Pekinés
También conocido como: Pekingese · Perro león de Pekín · Fu Lin






Ficha
Calcular lo que te costaría a ti, con tu situación →
* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Perro sagrado de la corte china durante más de mil años: robarlo se castigaba con la muerte. Su andar contoneante y su porte altivo son marca de la casa. Es leal a los suyos y bastante indiferente al resto, con una terquedad que hace del adiestramiento un ejercicio de paciencia.
Carácter
Cuidados
Cepillado casi diario. Limpiar pliegue nasal y ojos a diario. Braquicéfalo extremo: nada de calor ni esfuerzo. Vigilar el peso. Su melena requiere mantenimiento serio o un corte más práctico.
Salud
Síndrome braquicefálico grave, úlceras y proptosis ocular, hernia discal, problemas cardíacos y dermatitis de pliegues.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Pekinés llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 8 meses en cerrar el crecimiento. Al ser una raza toy, crece deprisa y para pronto: a los seis meses ya se parece bastante a lo que será.
Es un cachorro tranquilo comparado con la media, pero tranquilo no es lo mismo que sin necesidades: sigue necesitando salir varias veces al día y descubrir mundo.
No es una raza fácil de educar (1 sobre 5): no obedece por complacer, sino cuando le compensa. Sesiones cortas, premios buenos y cero imposición. Con presión se cierra.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Lo que no conozca ahora le costará el triple después.
Un día normal con un Pekinés
Con un Pekinés adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 30 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que de verdad lo cansa no son los kilómetros, es el olfato. Un paseo lento dejándole oler todo lo que quiera vale más que uno rápido del doble de largo, y eso es cierto en cualquier raza.
Tiene un ladrido marcado (4 sobre 5), que es parte de para lo que se crió. Si vives con vecinos pegados, conviene trabajar desde cachorro el «ya vale» y no reforzar el ladrido con atención, ni siquiera para regañar. Se reduce mucho; desaparecer, no desaparece.
Aguanta la soledad mejor que la media (4 sobre 5), lo cual no significa que se le pueda dejar diez horas: significa que el entrenamiento para quedarse solo le va a costar menos.
En cuidados diarios, esta raza pide bastante: cepillado frecuente y peluquería cada seis u ocho semanas, que son entre 400 y 600 € al año durante toda su vida. Si eso no encaja en el presupuesto, conviene saberlo antes y no después.
Qué darle de comer
Un Pekinés adulto de unos 3 kg con actividad normal necesita alrededor de 223 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 62 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 250 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Como braquicéfalo, come con más dificultad y traga bastante aire, así que le conviene una croqueta adaptada a su mandíbula y comer despacio. Y el control del peso aquí es crítico y no estético: cada kilo de más le estrecha todavía más unas vías respiratorias que ya son estrechas de fábrica.
Siendo un perro tan pequeño, conviene repartir la comida en tres tomas mientras es cachorro: las razas toy pueden sufrir bajadas de azúcar si pasan muchas horas sin comer. Y ojo con los premios, que en un perro de 3 kilos suman muchísimo antes de lo que parece.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
Calcular su ración exacta con tu pienso →
Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 14 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y aunque en esta raza es más llevadera, sigue existiendo. Es el momento de consolidar la correa, la llamada y el quedarse solo.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza toy empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 12 y los 15 años. Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más puede estirarla: en los estudios con labradores, los perros mantenidos en su peso vivieron alrededor de dos años más.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además valoración de rótulas, porque la luxación es frecuente en razas pequeñas, y una evaluación respiratoria funcional, del tipo del test de tolerancia al ejercicio. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Es una raza con una carga hereditaria importante —2 sobre 5 en salud—, así que aquí elegir criador cambia por completo lo que vas a vivir y lo que vas a pagar durante doce años. No es un detalle: es la decisión.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
La leyenda dice que nació del amor entre un león y un mono: el león pidió a Buda encoger para poder casarse.
Los soldados británicos se llevaron cinco ejemplares del Palacio de Verano en 1860; uno acabó con la reina Victoria.
Un pekinés sobrevivió al Titanic.
Durante siglos, robar uno era delito capital en China.
Adoptar en vez de comprar
Casi un tercio de los perros que entran en protectoras son de raza o cruces muy reconocibles. Antes de comprar, merece la pena mirar.





