Mi perro tiembla: por qué y cuándo preocuparse
Un perro tiembla por muchísimas razones, y la mayoría no son graves: frío, nervios, emoción, hacerse mayor. Pero el temblor también puede ser la señal de dolor, de un problema serio o de un envenenamiento, así que lo importante es leer el contexto y saber qué tiembles no pueden esperar.
Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web
Temblar es un síntoma, no una enfermedad
Lo primero que conviene entender es que el temblor no es una enfermedad en sí, sino una respuesta del cuerpo que puede tener causas muy distintas, desde las más inocentes hasta las graves. Por eso la pregunta no es tanto «por qué tiembla» en abstracto, sino «qué más le pasa mientras tiembla»: cómo está de ánimo, si come, si hay frío, si ha podido tomar algo, si le duele algo. El temblor cobra sentido con el contexto, y ese contexto es lo que te dice si hay que preocuparse o no.
El frío, la razón más simple
Igual que nosotros, los perros tiritan cuando tienen frío, y algunos mucho más que otros. Los perros pequeños, los de pelo corto, los muy delgados, los cachorros y los mayores pierden calor con facilidad y tiemblan en invierno, bajo la lluvia o después del baño. Si tu perro tiembla cuando hace frío, está mojado o acaba de salir del agua, y se le pasa al secarlo y abrigarlo, el frío es la explicación. Para esos perros, un abrigo en los paseos de invierno no es un capricho estético, es que de verdad lo necesitan.
El miedo, los nervios y la emoción
El temblor emocional es muy común. Un perro tiembla de miedo ante los petardos, una tormenta, el veterinario o una situación nueva que le supera, y también de pura emoción o ansiedad cuando se excita mucho, por ejemplo al ver que vas a sacarlo. En estos casos el temblor va acompañado de otras señales de su estado de ánimo: orejas atrás, cola baja, jadeo, intentar esconderse si es miedo, o lo contrario, saltos y agitación si es emoción. Suele irse cuando pasa la situación que lo provoca.
El dolor, que muchos no asocian al temblor
Una causa que se pasa por alto es el dolor. Un perro con dolor, sobre todo en la barriga o en la espalda, puede temblar, encorvarse, moverse con rigidez y estar más apagado de lo normal. Si tu perro tiembla sin que haga frío ni haya nada que lo asuste, y además lo notas raro, quieto, sin ganas de moverse o quejándose al tocarle en algún sitio, el temblor puede ser su forma de decir que algo le duele. Eso ya no es esperar a ver: es motivo de consulta para encontrar de dónde viene el dolor.
El síndrome del perro blanco que tiembla
Algunas razas pequeñas, y muy en particular las de pelo blanco, tienen tendencia a un temblor generalizado que no se debe ni a frío ni a miedo. Y hay perros, sobre todo de razas miniatura, que de forma individual son temblones por naturaleza, sin que indique nada malo. Si tu perro ha temblado siempre un poco, está sano, come, juega y hace vida normal, probablemente sea así de serie. Aun así, la primera vez que lo notas conviene comentarlo en una revisión para confirmar que no hay nada detrás.
Cuando el temblor es una urgencia
Hay temblores que no admiten espera. Ve al veterinario de inmediato si tu perro tiembla y además vomita, tiene diarrea, está muy decaído o no responde bien, si el temblor es intenso y generalizado o se convierte en sacudidas o convulsiones, si sospechas que ha podido comer algo tóxico (chocolate, xilitol, un medicamento, un producto de limpieza, una planta, veneno para ratas), o si el temblor aparece de golpe sin causa y no para. En estos casos el temblor puede ser la punta de una intoxicación o de un problema neurológico, y el tiempo cuenta.
Los tóxicos que hacen temblar
Merece la pena conocerlos, porque son urgencias de verdad. El chocolate, sobre todo el negro, y el xilitol, un edulcorante presente en chicles y productos sin azúcar, provocan temblores y mucho más en el perro. También ciertos medicamentos humanos, algunas plantas, el veneno para ratas y setas u hongos del campo. Si tu perro tiembla y hay la más mínima posibilidad de que haya comido algo de esto, no esperes a ver cómo evoluciona: llama ya al veterinario o a un centro de urgencias y, si puedes, lleva el envase o una foto de lo que haya tomado.
