El celo de la perra: cuándo, cómo es y qué vigilar
Si tienes una perra sin esterilizar, el celo es parte de su vida dos veces al año. Saber cuándo llega, cómo es y qué vigilar evita sustos, camadas no deseadas y algún problema de salud serio.
Cuándo llega el primero
Depende del tamaño, y mucho. Las razas pequeñas suelen tener su primer celo entre los seis y los nueve meses; las grandes y gigantes pueden tardar hasta los dieciocho o veinticuatro. No conviene que críe en ese primer celo aunque sea físicamente posible: todavía es una perra en crecimiento.
Cada cuánto y cuánto dura
La mayoría tiene dos celos al año, separados unos seis meses, aunque algunas razas nórdicas solo tienen uno. Cada celo dura entre dos y tres semanas en su fase visible. La regularidad se establece con el tiempo: los primeros pueden ser irregulares, y eso es normal.
Las fases
El celo tiene dos partes que importan. El proestro, la primera semana o algo más, con sangrado y la vulva inflamada: atrae a los machos pero todavía no acepta la monta. Y el estro, los días siguientes, cuando el sangrado se aclara y es cuando de verdad es fértil y acepta al macho. Esos días de fertilidad son el momento de máxima vigilancia si no quieres camada.
Qué vas a notar
Sangrado, que cada perra lleva de forma distinta —algunas se limpian tanto que casi ni se ve—. La vulva hinchada. Ganas de orinar más a menudo, marcando. Y cambios de carácter: algunas se vuelven más cariñosas y otras más irritables o inquietas. Muchos machos del vecindario aparecerán en tu puerta: el olor viaja lejos.
Qué vigilar esos días
La escapada es el riesgo número uno: una perra en celo se fuga y un macho salta lo que sea, así que correa siempre y cuidado con puertas y vallas. Nada de zonas de perros sueltos. Y ojo con el embarazo psicológico las semanas siguientes, cuando el cuerpo «cree» que está preñada aunque no lo esté: hace nido, protege juguetes y puede producir leche. Suele pasarse solo, pero si es intenso, al veterinario.
La piometra, lo que hay que conocer
Es la razón médica de más peso para esterilizar. Es una infección del útero que aparece en una proporción alta de perras enteras a partir de cierta edad, sobre todo en las semanas posteriores a un celo. Es una urgencia quirúrgica grave. Señales: beber muchísimo, apatía, fiebre, a veces secreción vulvar con mal olor unas semanas después del celo. Ante la duda, al veterinario sin esperar.
La decisión de esterilizar, con sus tiempos
En hembras los beneficios de salud son claros: se acaba el riesgo de piometra y baja mucho el de tumores mamarios, más cuanto antes se haga. Pero el momento importa: en razas grandes conviene esperar a que terminen de crecer, porque las hormonas participan en el cierre de los huesos. Es una conversación con tu veterinario, con tu perra y su raza delante, no una decisión de manual.
Dos celos al año, de dos o tres semanas, con una semana fértil de máxima vigilancia. Correa siempre para evitar la escapada, y conoce las señales de la piometra, que es una urgencia.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.