Bichón Boloñés
También conocido como: Bolognese · Bolonka · Bichón Boloñés Italiano





Fotos: Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0) · Pleple2000 (CC BY-SA 3.0) · Mgazzo (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
Calcular lo que te costaría a ti, con tu situación →
* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
¿Encaja este perro contigo? Haz el test —nueve preguntas— y verás aquí tu porcentaje de compatibilidad con Bichón Boloñés y con cualquier otra raza. Hacer el test
Cómo es
Es el más calmado de la familia de los bichones. Vivió siglos en las cortes italianas —los Gonzaga y los Médici lo regalaban como obsequio diplomático— y conserva ese aire de perro de interior que observa mucho y se mueve poco. No es un payaso como el Frisé: es reservado con los extraños, se pega a una sola persona y lleva fatal la soledad. Justo por eso encaja muy bien con gente mayor o con quien trabaja en casa.
Carácter
Cuidados
El pelo forma copos y no se cae, pero se apelmaza: cepillado a fondo cada dos días y baño mensual. Muchos dueños optan por un corte corto uniforme, que no es lo tradicional pero simplifica la vida. Limpieza del lagrimal para evitar la mancha marrón. Ejercicio moderado: media hora bien repartida le basta.
Salud
Luxación de rótula, atrofia progresiva de retina, problemas dentales por apiñamiento y ansiedad por separación cuando se le deja solo con frecuencia.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Bichón Boloñés llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 8 meses en cerrar el crecimiento. Al ser una raza toy, crece deprisa y para pronto: a los seis meses ya se parece bastante a lo que será.
Es un cachorro tranquilo comparado con la media, pero tranquilo no es lo mismo que sin necesidades: sigue necesitando salir varias veces al día y descubrir mundo.
Aprende con mucha facilidad (4 sobre 5 en adiestramiento), y eso corta por los dos lados: aprende igual de rápido lo que le enseñas sin querer. Si le abres la puerta cuando ladra, ladrará.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Esta raza parte con ventaja en tolerancia, pero la socialización no se salta por eso.
Un día normal con un Bichón Boloñés
Con un Bichón Boloñés adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 30 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que de verdad lo cansa no son los kilómetros, es el olfato. Un paseo lento dejándole oler todo lo que quiera vale más que uno rápido del doble de largo, y eso es cierto en cualquier raza.
Lleva mal quedarse solo (1 sobre 5). Eso no se arregla con más ejercicio: se entrena aparte, saliendo y volviendo muchas veces al día empezando por segundos, y con un juguete relleno que solo aparezca cuando te vas. Si trabajas fuera ocho horas, cuenta con un paseador a mediodía.
En cuidados diarios, esta raza pide bastante: cepillado frecuente y peluquería cada seis u ocho semanas, que son entre 400 y 600 € al año durante toda su vida. Si eso no encaja en el presupuesto, conviene saberlo antes y no después.
Qué darle de comer
Un Bichón Boloñés adulto de unos 4 kg con actividad normal necesita alrededor de 287 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 80 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 250 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Siendo un perro tan pequeño, conviene repartir la comida en tres tomas mientras es cachorro: las razas toy pueden sufrir bajadas de azúcar si pasan muchas horas sin comer. Y ojo con los premios, que en un perro de 4 kilos suman muchísimo antes de lo que parece.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
Calcular su ración exacta con tu pienso →
Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 13 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y aunque en esta raza es más llevadera, sigue existiendo. Es el momento de consolidar la correa, la llamada y el quedarse solo.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza toy empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 12 y los 14 años. Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más puede estirarla: en los estudios con labradores, los perros mantenidos en su peso vivieron alrededor de dos años más.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además valoración de rótulas, porque la luxación es frecuente en razas pequeñas. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del ejemplar concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
Cosme de Médici llegó a enviar ocho ejemplares como regalo a la nobleza belga.
Aparece en cuadros de Tiziano y de Goya.
Su pelo no forma rizos como el del Bichón Frisé, sino mechones sueltos en copos.
Estuvo a punto de extinguirse en el siglo XX y se recuperó desde un puñado de ejemplares italianos.
Adoptar en vez de comprar
Casi un tercio de los perros que entran en protectoras son de raza o cruces muy reconocibles. Antes de comprar, merece la pena mirar.





