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7 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

Mi perro se rasca mucho: causas y qué hacer

Un perro que se rasca de vez en cuando es normal. Uno que se rasca, se muerde y se lame sin parar, hasta pelarse o hacerse heridas, está diciendo que algo le pica de verdad, y detrás casi siempre hay una de cuatro o cinco causas que conviene identificar antes de que se le infecte la piel.

Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web

West Highland White Terrier
West Highland White Terrier

Rascarse un poco es normal; esto no

Todos los perros se rascan, se sacuden y se lamen un rato: es parte de su aseo. La alarma salta cuando el rascado es constante, cuando se muerde o se lame una zona de forma obsesiva, cuando se pela, le aparecen rojeces, costras, granos o zonas sin pelo, o cuando el picor le quita el sueño o la tranquilidad. Ese nivel de picor, que el veterinario llama prurito, no es manía: es un síntoma, y lo que importa es encontrar la causa, porque rascarse sin parar acaba rompiendo la piel y complicándolo todo con una infección.

Las pulgas, la causa número uno

Antes que nada, pulgas. Son, con diferencia, la causa más común de picor, y muchas veces no se ven: un perro con alergia a la picadura de pulga puede volverse loco de picor con una sola, y para cuando lo miras la pulga ya no está. La pista clásica es el picor concentrado en la zona del lomo, la base de la cola y las ingles, y la aparición de unos puntitos negros como de carbonilla en la piel, que son los excrementos de pulga. Lo primero, siempre, es descartar pulgas y revisar que la desparasitación externa está al día.

Las alergias, el gran clásico

Si no son pulgas, la causa más frecuente de picor crónico son las alergias. Pueden ser ambientales (al polen, a los ácaros del polvo, a los hongos del ambiente, lo que se llama atopia) o alimentarias (a algún ingrediente del pienso, casi siempre una proteína). El perro alérgico se rasca sobre todo la cara, las orejas, las patas (se las lame mucho), las axilas y la barriga. Las alergias no se curan, se controlan, y dar con qué las provoca lleva su tiempo y paciencia, pero se maneja muy bien cuando se enfoca bien.

Hongos, ácaros y otras causas de piel

Hay más culpables posibles. La sarna, causada por ácaros, da un picor intensísimo y zonas sin pelo, y algunas formas se contagian. Los hongos, como la tiña, dan zonas redondeadas sin pelo. La piel seca, por el frío, por baños demasiado frecuentes o con champú inadecuado, también pica. Y a veces el picor es la punta de un problema hormonal o de otro tipo. Por eso, cuando no son pulgas ni una alergia evidente, es el veterinario quien tiene que mirar la piel de cerca y, si hace falta, tomar una muestra.

Cuando lamerse es ansiedad, no picor

No todo el lamido y el mordisqueo es de piel. Algunos perros se lamen una pata o un costado de forma obsesiva por aburrimiento, estrés o ansiedad, hasta crearse una herida que luego sí pica e infecta, cerrando un círculo. Si tu perro se lame siempre el mismo sitio, sobre todo cuando se queda solo o se aburre, y la piel debajo estaba sana al principio, puede ser un tema de comportamiento más que de dermatología. Distinguirlo es importante, porque el tratamiento es completamente distinto.

Qué puedes mirar en casa

Antes de la consulta, revisa a tu perro con calma a plena luz. Busca pulgas o sus excrementos (peina sobre un papel húmedo blanco: si los puntitos negros se deshacen en rojo, es sangre digerida, o sea pulgas). Fíjate en dónde se rasca más, si hay rojeces, costras, granos, caspa o zonas sin pelo, y si huele raro o tiene las orejas sucias. Apunta desde cuándo le pica, si ha cambiado algo (pienso, champú, zona de paseo) y si empeora en alguna época del año. Todo eso orienta muchísimo.

Lo que NO debes hacer

No le pongas cremas, champús ni remedios de personas por tu cuenta: muchos le irritan más la piel o son tóxicos si se los lame, y pueden enmascarar lo que el veterinario necesita ver. No lo bañes una y otra vez pensando que así se calma, porque el exceso de baños reseca la piel y empeora el picor. No le cortes el pelo al cero creyendo que le alivia, salvo que te lo indiquen. Y no le des antihistamínicos humanos sin que te los paute el veterinario: la dosis y el tipo que sirven en el perro no son los nuestros.

