Shiba Inu
También conocido como: Shiba · Shiba Ken






Ficha
Calcular lo que te costaría a ti, con tu situación →
* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
La raza japonesa autóctona más pequeña y la más antigua que sobrevive. Se comporta como un gato: se acicala, es escrupulosamente limpio, mantiene las distancias y decide cuándo quiere mimos. Aprende rápido pero obedece solo si le compensa, y su instinto de fuga es alto. Se comporta más como un gato que como un perro: se limpia solo, es limpísimo en casa, guarda las distancias con los extraños y decide él cuándo toca mimo. Tiene además el famoso «shiba scream», un grito agudísimo con el que protesta cuando algo no le gusta. Es de las razas que peor responden a la llamada, así que correa o vallado alto, siempre. Sano, longevo y muy independiente.
Carácter
Cuidados
Nunca suelto sin valla. Muda dos veces al año de forma masiva. Socialización temprana y manejo del cepillo y las uñas desde cachorro, porque detesta que lo manipulen. Rutinas cortas y motivadoras. No es un perro para quien busque obediencia incondicional.
Salud
Luxación de rótula, alergias cutáneas, atrofia de retina, glaucoma y displasia de cadera.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Shiba Inu llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 10 meses en cerrar el crecimiento. Al ser una raza pequeño, crece deprisa y para pronto: a los seis meses ya se parece bastante a lo que será.
Es un cachorro de mucha energía —4 sobre 5 de adulto— y la etapa difícil va de los seis meses a los dos años. En ese tramo es cuando más gente se arrepiente y cuando más ejemplares de esta raza acaban en protectoras. Con 60 minutos diarios bien repartidos y trabajo mental, se pasa sin drama.
No es una raza fácil de educar (2 sobre 5): no obedece por complacer, sino cuando le compensa. Sesiones cortas, premios buenos y cero imposición. Con presión se cierra.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Lo que no conozca ahora le costará el triple después.
Un día normal con un Shiba Inu
Con un Shiba Inu adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 60 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que importa es la proporción entre patas y cabeza. En una raza de energía 4 sobre 5, salir a correr no relaja: entrena, sube la adrenalina y además lo pone en mejor forma cada semana, con lo que la semana siguiente necesita más. La mitad de ese tiempo debería ser olfato y trabajo mental: buscar comida escondida, aprender algo nuevo, resolver un juguete dispensador. Veinte minutos de eso cansan más que una hora de pelota, y se nota la misma tarde.
Aguanta la soledad mejor que la media (4 sobre 5), lo cual no significa que se le pueda dejar diez horas: significa que el entrenamiento para quedarse solo le va a costar menos.
No necesita peluquería, pero suelta mucho pelo (5 sobre 5): cepillado un par de veces por semana y a diario en temporada de muda, o vivirás cubierto.
Qué darle de comer
Un Shiba Inu adulto de unos 9 kg con actividad normal necesita alrededor de 582 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 162 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 380 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
Calcular su ración exacta con tu pienso →
Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 15 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y en esta raza, con la energía que tiene, puede ser intensa de verdad. Es el momento de consolidar la correa, la llamada y el quedarse solo.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza pequeño empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 13 y los 16 años. Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más puede estirarla: en los estudios con labradores, los perros mantenidos en su peso vivieron alrededor de dos años más.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además valoración de rótulas, porque la luxación es frecuente en razas pequeñas. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del ejemplar concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Curiosidades
El 'shiba scream', un chillido agudísimo, es su forma de protestar cuando algo no le gusta.
Es el perro del meme 'doge' y de la criptomoneda que lleva su nombre.
Estuvo a punto de extinguirse tras la Segunda Guerra Mundial por el moquillo y el hambre.
Se limpia las patas y la cara lamiéndose, igual que un gato.
Adoptar en vez de comprar
Casi un tercio de los perros que entran en protectoras son de raza o cruces muy reconocibles. Antes de comprar, merece la pena mirar.





