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9 de octubre de 2026 · 8 min de lectura

Mi perro estornuda mucho: cuándo es normal y cuándo no

Un estornudo suelto es tan normal en un perro como en nosotros y no significa nada. La cosa cambia cuando estornuda en ráfagas, se frota el morro, le sale moco o sangre, o lleva días así. Entonces el estornudo deja de ser una anécdota y se convierte en una pista que hay que leer.

Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web

Beagle
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Estornudar, de entrada, es normal

Lo primero, para quitar hierro: los perros estornudan, y la mayoría de las veces no pasa absolutamente nada. Un estornudo o dos cuando se levantan, cuando meten el morro en la hierba, cuando les entra polvo o cuando huelen algo fuerte es la forma que tiene su nariz de expulsar lo que le molesta, igual que a nosotros. Un perro sano estornuda de vez en cuando y punto. El problema no es el estornudo en sí, sino el patrón: cuántas veces, con qué intensidad, si va acompañado de otras cosas y cuánto dura. Eso es lo que marca la diferencia entre una tontería y algo que conviene mirar.

El estornudo de la emoción

Hay un tipo de estornudo que descoloca a muchos dueños: el perro estornuda justo cuando está muy contento, jugando, saludando o pidiendo algo con mucha ilusión. No está malo ni le pasa nada raro: es un estornudo ligado a la excitación, muy común y totalmente inofensivo. Se cree que es una forma de canalizar la emoción y, a veces, de comunicar a los demás perros que el juego es juego y no va en serio. Si tu perro estornuda sobre todo en momentos de euforia y por lo demás está perfecto, puedes olvidarte: es una de sus muchas rarezas simpáticas, no un síntoma.

El estornudo inverso, que asusta mucho

Hay un fenómeno que merece mención aparte porque asusta muchísimo la primera vez: el estornudo inverso. En vez de expulsar el aire, el perro lo mete de golpe haciendo un ruido fuerte, como un ronquido o un resoplido repetido, con el cuello estirado y los ojos saltones, y parece que se ahoga. Dura unos segundos y pasa solo. Aunque impresiona, casi siempre es inofensivo: suele ser una irritación momentánea de la garganta o el paladar. Es muy frecuente en razas pequeñas y de cara chata. Si es puntual y el perro se queda tan pancho después, no hay que preocuparse; si se repite mucho, conviene comentarlo.

Las alergias ambientales

Igual que a las personas, a muchos perros les da alergia el polen, el polvo, los ácaros o el moho, y una de las formas en que se manifiesta es estornudando, a menudo en ciertas épocas del año si es estacional. La diferencia con un resfriado es que, en la alergia, el perro suele estar por lo demás bien, sin fiebre ni decaimiento, y muchas veces se rasca, se lame las patas o tiene los ojos llorosos además de estornudar. Si notas que tu perro estornuda más en primavera, o siempre en casa, o coincidiendo con algo del ambiente, la alergia es una buena candidata que el veterinario puede ayudarte a manejar.

Algo metido en la nariz

Una causa muy típica, sobre todo si el estornudo empezó de golpe y es violento y seguido, es que el perro tenga algo metido en la nariz. La estrella es la espiga: esas semillas con forma de flecha que abundan en primavera y verano, que el perro aspira al olfatear la hierba y que se clavan y suben por el conducto nasal. El perro estornuda con fuerza una y otra vez, se frota el morro con la pata o contra el suelo, y a veces le sale moco o sangre por un solo orificio. Esto no se cura solo y necesita veterinario, porque la espiga hay que sacarla.

Infecciones respiratorias

Los perros también pillan infecciones de las vías respiratorias, por virus o bacterias, que cursan con estornudos, moco por la nariz, a veces tos, y pueden ir con decaimiento, menos ganas de comer o algo de fiebre. La más conocida es la tos de las perreras, muy contagiosa entre perros, que aunque se llama tos a veces incluye estornudos y secreción nasal. Si tu perro estornuda y además está apagado, tose, le sale moco espeso o amarillento, o ha estado en contacto con muchos perros, puede tener una infección que conviene que valore el veterinario, sobre todo si no mejora en pocos días.

Problemas de dientes que llegan a la nariz

Este sorprende, pero es importante: las raíces de algunos dientes de arriba están pegadas a la cavidad nasal, de modo que una infección o un absceso en una muela puede abrirse camino hacia la nariz y provocar estornudos, moco o incluso pus por un lado del morro. Es más frecuente en perros mayores y en razas pequeñas, que acumulan mucho sarro. Si tu perro estornuda por un solo orificio, tiene mal aliento marcado, sarro evidente o se toca la cara de un lado, el origen puede estar en la boca y no en la nariz. El veterinario lo valorará revisando también la dentadura.

