Pastor de los Pirineos
También conocido como: Berger des Pyrénées






Fotos: adam w (CC BY 2.0) · Albin Mesnel, Édouard Riou, Edward Blyth, Alphonse de Neuville (Public domain) · Venpia (CC BY-SA 3.0) · Canarian (CC BY 4.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Es el perro de pastoreo de la vertiente francesa de los Pirineos, y el más pequeño de los perros pastores, que trabajaba en pareja con el gran Mastín del Pirineo: el mastín guardaba el rebaño de los lobos y este lo conducía y lo mantenía unido. Dentro de un cuerpo menudo cabe una de las mayores dosis de energía y nervio del mundo canino: es incansable, vivísimo, siempre en movimiento y en alerta, con un vínculo muy fuerte con su persona. Esa intensidad, que lo hace un compañero fantástico para quien hace deporte o practica actividades caninas como el agility, es también su cara difícil: un Pastor de los Pirineos que no gasta cuerpo y cabeza a diario se aburre, ladra y se busca problemas. Es listísimo y aprende rápido, pero es sensible y desconfiado con los extraños, así que necesita socialización y una educación en positivo. No es un perro de adorno: es un perro de trabajo que necesita una tarea.
Carácter
Cuidados
Mucho ejercicio y mucho estímulo mental: paseos largos, deporte, juegos de olfato, obediencia o agility, donde brilla. Sin eso, su energía se vuelve en tu contra. El manto largo pide cepillado frecuente para que no se apelmace, aunque no suelta tanto como otras razas. Educación en positivo desde cachorro, porque es sensible, y socialización temprana para suavizar su desconfianza natural con los desconocidos. Va bien en el campo o con una familia activa; en un piso con poca actividad lo pasa mal y lo hace pasar mal.
Salud
Es una raza rústica y bastante sana, con buena longevidad. Como puntos a vigilar, displasia de cadera, epilepsia en algunas líneas y problemas oculares como la atrofia progresiva de retina.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Pastor de los Pirineos llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 10 meses en cerrar el crecimiento. Al ser una raza pequeño, crece deprisa y para pronto: a los seis meses ya se parece bastante a lo que será.
Es un cachorro de mucha energía (5 sobre 5 de adulto) y la etapa difícil va de los seis meses a los dos años. En ese tramo es cuando más gente se arrepiente y cuando más ejemplares de esta raza acaban en protectoras. Con 90 minutos diarios bien repartidos y trabajo mental, se pasa sin drama.
Aprende con mucha facilidad (4 sobre 5 en adiestramiento), y eso corta por los dos lados: aprende igual de rápido lo que le enseñas sin querer. Si le abres la puerta cuando ladra, ladrará.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Esta raza parte con ventaja en tolerancia, pero la socialización no se salta por eso.
Un día normal con un Pastor de los Pirineos
Con un Pastor de los Pirineos adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 90 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que importa es la proporción entre patas y cabeza. En una raza de energía 5 sobre 5, salir a correr no relaja: entrena, sube la adrenalina y además lo pone en mejor forma cada semana, con lo que la semana siguiente necesita más. La mitad de ese tiempo debería ser olfato y trabajo mental: buscar comida escondida, aprender algo nuevo, resolver un juguete dispensador. Veinte minutos de eso cansan más que una hora de pelota, y se nota la misma tarde.
Tiene un ladrido marcado (4 sobre 5), que es parte de para lo que se crió. Si vives con vecinos pegados, conviene trabajar desde cachorro el «ya vale» y no reforzar el ladrido con atención, ni siquiera para regañar. Se reduce mucho; desaparecer, no desaparece.
Lleva mal quedarse solo (2 sobre 5). Eso no se arregla con más ejercicio: se entrena aparte, saliendo y volviendo muchas veces al día empezando por segundos, y con un juguete relleno que solo aparezca cuando te vas. Si trabajas fuera ocho horas, cuenta con un paseador a mediodía.
