Mi perro tiene los ojos rojos o con legañas: qué hacer
Un ojo rojo, con legañas o que llora no siempre es grave, pero el ojo es un órgano delicado y no perdona el «ya se le pasará». Algunas causas son banales y otras pueden costarle la vista en pocos días, así que conviene saber distinguir lo que se vigila de lo que corre.
Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web
El ojo no admite esperas largas
Antes de nada, una idea que conviene tener clara: el ojo es uno de los pocos sitios del cuerpo donde un problema puede pasar de leve a grave en cuestión de horas o días, y donde esperar demasiado puede costar la visión. Eso no significa que todo ojo rojo sea una urgencia, porque muchos no lo son, pero sí que el ojo merece más respeto y menos «a ver si se le pasa» que otras molestias. Ante la duda, con los ojos siempre es mejor pecar de prudente y que lo vea un veterinario antes que arriesgarse a que algo tratable se convierta en un daño permanente.
La conjuntivitis, lo más común
La causa más frecuente de ojo rojo con legañas es la conjuntivitis: la inflamación de la conjuntiva, esa membrana que recubre el ojo y el interior de los párpados. El ojo se ve rojo, produce legañas o secreción, y el perro puede entrecerrarlo o frotárselo. Puede estar causada por infecciones, alergias, irritantes o ser secundaria a otro problema del ojo. La conjuntivitis en sí no suele ser grave y se trata bien, pero conviene que el veterinario confirme que es solo eso y no la punta de algo mayor, porque muchos problemas oculares empiezan pareciendo una simple conjuntivitis.
Alergias e irritantes
Igual que estornudan o se rascan, muchos perros reaccionan a los alérgenos ambientales con los ojos: se les ponen rojos, llorosos y con legañas, sobre todo en ciertas épocas. También los irritantes físicos hacen lo mismo: el humo, el polvo, un ambientador, el champú si les entra en el baño, o el aire dándoles de lleno en la cara por la ventanilla del coche (por muy graciosa que sea la estampa, no le conviene a sus ojos). Si los dos ojos están rojos y llorosos pero el perro por lo demás está bien, y se rasca o estornuda, una alergia o un irritante son sospechosos habituales.
Un cuerpo extraño o una pestaña
A veces el problema es puramente mecánico: algo está rozando el ojo. Puede ser un cuerpo extraño (una brizna de hierba, una semilla, arena, una espiga bajo el párpado), una pestaña que crece hacia dentro, o el propio párpado vuelto hacia dentro rozando la córnea, algo que les pasa a ciertas razas. El perro tiene un solo ojo afectado, lo entrecierra, le llora mucho y se lo frota. Si ves al perro con un ojo claramente molesto y cerrado, revísalo con suavidad a buena luz, pero no hurgues: muchas veces hay algo ahí que el veterinario tiene que retirar con cuidado.
La úlcera en la córnea, la que corre
Esta es la que hay que tener muy presente porque es una urgencia real. La córnea, la capa transparente del ojo, se puede dañar con un arañazo (jugando, con una rama, con otro gato o perro) o por roce, y formar una úlcera. El perro tiene el ojo muy cerrado, le llora muchísimo, le molesta la luz y le duele bastante, a veces se ve una zona turbia o azulada. Una úlcera puede empeorar muy rápido y perforar el ojo, así que no admite demora: es de las pocas cosas oculares que justifican ir al veterinario el mismo día, sin esperar al siguiente.
Ojo seco y otras causas internas
Algunos problemas vienen de dentro. El ojo seco, cuando el perro no produce suficiente lágrima, deja el ojo rojo, con legañas espesas y pegajosas de forma crónica, y es más frecuente en ciertas razas. El glaucoma, un aumento de la presión dentro del ojo, es muy doloroso y urgente, y puede dar el ojo rojo, turbio y a veces más grande. También enfermedades generales del perro pueden reflejarse en los ojos. Por eso un ojo rojo que no mejora, o que se repite, no se queda en tratarlo por encima: el veterinario busca si hay una causa de fondo que haya que controlar.
