Mi perro se marea en el coche: por qué y cómo acostumbrarlo
Muchos perros vomitan o babean en el coche, sobre todo de cachorros. En la mayoría de los casos no es un problema permanente: es cuestión de acostumbrarlo con paciencia, y a menudo se les pasa con la edad.
Por qué se marea
Por dos motivos que se mezclan. El físico: en los cachorros el oído interno, que controla el equilibrio, no está del todo maduro, igual que a algunos niños. Por eso muchos dejan de marearse solos al crecer. Y el emocional: si las primeras experiencias en el coche fueron malas —el viaje al veterinario, una separación—, el perro asocia el coche con angustia, y el estrés provoca náuseas por sí mismo.
Distinguir el mareo de la ansiedad
No siempre es el estómago. Un perro mareado saliva mucho, bosteza, traga saliva y acaba vomitando, pero está relativamente quieto. Un perro con ansiedad al coche jadea, tiembla, lloriquea, no para quieto y puede vomitar por los nervios. La diferencia importa porque se trabajan distinto: el mareo, acostumbrando el cuerpo; la ansiedad, acostumbrando la emoción.
El método: ir por partes
La clave es no empezar por un viaje. Primero, que el perro entre y salga del coche parado, con premios, hasta que le guste subir. Después, sentarse dentro con el motor apagado, tranquilos, y bajar. Luego el motor encendido sin moverse. Después, vueltas a la manzana. Y solo entonces, trayectos cortos que terminen en algo bueno —el parque, no el veterinario—. Se sube un escalón solo cuando el anterior va bien.
Que los viajes no acaben siempre mal
Si los únicos trayectos del perro son al veterinario o a sitios que teme, el coche siempre significará algo malo. Haz viajes cortos que terminen en el mejor sitio posible: un paseo nuevo, el campo, jugar. Que el coche prediga cosas buenas más veces que malas es media batalla ganada.
Trucos que ayudan
Viajar con el estómago vacío o casi: no darle de comer las dos o tres horas antes. Aire fresco y una temperatura agradable. Que vaya sujeto y mirando hacia delante, no de lado, porque ver el paisaje pasar de reojo empeora el mareo, igual que a nosotros. Y una ventana entreabierta para igualar la presión y que entre aire.
La seguridad, que no es negociable
Se acostumbra al perro pero siempre sujeto: arnés homologado al cinturón para pequeños y medianos, o transportín anclado, o rejilla. Suelto es un proyectil en una frenada y además es infracción. El transportín, además, ayuda con el mareo y la ansiedad, porque le da un espacio cerrado y estable donde sentirse seguro.
Cuándo hace falta el veterinario
Si después de acostumbrarlo bien sigue mareándose mucho, o si la ansiedad es fuerte, el veterinario tiene opciones: hay medicación específica contra el mareo que va muy bien para viajes puntuales, y para la ansiedad hay tanto trabajo de conducta como, en casos serios, medicación. No hay que resignarse a un perro que no puede viajar: casi siempre tiene solución.
De cachorro suele ser físico y se pasa; de adulto suele ser ansiedad. Acostúmbralo por partes, con el estómago vacío y viajes que acaben bien, y siempre sujeto.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.