Cuando el estornudo trae sangre

Un estornudo con sangre siempre merece atención y no conviene restarle importancia. Puede ser algo relativamente banal, como una espiga que ha hecho una herida al clavarse, pero también puede apuntar a cosas más serias: una infección importante, un problema de coagulación, un pólipo o, en perros mayores, un tumor nasal. No es para entrar en pánico, pero sí para ir al veterinario sin dejarlo pasar, sobre todo si la sangre se repite, sale siempre por el mismo lado, o va acompañada de deformación del morro, mucho moco o decaimiento. Cuanto antes se mire, mejor, porque muchas de estas causas se tratan mucho mejor a tiempo.

Las razas de cara chata

Los perros braquicéfalos (bulldog, carlino, boxer, shih tzu y compañía) tienen las vías respiratorias comprimidas por su anatomía, y por eso estornudan, resoplan, roncan y hacen estornudos inversos con mucha más facilidad que el resto. En ellos, un cierto nivel de ruido nasal es su normalidad. Pero justamente por tener las vías tan justas, cualquier problema añadido les afecta más, así que conviene no normalizar del todo y vigilar si el ruido aumenta, si les cuesta respirar o si se fatigan. En estas razas, el veterinario es quien mejor distingue entre lo que es su anatomía de siempre y lo que es un problema nuevo.

Qué puedes observar en casa

Antes de la consulta, fíjate en los detalles que orientan el diagnóstico. ¿Estornuda por los dos orificios o por uno solo? ¿Empezó de golpe o poco a poco? ¿Sale moco, y de qué color, o sangre? ¿Se frota el morro? ¿Está por lo demás bien, comiendo y jugando, o apagado? ¿Ha estado en el campo, con otros perros, o coincide con una época del año? ¿Tiene mal aliento o mucho sarro? Toda esa información, que tú puedes recoger en unos días, reduce muchísimo las posibilidades y ayuda al veterinario a ir directo al grano en lugar de empezar de cero.

Lo que NO debes hacer

No le des medicamentos para el resfriado de personas ni antihistamínicos por tu cuenta: muchos son tóxicos para los perros o la dosis es muy distinta, y puedes hacerle daño. No intentes sacarle tú nada de la nariz hurgando, que lo puedes empujar más adentro o hacerle una herida. No ignores durante semanas un estornudo persistente pensando que es «un resfriado» que ya se le pasará, porque algunas causas, como una espiga o un problema dental, no se curan solas y empeoran. Y no te alarmes por un estornudo suelto y ocasional en un perro que por lo demás está perfecto: eso es sencillamente normal.

Cuándo ir al veterinario

Ve a la consulta si el estornudo es muy repetido o violento, si empezó de golpe y el perro se frota el morro (sospecha de espiga), si sale moco espeso, amarillento o sangre, si sale por un solo orificio, si le cuesta respirar, si además está decaído, no come o tiene fiebre, o si lleva varios días sin mejorar. También si notas el morro deformado o hinchado. Un estornudo ocasional en un perro sano no necesita nada; pero un estornudo que insiste, que sangra o que va con otros síntomas sí merece que alguien mire qué está pasando ahí dentro.

Qué hará el veterinario

Según lo que sospeche, el veterinario explorará la nariz y la boca, mirará el color y el lado del moco, y puede necesitar sedar al perro para ver bien el interior de la nariz, hacer una radiografía o un escáner, o una rinoscopia con una cámara diminuta para buscar una espiga, un pólipo o un tumor. Si cree que es alergia, orientará el manejo; si es infección, pondrá tratamiento; si es un diente, lo tratará. La mayoría de las causas de estornudos tienen buena solución una vez se identifica cuál es, así que el objetivo de la consulta es, sobre todo, ponerle nombre.

En resumen

Resumiendo: estornudar de vez en cuando es normal y no hay que darle vueltas, igual que el estornudo de la emoción o el estornudo inverso ocasional, que asusta pero es inofensivo. Enciende las alarmas cuando el estornudo es muy seguido y violento (ojo a las espigas), cuando sale moco espeso o sangre, cuando es por un solo lado, cuando el perro está además apagado, o cuando lleva días sin mejorar. En esos casos, al veterinario, porque algunas causas no se curan solas. Con un poco de observación en casa, distinguir lo normal de lo que no lo es resulta bastante sencillo.

Lo que importa

Estornudar de vez en cuando es normal, igual que el estornudo de la emoción o algún estornudo inverso. Preocupa cuando es muy seguido y violento (sospecha de espiga, típica en primavera y verano), cuando sale moco espeso o sangre, cuando es por un solo orificio, o cuando el perro está además decaído o no mejora en días. No le des medicinas humanas ni hurgues en la nariz: en esos casos, al veterinario.

Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.

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