despertarse sobresaltado. Nada de eso es «que ya es mayor»: casi siempre es dolor articular incipiente, y el dolor articular se trata.
Lo que sí hay que mirar de cerca
Beber mucho más de lo habitual y orinar más, que apunta a riñón, diabetes o problemas hormonales. Perder peso comiendo igual. Bultos nuevos, sobre todo si crecen. Mal aliento intenso, que suele ser enfermedad dental avanzada y afecta al corazón y al riñón. Toser por la noche o cansarse mucho antes que hace unos meses. Cualquiera de estos merece una consulta, no esperar a la revisión anual.
El deterioro cognitivo, que existe
Hay un síndrome de disfunción cognitiva en perros, parecido en muchas cosas a la demencia. Se reconoce por desorientación en sitios conocidos, cambios en el ciclo de sueño —dormir de día y pasear por casa de noche—, menos interés por la interacción, olvidar rutinas aprendidas y ensuciar dentro de casa sin causa física. No se cura, pero hay dietas, suplementos y medicación que enlentecen el avance, y cuanto antes se empiece, mejor.
Dos revisiones al año, con analítica
Es el cambio más rentable de toda esta lista. A partir de la edad senior, pasar de una revisión anual a dos, con analítica de sangre y orina, detecta a tiempo el riñón, el hígado, la tiroides y la diabetes, que son cosas que se manejan muy bien si se cogen pronto y muy mal si se cogen tarde. Suponen unos 350 a 500 € al año y evitan facturas mucho mayores.
El ejercicio, al revés que antes
Menos intensidad y más frecuencia. Tres o cuatro paseos cortos cansan menos las articulaciones que uno largo, y mantienen la masa muscular, que es lo que sujeta esas articulaciones. Nada de saltos ni de carreras bruscas. Y el olfato sigue funcionando perfectamente: los juegos de buscar comida son la mejor actividad para un perro mayor, porque lo cansan sin castigarle el cuerpo.
La casa, adaptada
Alfombras o esterillas antideslizantes en los pasos habituales, porque resbalar en el parqué es la causa de muchas lesiones a esta edad. Una rampa para el coche y, si hace falta, para el sofá. Cama más gruesa y en un sitio sin corrientes. Comedero elevado si le cuesta agachar el cuello. Y las uñas más cortas, porque al andar menos se desgastan menos y unas uñas largas cambian la postura.
La comida
Menos calorías, porque gasta menos y el sobrepeso castiga directamente las articulaciones y el corazón. Proteína de buena calidad y suficiente, no menos: la idea de que un perro mayor necesita poca proteína está desfasada, y perder masa muscular es uno de los peores escenarios. Si hay enfermedad renal diagnosticada, entonces sí hay una dieta específica, pero eso lo decide el veterinario con una analítica delante, no la edad.
Lo que gana
Un perro mayor sabe exactamente quién eres, qué te gusta y cómo funciona la casa. Pide menos, molesta menos y agradece más. La gente que ha convivido con un perro hasta el final suele decir que los últimos años son los mejores, y eso sigue siendo verdad aunque haya que llevarlo al veterinario más a menudo.
Dos revisiones al año con analítica a partir de la edad senior, paseos más cortos y más frecuentes, y no atribuir a la edad nada que pueda ser dolor. La mayoría se trata.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.