La medicina que se hace antes de que pase nada
Vacunas, desparasitación y una revisión al año. Es la parte más barata de la salud de tu perro y la que más disgustos evita.
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Las vacunas, y por qué no son todas iguales
Hay un grupo esencial que se pone a todos los perros —moquillo, parvovirus, hepatitis y, en España, la rabia, obligatoria en la mayoría de comunidades— y otro que depende de dónde vivas y de la vida que haga el perro: leptospirosis, tos de las perreras, leishmaniosis. La primovacunación del cachorro son varias dosis entre las seis y las dieciséis semanas, y hasta terminarla no está protegido del todo. Los recuerdos de adulto ya no son automáticamente anuales en todas las vacunas: muchas protegen tres años, y el veterinario decide qué toca cada año según el perro y la normativa de tu comunidad.
Parásitos: los de dentro y los de fuera
Los internos —lombrices, tenias, giardias— se tratan con desparasitación periódica, que en un perro adulto suele ser cada tres o cuatro meses, y más a menudo en cachorros, en perros que comen del suelo o que conviven con niños pequeños. Los externos —pulgas, garrapatas y el mosquito que transmite la leishmaniosis— se previenen con pipetas, collares o comprimidos, y aquí importa elegir bien: no todos los productos repelen el flebotomo, y ese detalle es el que marca la diferencia en la mayor parte de España. La protección tiene que ser continua: los huecos entre aplicaciones son por donde entra todo.
La revisión anual, que parece un trámite
Una consulta al año con exploración completa, y a partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina. Suena a gasto innecesario en un perro que está bien, y es justamente al revés: los perros disimulan el malestar hasta que ya no pueden, y la mayoría de las enfermedades crónicas —riñón, hígado, tiroides, corazón— se detectan en una analítica de rutina mucho antes de dar síntomas. Tratar un problema renal detectado a tiempo cambia años de vida; detectarlo cuando el perro deja de comer, casi nunca.
La esterilización, que merece una conversación
No es una decisión automática ni la misma para todos. Elimina el riesgo de piometra, que es una urgencia grave y frecuente en hembras sin esterilizar, y reduce mucho el de tumores mamarios si se hace pronto. En machos previene problemas de próstata y de testículo. A cambio, en razas grandes hacerla demasiado pronto se ha asociado con más problemas articulares y algunos tumores, y hay una tendencia a la ganancia de peso que se corrige ajustando la ración. El momento y la conveniencia dependen del sexo, la raza, el tamaño y tu situación, y esa conversación se tiene con el veterinario, no con el foro.
Lo que se hace en casa y no cuesta nada
Cepillar los dientes, revisar oídos y patas una vez por semana, pasar la mano por todo el cuerpo buscando bultos, mirar el peso con la escala de condición corporal y fijarse en lo que come, bebe y hace. Esos cinco minutos semanales detectan cosas antes que cualquier revisión anual, porque tú lo ves todos los días y el veterinario una vez al año.
Vacunación según tu comunidad y tu perro, antiparasitario sin huecos durante todo el año, y una revisión anual con analítica a partir de los siete. Es lo más barato de toda la salud canina y lo que más disgustos ahorra.