Mi perro pierde mucho pelo: qué es normal y qué no
Que un perro suelte pelo es ley de vida, y hay razas que parece que se deshacen dos veces al año. Pero hay una diferencia entre la muda normal, que se maneja con un buen cepillo, y la caída que deja calvas, pica o viene con la piel mala, que ya es otra cosa y hay que mirar.
Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web
La muda es normal, y es mucha
Los perros renuevan el pelo, y la mayoría lo hacen de forma más intensa dos veces al año, en primavera y en otoño, cuando cambian el manto para la temporada que viene. En esas semanas la cantidad de pelo que sueltan puede ser impresionante, sobre todo en las razas de doble capa. Eso no es un problema de salud: es su ciclo natural. La clave para distinguirlo de algo malo es que, por mucho que suelte, la piel que queda debajo está sana, no hay calvas ni rojeces, y el pelo que se cae es pelo normal, no arrancado a mechones.
Las razas que sueltan a lo bestia
No todos los perros mudan igual. Las razas nórdicas y de doble capa como el husky, el malamute, el pastor alemán, el golden o el labrador sueltan muchísimo, con dos mudas al año que llenan la casa de pelo. En el otro extremo, los de pelo rizado que no muda, como el caniche, el bichón o el perro de agua, apenas sueltan, aunque a cambio necesitan peluquería. Si el pelo por casa es un problema para ti, es un dato a mirar antes de elegir raza, no después: en la ficha de cada una indicamos cuánto suelta.
Cuándo la caída no es normal
La alarma salta cuando la pérdida de pelo deja zonas sin pelo (calvas), cuando el pelo se cae a mechones y no de forma repartida, cuando la piel que queda debajo está roja, con costras, granos, caspa o escamas, cuando además el perro se rasca o se lame mucho, o cuando el pelo se ve apagado, seco y quebradizo. Eso ya no es muda: es una señal de que algo pasa, y lo que hay que mirar no es el pelo que cae sino la piel y la causa que hay detrás.
Los parásitos y los hongos
Entre las causas de caída anormal, las de piel son de las más frecuentes. Las pulgas y la alergia a su picadura hacen que el perro se rasque y se arranque pelo, sobre todo en el lomo y la base de la cola. La sarna, por ácaros, deja zonas peladas y mucho picor. Los hongos, como la tiña, dan calvas redondeadas, a veces con costra, y algunos se contagian a las personas. Todas estas tienen tratamiento, pero necesitan que el veterinario mire la piel de cerca y, muchas veces, tome una muestra para saber cuál es.
Las alergias
Igual que provocan picor, las alergias (al ambiente o a algún ingrediente de la comida) hacen que el perro se rasque y se lama tanto que acaba perdiendo pelo en las zonas que más se toca: patas, cara, orejas, axilas y barriga. Aquí la pérdida de pelo es una consecuencia del picor, no la causa, así que lo que hay que tratar es la alergia de fondo. Las alergias no se curan pero se controlan muy bien, y cuando se controla el picor, el pelo vuelve a crecer.
Los problemas hormonales
Hay una caída de pelo que no pica y que despista: la de origen hormonal. El hipotiroidismo (la tiroides que funciona poco) y el síndrome de Cushing dan una pérdida de pelo simétrica, en los dos costados por igual, sin apenas picor, a menudo con la piel más fina o más oscura y con el perro más apagado, que engorda o bebe más. Si tu perro pierde pelo de forma pareja a ambos lados sin rascarse, es una pista clásica de un problema hormonal, que se diagnostica con un análisis y se trata con medicación de por vida.
El estrés y los cambios
El estrés también hace soltar pelo. Un perro que pasa por una situación angustiosa (una mudanza, una estancia en una residencia, una visita al veterinario, un cambio fuerte en casa) puede soltar una cantidad llamativa de pelo de golpe, por el subidón de hormonas del estrés. Es pasajero y se recupera solo cuando pasa la situación. Lo verás, por ejemplo, en la consulta: muchos perros dejan la camilla llena de pelo del puro nervio. Si la caída coincide con un episodio estresante y el perro está por lo demás bien, suele ser esto.
