Arnés o collar: qué es mejor para pasear a tu perro
Arnés o collar es una de esas discusiones eternas entre dueños de perros. La respuesta corta: para pasear, casi siempre es mejor el arnés, sobre todo si el perro tira. Pero no es tan simple, y hay matices importantes según el perro, el tipo de arnés y para qué lo uses.
Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web
La pregunta que divide a los dueños
Pocas cosas generan tanto debate en el parque como si es mejor pasear con arnés o con collar. Hay defensores acérrimos de cada bando, y mucha información contradictoria. La realidad es que las dos opciones tienen su sitio y sus inconvenientes, y la elección correcta depende de tu perro, de cómo se comporta en el paseo y de para qué vas a usar cada cosa. Lo que sí hay es bastante consenso entre veterinarios y educadores sobre un punto de partida: para el paseo del día a día, y especialmente si el perro tira, el arnés bien elegido suele ser la opción más segura y cómoda. Veamos por qué, y cuándo el collar sigue teniendo sentido.
El gran problema del collar: el cuello
El principal argumento contra el collar para pasear es la salud del cuello. En el cuello del perro están la tráquea, el esófago, la glándula tiroides, grandes vasos sanguíneos y la columna cervical, todo muy concentrado y relativamente frágil. Cuando un perro tira con el collar, o cuando le damos un tirón de correa, toda esa fuerza se concentra en esa zona delicada, y repetido día tras día puede causar daños: lesiones de tráquea, problemas cervicales, e incluso se ha relacionado con aumento de presión en los ojos. En perros que tiran mucho, o en razas de cuello delicado y en los braquicéfalos, el collar como punto de tracción es claramente desaconsejable.
La ventaja del arnés: reparte la fuerza
El arnés resuelve justamente ese problema. Al rodear el pecho y el tronco, reparte la fuerza de los tirones por una zona amplia y robusta, en lugar de concentrarla en el cuello, protegiendo toda esa anatomía delicada. Esto lo hace mucho más seguro para el perro, sobre todo si tira, es fuerte, tiene el cuello corto o es de cara chata (con sus vías respiratorias ya comprometidas). Además, un buen arnés da más control sobre el cuerpo del perro y es más difícil que se escape de él que de un collar, del que algunos perros sacan la cabeza. Por todo esto, para el paseo, el arnés parte con ventaja clara de seguridad.
El mito: ¿el arnés enseña a tirar?
El argumento estrella de los defensores del collar es que el arnés fomenta los tirones, porque permite al perro hacer fuerza con el pecho como un perro de trineo. Hay algo de cierto, pero con matices importantes. Es verdad que un arnés mal diseñado, con el enganche solo en la espalda, puede facilitar que el perro se apoye y tire. Pero eso no se arregla volviendo al collar (que daña el cuello), sino eligiendo bien el arnés. Y, sobre todo: un perro tira porque no se le ha enseñado a no tirar, no por culpa del arnés. El material no educa; educa el trabajo con el perro. Culpar al arnés de los tirones es confundir la causa.
La solución a los tirones: el arnés antitirones
La respuesta al dilema la dan los arneses antitirones, que tienen un enganche para la correa en el pecho, por delante. Cuando el perro tira con uno de estos, la correa lo redirige suavemente hacia un lado en lugar de dejarle hacer fuerza hacia delante, lo que le quita las ganas de tirar sin hacerle daño y facilita enormemente enseñarle a caminar flojo. Combinan lo mejor de los dos mundos: la seguridad del arnés para el cuello y una ayuda real contra los tirones. Para un perro que tira, un buen arnés antitirones, bien ajustado, junto con un poco de trabajo de educación, suele ser la mejor solución con diferencia.
Cuándo el collar sigue teniendo sentido
Esto no significa que el collar no sirva para nada; tiene su sitio. El collar es el lugar donde debe ir siempre la chapa identificativa con tu teléfono, porque el microchip no se ve a simple vista y una chapa devuelve al perro mucho más rápido si se pierde. Para un perro que ya camina bien con la correa floja, que no tira, un collar cómodo y bien ajustado es perfectamente válido para el paseo y más sencillo de poner. Y para ciertos trabajos de educación muy concretos, algunos profesionales usan el collar. La idea no es demonizar el collar, sino no usarlo como punto de tracción con un perro que tira.