El perro mayor que tiembla de las patas
En perros que se hacen mayores es frecuente un temblor en las patas traseras, sobre todo al estar de pie un rato. Muchas veces es por la pérdida de masa muscular y el desgaste de las articulaciones propios de la edad, y aunque no sea una urgencia, sí merece una revisión, porque detrás puede haber dolor de artrosis que se puede tratar para que esté más cómodo. Un perro mayor que tiembla, le cuesta levantarse y camina con rigidez no está simplemente viejo: está diciendo que le duele y que hay margen para ayudarle.
Qué hacer en el momento
Si tu perro tiembla, lo primero es mirar lo evidente: ¿hace frío, está mojado, hay algo que lo asusta? Si es eso, abrígalo, sécalo o aléjalo de lo que lo altera y acompáñalo con calma. Si no hay una causa clara y el perro está por lo demás bien, obsérvalo un rato sin agobiarlo. Pero si el temblor va con decaimiento, vómitos, dolor o sospecha de tóxico, o si no para y no le encuentras explicación, no te quedes esperando: esa es la situación en la que llamar al veterinario es lo correcto.
Temblor no es lo mismo que convulsión
Es una distinción importante. En un temblor, el perro tiembla o tirita pero sigue consciente, te responde, puede andar y sabe dónde está. En una convulsión pierde el control: puede caer de lado, ponerse rígido o dar sacudidas fuertes, mover las patas como si pedaleara, babear, hacerse pis o caca y no responder a tu voz durante el episodio. La convulsión es siempre motivo de consulta y, si dura más de un par de minutos o se repite, de urgencia inmediata. Si tienes dudas de qué está viendo, grábalo: ese vídeo es lo que mejor distingue una cosa de la otra.
El temblor de frío que se vuelve peligroso
El tiriteo normal por frío se pasa al abrigar al perro, pero si la exposición al frío y la humedad se prolonga, sobre todo en perros pequeños, cachorros, mayores o mojados, puede derivar en hipotermia, que ya es grave. Las señales de alarma son que el temblor dé paso a una rigidez y una quietud raras, que el perro esté muy apagado, que respire despacio o que las encías se le pongan pálidas. Si eso ocurre, hay que calentarlo poco a poco con mantas y acudir al veterinario. Por eso a los perros frioleros no se les deja pasar frío prolongado pensando que tiritar es solo molesto.
Qué contar en la consulta
Para el veterinario es muy útil saber desde cuándo tiembla, si es continuo o a ratos, si tiembla todo el cuerpo o solo una parte, en qué situaciones aparece (frío, nervios, al moverse, en reposo), y sobre todo qué más le pasa: si come, si vomita, cómo está de ánimo, si ha podido acceder a algo tóxico. Un vídeo del temblor ayuda mucho, porque distinguir un temblor de una convulsión o de un tiriteo cambia por completo el enfoque, y en la consulta puede que el perro no tiemble en ese momento.
El temblor mientras duerme
Si tu perro mueve las patas, gimotea bajito o tiembla ligeramente mientras duerme, tranquilo: casi siempre está soñando, igual que nos pasa a nosotros, y es completamente normal. No conviene despertarlo de golpe, porque un perro al que sobresaltan en pleno sueño puede reaccionar asustado. Eso no tiene nada que ver con los temblores estando despierto, que son los que hay que valorar por su contexto. Un perro que sueña y tiembla un poco dormido, y que se despierta tan normal, no es ningún problema.
En resumen, cómo situarte
La mayoría de las veces que un perro tiembla hay una explicación sencilla y pasajera: frío, miedo, emoción o, en algunos pequeños, su forma de ser. Esos temblores se entienden por el contexto y se van cuando cambia la situación. La alarma salta cuando el temblor no cuadra con nada de eso y viene acompañado de decaimiento, dolor, vómitos o sospecha de que ha comido algo que no debía. Ante la duda entre esperar o llamar, con un perro que tiembla y además está mal, siempre es mejor llamar.
Tiembla por frío, miedo o emoción casi siempre, y se pasa al quitar la causa. Es urgencia si tiembla y además está decaído, vomita, le duele algo, hay sacudidas o convulsiones, o si ha podido comer algo tóxico como chocolate o xilitol. Ante la duda con un perro que tiembla y está mal, llama al veterinario.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.