Mi cachorro lo muerde todo: qué es normal y cómo redirigirlo
Un cachorro que muerde no es un cachorro agresivo: es un cachorro. Morder es como explora el mundo y como le calma la dentición. El objetivo no es que deje de morder, sino que aprenda qué se muerde y con cuánta fuerza.
Por qué muerde
Por varias razones a la vez, todas normales. Explora el mundo con la boca, como los bebés. Le pican las encías por la dentición, que dura hasta los seis o siete meses. Juega, y entre perros el juego es a bocados. Y, muchas veces, porque está sobreexcitado o cansado y no sabe parar, igual que un niño pequeño se pone imposible cuando le toca dormir.
Lo que hay que enseñar no es «no muerdas»
Es «muerde esto y no aquello», y «con cuidado». Un cachorro necesita morder, así que prohibirlo del todo no funciona y no es justo. El trabajo es doble: darle muchas cosas apropiadas que morder, y enseñarle a controlar la fuerza de la mandíbula, lo que se llama inhibición de la mordida, que es una de las cosas más importantes que aprende en su vida.
La inhibición de la mordida
Es la joya. Cuando juega con otros cachorros y muerde muy fuerte, el otro chilla y para el juego; así aprende a medir la fuerza. Tú haces lo mismo: cuando te muerda demasiado fuerte, un «¡ay!» agudo y retiras la mano y la atención unos segundos. Se aprende que morder fuerte termina la diversión. Un perro con buena inhibición, de adulto, aunque algún día muerda por miedo o dolor, mide la fuerza y no hace daño.
Redirigir, no castigar
Cuando vaya a morderte a ti o a un mueble, ofrécele al instante un mordedor o un juguete y prémialo cuando muerda eso. Ten juguetes repartidos por casa para tenerlos a mano. La idea es que aprenda que las cosas buenas pasan cuando muerde lo correcto, no que le pasen cosas malas cuando se equivoca.
Lo que NO hay que hacer
Pegarle en el hocico, sujetarle la boca o tirarlo al suelo: no enseñan nada bueno y fabrican miedo o agresividad, además de estropear vuestra relación. Tampoco jugar con las manos como si fueran un juguete, porque le enseñas justo que las manos se muerden. Y no gritar ni perseguirlo, que para él es un juego más emocionante.
El cachorro sobreexcitado
Mucha gente no lo ve: buena parte de los mordiscos fuertes llegan cuando el cachorro está pasado de vueltas o muerto de sueño. Un cachorro necesita dormir muchísimo —hasta veinte horas— y cuando no lo hace se pone imposible y muerde más. Si el mordisqueo se dispara por la tarde, muchas veces la solución no es más juego, es ayudarle a bajar y a dormir.
Cuánto dura
La fase fuerte va de las ocho semanas a los seis o siete meses, con un pico cuando cambia los dientes. Con paciencia y coherencia, hacia los seis meses la mayoría lo tiene bastante controlado. No es para siempre, aunque en pleno pico lo parezca. Lo que aprenda ahora sobre la fuerza de su boca, sin embargo, le dura toda la vida.
Cuándo preocuparse
El mordisqueo de juego y dentición es normal. Distinto es un cachorro que muerde con el cuerpo rígido, gruñendo de verdad y sin contexto de juego, sobre todo para proteger comida o un sitio: eso no es dentición y conviene consultarlo pronto con un educador de refuerzo positivo, porque cuanto antes se trabaja, más fácil es.
Morder es normal: no lo prohíbas, redirígelo. Enséñale qué morder y a medir la fuerza con el «¡ay!» y la retirada de atención. Y vigila si es que le falta dormir.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.