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24 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura

El primer día en casa: qué hacer y qué no

La tentación es celebrarlo: enseñárselo a todo el mundo, sacarlo a pasear, jugar sin parar. Casi todo eso es contraproducente. Lo que necesita el primer día es aburrimiento y previsibilidad.

Cavalier King Charles Spaniel
Cavalier King Charles Spaniel

Lo que hay que tener antes de que llegue

Una cama o transportín en un sitio tranquilo, apartado del paso. Comedero y bebedero. El mismo pienso que comía donde estaba, para no cambiarle la dieta el mismo día que le cambias la vida. Correa y arnés. Un par de juguetes para masticar. Bolsas. Y la casa revisada: cables recogidos, productos de limpieza guardados, plantas tóxicas fuera y cualquier cosa pequeña que se pueda tragar, en alto.

La llegada

Sin recibimiento. Que entre, huela la casa a su ritmo y descubra dónde están el agua y su sitio. Nada de cogerlo en brazos, ni de que le persigan los niños, ni de enseñarle todas las habitaciones a la vez. Si se mete debajo de una mesa y se queda ahí tres horas, es exactamente lo que tiene que hacer: dejarlo.

Lo que no hay que hacer el primer día

Invitar a gente a conocerlo. Bañarlo. Llevarlo al parque canino. Dejarlo solo para ir a comprar. Dormir con él si no va a ser la costumbre. Y agobiarlo a caricias: la mayoría de los perros recién llegados toleran el contacto pero no lo disfrutan todavía, y lo que necesitan es espacio, no cariño a presión.

La primera noche

Suele ser mala y es normal. Llorar, gemir, levantarse varias veces. Si es un cachorro, dormir cerca de él los primeros días —con el transportín al lado de la cama— reduce mucho la angustia y no crea ningún vicio: se va alejando poco a poco. Bajar a hacer pis a media noche las primeras semanas es parte del trato.

La comida y el baño

Mantén su pienso anterior al menos una semana. Si vas a cambiarlo, hazlo mezclando en proporciones crecientes durante siete días, o tendrás diarrea. Es normal que el primer día no coma: el estrés quita el hambre. Si a las 48 horas sigue sin comer, o si vomita o tiene diarrea con sangre, al veterinario.

El paseo

Con un adulto vacunado, un paseo corto y tranquilo el primer día ayuda. Con un cachorro sin la pauta completa, en brazos y a zonas limpias: la socialización no puede esperar a que esté vacunado del todo, pero el suelo de los parques caninos sí. Y nada de soltarlo, por muy bien que parezca ir: todavía no tiene motivos para volver contigo.

La regla de los tres

Es orientativa pero describe bastante bien lo que pasa: tres días de susto, en los que el perro está apagado y no es él; tres semanas para coger la rutina y empezar a soltarse; y tres meses para ser del todo él mismo. Mucha gente se asusta en la primera semana porque el perro «no tiene carácter» o «está triste». Casi siempre solo está esperando a ver qué pasa aquí.

Las normas, desde el minuto uno

Todo lo que no vaya a estar permitido dentro de un año, no se permite hoy. Si no va a subirse al sofá, no se sube el primer día «porque acaba de llegar». Si no va a dormir en la cama, no duerme. Cambiar las reglas después es mucho más difícil para él que tenerlas claras desde el principio, y no es ninguna crueldad: es justo lo que le da seguridad.

Lo que importa

Aburrimiento, rutina y espacio. Las visitas, los juegos y el parque, la semana que viene.

Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.

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