El collar isabelino, tu aliado temporal

Mientras encuentras la causa y hace efecto el tratamiento, lo más útil para que el perro no empeore la cosa es impedirle el acceso a la zona: el clásico cono o collar isabelino, o uno hinchable más cómodo, evita que se lama y se muerda hasta hacerse una herida que luego se infecta. Parece una tortura y la mayoría se acostumbra en un día. Romper el ciclo de rascarse-herirse-picar-más es media batalla, y a veces es lo único que falta para que una piel irritada se calme sola.

Las orejas, un foco de picor aparte

Si tu perro se rasca sobre todo las orejas, sacude mucho la cabeza o la ladea, y las orejas huelen mal o están sucias con cera marrón u oscura, lo más probable es una otitis, una infección del oído que pica y duele. Es muy frecuente en perros de orejas caídas y en los propensos a alergias, porque la alergia y la otitis suelen ir de la mano. No metas bastoncillos ni líquidos por tu cuenta: puedes empujar la suciedad hacia dentro o dañar el tímpano. La otitis se trata, pero la pauta y el limpiador los pone el veterinario tras mirar el oído por dentro.

La dieta de eliminación, cuando se sospecha la comida

Si el veterinario cree que el picor es por alergia alimentaria, la forma de confirmarlo no es un análisis (los test de alergia alimentaria son poco fiables), sino una dieta de eliminación: durante ocho o diez semanas, el perro come solo un alimento con una proteína que no haya probado antes o un pienso hidrolizado, y nada más, ni un premio ni una sobra. Si el picor mejora, se va reintroduciendo lo de antes para ver qué lo dispara. Requiere disciplina de toda la familia, porque un solo trocito de queso arruina el experimento, pero es la única forma fiable de saberlo.

El baño que sí ayuda

Aunque bañarlo de más reseca, el baño bien hecho puede aliviar mucho. Con el champú adecuado (uno calmante o medicado que te indique el veterinario según la causa), un baño alivia el picor, arrastra alérgenos y bacterias de la piel y, si se deja actuar unos minutos antes de aclarar, hace efecto de verdad. La clave es el producto correcto y la frecuencia justa, ni mucha ni poca. Un champú para el picor no cura la causa, pero hace que el perro esté más cómodo mientras el tratamiento de fondo hace su trabajo.

Cuándo ir al veterinario

Ve a la consulta si el picor es intenso o constante, si se ha pelado o hecho heridas, si hay rojeces, costras, granos o mal olor, si se rasca las orejas y las sacude mucho (puede ser otitis), o si lleva semanas así sin mejorar. No conviene dejarlo correr: una piel que se rasca sin parar acaba infectándose, y lo que empezó como un picor sencillo se convierte en un problema más gordo y más caro de tratar. Cuanto antes se identifica la causa, antes para el picor y mejor lo pasa el perro.

Qué hará el veterinario

La consulta de piel es detectivesca. El veterinario explora, descarta pulgas, y según lo que vea puede raspar la piel para buscar ácaros al microscopio, hacer una citología para ver si hay infección por bacterias u hongos, o plantear una dieta de eliminación durante semanas si sospecha alergia alimentaria. El tratamiento depende de la causa: antiparasitarios, un champú específico, antibióticos o antifúngicos si hay infección, o medicación para el picor alérgico, que hoy es muy eficaz. Requiere algo de paciencia, pero tiene muy buena solución.

Prevenir el picor evitable

Buena parte del picor se evita con rutina: la desparasitación externa al día todo el año, no solo en verano, porque las pulgas aguantan en casa en invierno; baños solo cuando hace falta y con champú para perros; cepillado regular, que reparte la grasa natural y mantiene la piel sana; y, en perros propensos a alergias, un pienso de buena calidad y evitar los alérgenos conocidos. Si tu perro es alérgico de base, el picor volverá por temporadas, pero con un buen plan se controla y vive perfectamente.

Lo que importa

Rascarse un poco es normal; hacerlo sin parar hasta pelarse o herirse no. Lo primero, descartar pulgas (la causa número uno). Si no, suelen ser alergias, hongos o ácaros, y a veces ansiedad. No uses cremas humanas ni lo bañes de más, impídele rascarse con un collar isabelino mientras tanto, y ve al veterinario si el picor es intenso, hay heridas o no mejora.

Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.

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