Lo que NO hay que usar nunca
Un aviso importante: hay collares diseñados para hacer daño que conviene descartar por completo. Los collares de ahogo (de cadena que se cierra al tirar), los de pinchos y, sobre todo, los collares eléctricos o de descarga, se basan en causar dolor o incomodidad para corregir, y además de ser crueles e innecesarios, pueden provocar lesiones y problemas de comportamiento como miedo y agresividad. La educación moderna en positivo demuestra que no hace falta nada de eso para tener un perro que pasea bien. Si alguien te recomienda uno de estos aparatos, desconfía: hay formas mucho mejores y amables de enseñar a tu perro a caminar contigo.
La importancia de un buen ajuste
Tan importante como elegir arnés o collar es que esté bien ajustado, porque un mal ajuste estropea cualquiera de los dos. Un collar debe permitir meter dos dedos entre él y el cuello: ni tan suelto que el perro saque la cabeza, ni tan apretado que ahogue. Un arnés debe quedar ceñido pero sin rozar las axilas ni limitar el movimiento del hombro, y el perro no debe poder sacarse ninguna pata ni escurrirse hacia atrás. Un arnés mal ajustado roza, hace heridas y puede alterar la forma de moverse del perro. Merece la pena medir bien, probar y ajustar con calma: la comodidad y la seguridad dependen tanto del ajuste como del tipo.
Según el tamaño y el tipo de perro
Unas orientaciones según el perro. En cachorros, mejor arnés: su cuello está en formación y es delicado. En razas pequeñas y toy, también mejor arnés, porque su tráquea es frágil y propensa a colapsar (el típico perrito que tose al tirar del collar). En perros de cara chata, arnés sin duda, para no comprometer más sus vías respiratorias. En perros grandes y fuertes que tiran, arnés antitirones para tu espalda y su cuello. Y en un perro adulto equilibrado que camina bien, cualquiera de los dos vale. Como ves, la balanza se inclina hacia el arnés en la mayoría de los casos, y el collar queda para los perros que ya pasean sin tirar.
Lo ideal: las dos cosas
En realidad, la mejor configuración para la mayoría de los perros no es elegir uno u otro, sino usar los dos a la vez cada uno para su función. Un collar ligero y cómodo puesto siempre, con la chapa identificativa y, si quieres, con la licencia o el contacto; y un arnés para enganchar la correa en el paseo. Así el perro lleva siempre su identificación visible (fundamental si se pierde) y, a la vez, paseas de forma segura para su cuello. Es la combinación que recomiendan muchos veterinarios y educadores: collar para identificar, arnés para pasear. No tienes que elegir; puedes quedarte con lo bueno de cada uno.
Y la correa, que también importa
Ya que hablamos de paseo, una nota sobre la correa, porque de poco sirve el mejor arnés con una mala correa. Lo ideal es una correa fija de entre metro y metro y medio o dos: da control y, a la vez, suficiente libertad para que el perro olfatee. Las correas extensibles, tan populares, tienen el inconveniente de que mantienen una tensión constante que le enseña al perro que tirar le da más cuerda, justo lo contrario de lo que queremos, y además pueden fallar o causar accidentes en el momento menos pensado. Para enseñar a caminar bien y para la seguridad, una correa fija de buen material junto a un arnés adecuado es la combinación que funciona.
En resumen
Resumiendo: para pasear, el arnés es casi siempre la mejor opción porque reparte la fuerza y protege el cuello del perro, que es una zona delicada; el collar, al concentrar los tirones ahí, puede hacer daño, sobre todo en perros que tiran, pequeños o de cara chata. El mito de que el arnés enseña a tirar se resuelve con un arnés antitirones (enganche en el pecho) más un poco de educación. El collar sigue siendo imprescindible para llevar la chapa identificativa. Lo ideal es usar los dos: collar para identificar, arnés para pasear. Y olvídate para siempre de collares de ahogo, de pinchos o eléctricos.
Para pasear, casi siempre mejor el arnés: reparte la fuerza y protege el cuello (tráquea, cervicales), sobre todo en perros que tiran, pequeños, cachorros o de cara chata. El mito de que el arnés enseña a tirar se resuelve con un arnés antitirones (enganche en el pecho) más educación. El collar es imprescindible para la chapa identificativa. Lo ideal: usar los dos, collar para identificar y arnés para pasear. Nunca collares de ahogo, pinchos o eléctricos.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.