La dieta importa, y mucho
El pelo se fabrica con lo que el perro come, así que una alimentación pobre se nota en el manto antes que en casi nada. Un perro con una dieta de mala calidad, baja en proteína buena y en ácidos grasos, tiene el pelo apagado, seco y lo pierde más de la cuenta. Un pienso de calidad, con una buena fuente de proteína y omega 3 y 6, mejora el pelo de forma visible en unas semanas. No hace falta obsesionarse con suplementos: con una buena base alimentaria, la mayoría de los perros lucen un manto sano.
Qué puedes hacer en casa con la muda normal
Si es muda normal, la guerra se gana con el cepillo. Cepillar a menudo, y a diario en plena muda, saca el pelo muerto antes de que acabe en el sofá y reparte la grasa natural que mantiene el manto sano. Para las razas de doble capa hay cepillos tipo rastrillo que sacan el subpelo de maravilla. Un baño en plena muda, con un buen cepillado después, ayuda a soltar de golpe mucho pelo suelto. Lo que no hay que hacer es rapar a un perro de doble capa pensando que así suelta menos: le estropea el manto y no resuelve nada.
Cuándo ir al veterinario
Ve a la consulta si aparecen calvas o zonas claras sin pelo, si la piel de debajo está roja, con costras, granos o mal olor, si el perro se rasca o se lame mucho, si la caída es simétrica en los dos costados, o si el pelo se ve seco y quebradizo y no mejora. También si pierde pelo y además está apagado, engorda, bebe más o cambia de comportamiento, porque eso apunta a algo hormonal. La muda normal no necesita veterinario; todo lo demás, sí, y cuanto antes se encuentra la causa, antes vuelve a crecer el pelo.
Qué hará el veterinario
Según lo que vea, el veterinario puede raspar la piel para buscar ácaros, hacer una citología o un cultivo para hongos y bacterias, o pedir un análisis de sangre con las hormonas si sospecha un problema de tiroides o de Cushing. El tratamiento depende por completo de la causa: antiparasitarios, antifúngicos, control de la alergia, medicación hormonal o un cambio de dieta. La buena noticia es que casi todas las causas de pérdida de pelo tienen solución, y que el pelo, salvo en casos muy concretos, vuelve a crecer cuando se trata el fondo.
El pelo de las perras tras el celo o el parto
En las hembras hay una caída de pelo ligada a las hormonas que asusta a quien no la conoce. Después del celo, de un embarazo o de un parto, muchas perras sueltan una cantidad llamativa de pelo durante unas semanas, por el bajón hormonal que viene después. Es normal y se recupera solo. Lo mismo puede pasar tras una enfermedad con fiebre o tras la anestesia de una operación: el susto para el cuerpo frena el crecimiento del pelo y, pasado un tiempo, todo ese pelo cae a la vez. Si coincide con uno de estos episodios y la piel está sana, no hay que preocuparse.
Cuánto tarda en volver a crecer
Una duda muy común: una vez tratada la causa, ¿vuelve el pelo? Casi siempre sí, pero con paciencia. El pelo crece despacio, y según la raza y la zona puede tardar de varias semanas a unos meses en rellenar una calva. En las zonas que se raparon para una operación o una prueba, lo normal es que vuelva, aunque a veces sale primero más oscuro o con otra textura y luego se normaliza. Solo en algunos problemas hormonales o cicatrices el pelo puede no recuperarse del todo. Si tratas la causa y la piel está sana, lo esperable es que el manto vuelva a su ser.
Vivir con un perro que suelta mucho
Si tu perro es de los que mudan a lo grande y está sano, no hay enfermedad que tratar, solo pelo que gestionar. Cepillado frecuente, un buen aspirador, fundas lavables en el sofá y la cama, y asumir que en primavera y otoño habrá pelo extra por todas partes. Es parte del paquete de ciertas razas, y conviene saberlo antes de elegir. Un manto que suelta mucho pero brilla, con la piel sana debajo, es señal de un perro bien cuidado, por mucho que te deje la ropa a juego con él.
La muda, aunque sea mucha, es normal si la piel está sana y no hay calvas: se gestiona con cepillo. Es para mirar cuando deja zonas sin pelo, la piel está roja o con costras, se rasca, la caída es simétrica a los dos lados, o el pelo está seco y apagado. Detrás suele haber parásitos, alergia, hongos, un problema hormonal o una mala dieta, y casi todo tiene solución.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.