El mantenimiento del pelo es sencillo: cepillado una o dos veces por semana y poco más.
Qué darle de comer
Un Pastor de los Pirineos adulto de unos 11 kg con actividad normal necesita alrededor de 676 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 188 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 380 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
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Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 14 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y en esta raza, con la energía que tiene, puede ser intensa de verdad. Es el momento de consolidar la correa, la llamada y el quedarse solo.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza pequeño empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 13 y los 15 años. Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más puede estirarla: en los estudios con labradores, los perros mantenidos en su peso vivieron alrededor de dos años más.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además radiografías oficiales de displasia de cadera y de codo de los dos progenitores, y valoración de rótulas, porque la luxación es frecuente en razas pequeñas. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del ejemplar concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
Es el más pequeño de todos los perros de pastoreo, y trabajaba en equipo con el gigantesco Mastín del Pirineo.
Un Pastor de los Pirineos, llamado Narbonne, fue condecorado por su labor como perro mensajero y rastreador en la Primera Guerra Mundial.
Tiene dos variedades según el pelo de la cara: la de cara rasa y la de pelo largo, que es la más conocida.
Es tan enérgico y ágil que destaca en los deportes caninos muy por encima de lo que su pequeño tamaño haría esperar.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un Pastor de los Pirineos?
Entre 13 y 15 años. El Pastor de los Pirineos es una raza sana en general, y con revisiones anuales suele llegar bien al final de ese margen. Lo que más se le vigila: es una raza rústica y bastante sana, con buena longevidad. Como puntos a vigilar, displasia de cadera, epilepsia en algunas líneas y problemas oculares como la atrofia progresiva de retina.
¿Cuánto mide y cuánto pesa un Pastor de los Pirineos?
El Pastor de los Pirineos mide 38–54 cm a la cruz y pesa 7–15 kg. Entra en la categoría de perro pequeño, y eso se nota en el coche, en la cama y en la factura del pienso, que es donde el tamaño se paga.
¿Cuánto ejercicio necesita un Pastor de los Pirineos?
Unos 90 min al día. El Pastor de los Pirineos es de energía muy alta: sin ejercicio de verdad y sin algo en lo que pensar se busca la vida él solo, y no suele gustar cómo.
¿Es el Pastor de los Pirineos un buen perro para niños?
El Pastor de los Pirineos suele llevarse bien con los niños. Como con cualquier perro, los ratos con críos pequeños se supervisan.
¿Suelta mucho pelo un Pastor de los Pirineos?
El Pastor de los Pirineos tiene el pelo largo o semilargo, abundante y algo lanoso. Suelta lo normal, con dos mudas fuertes al año. Pide cepillado regular.
¿Puede vivir un Pastor de los Pirineos en un piso?
En piso, al Pastor de los Pirineos le cuesta. Se puede, a base de sacarlo mucho, pero no es lo suyo. Con los vecinos hay un aviso: ladra bastante, y en un bloque eso se nota.
¿Se puede dejar solo en casa a un Pastor de los Pirineos?
Regular. El Pastor de los Pirineos aguanta ratos cortos, pero las jornadas completas se le hacen largas y ahí empiezan los problemas.
¿Es fácil de educar un Pastor de los Pirineos?
El Pastor de los Pirineos aprende rápido y le gusta trabajar contigo. Responde muy bien al refuerzo positivo. Como primer perro se hace cuesta arriba.
¿Ladra mucho un Pastor de los Pirineos?
El Pastor de los Pirineos ladra más de la media. No es insalvable, pero si vives en un bloque conviene trabajarlo desde cachorro.
¿Cuánto cuesta mantener un Pastor de los Pirineos?
Contando pienso, veterinario, vacunas, antiparasitarios y seguro, con un Pastor de los Pirineos lo razonable es calcular entre 50 y 80 euros al mes. El cachorro es lo barato; lo caro son los 15 años siguientes.
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