Las razas con ojos delicados
Algunas razas tienen más papeletas de problemas oculares por su anatomía. Los de cara chata (carlino, bulldog, shih tzu) tienen los ojos saltones y poco protegidos, más expuestos a golpes, úlceras y sequedad. Los de piel abundante en la cara, como el cocker o el shar pei, son propensos a que el párpado se vuelva hacia dentro o hacia fuera. Y los de pelo largo alrededor del ojo se irritan si el pelo les roza constantemente. Si tienes una de estas razas, conviene revisar sus ojos a menudo y no normalizar la rojez o el lagrimeo, porque en ellos los problemas de ojos son especialmente frecuentes.
Las legañas: cuándo son normales
No todas las legañas son alarma. Un poquito de legaña en el lagrimal al despertar, transparente o marroncita, es normal, igual que a nosotros, y se limpia con una gasa húmeda sin más. La cosa cambia cuando la legaña es abundante, espesa, verdosa o amarillenta (apunta a infección), cuando va con el ojo rojo y molesto, o cuando aparece de repente en gran cantidad. También el típico lagrimeo que mancha de marrón el pelo claro bajo los ojos, muy común en razas pequeñas, suele ser más estético que grave, aunque conviene que el veterinario descarte que no haya detrás un conducto lagrimal obstruido o una irritación.
Qué puedes hacer en casa
Con prudencia, poco. Puedes limpiar las legañas con una gasa limpia humedecida en suero fisiológico, de dentro hacia fuera, usando una gasa distinta para cada ojo para no pasar infección de uno a otro. Si sospechas que le ha entrado polvo o champú, puedes lavar el ojo con suero fisiológico abundante. Y puedes ponerle un collar isabelino para que no se lo frote y lo empeore mientras llega a la consulta. Eso es todo lo prudente que puedes hacer: el resto, mejor dejarlo en manos del veterinario, porque el ojo es demasiado delicado para experimentos caseros.
Lo que NO debes hacer
Lo más importante: no le pongas colirios ni pomadas por tu cuenta, y menos los de personas o los que te sobraron de otra vez. Hay un motivo serio: algunos colirios con corticoides, que van muy bien para una conjuntivitis, son catastróficos si lo que hay es una úlcera, porque la hacen avanzar y pueden llevar a perder el ojo. Por eso el tratamiento del ojo lo decide siempre el veterinario después de mirar, no se improvisa. Tampoco hurgues en el ojo, ni dejes que el perro se lo frote, ni esperes días con un ojo muy cerrado y doloroso pensando que se arreglará solo.
Cuándo es urgencia de ir ya
Ve al veterinario el mismo día, sin esperar, si el perro tiene el ojo muy cerrado y le duele, si le molesta mucho la luz, si le llora a chorro, si ves la córnea turbia, azulada o con una mancha, si el ojo se ve más grande o abultado, si hubo un golpe o un arañazo, o si perdió visión de golpe. Esos signos apuntan a úlcera, glaucoma o un traumatismo, cosas que corren de verdad. Con el ojo, cuando duele mucho y de repente, no se espera a mañana: unas horas pueden marcar la diferencia entre salvar la visión o no.
Cuándo basta con pedir cita pronto
Si el perro tiene uno o los dos ojos algo rojos y con legañas, pero está cómodo, no se queja, come y juega con normalidad y no tiene el ojo cerrado ni muy doloroso, no es una urgencia de medianoche, pero sí conviene pedir cita en los próximos días para que lo vean y traten lo que sea antes de que vaya a más. Mientras tanto, limpia las legañas con suero, evita que se frote y no le pongas nada más. La regla fácil: ojo cómodo y perro normal, cita pronto; ojo muy cerrado, doloroso o con la visión afectada, al veterinario ya.
Qué hará el veterinario
La consulta de ojos tiene pruebas muy útiles y poco molestas. El veterinario suele teñir la córnea con un colorante que revela al instante si hay una úlcera o un arañazo, mide la producción de lágrima si sospecha ojo seco, comprueba la presión del ojo si piensa en glaucoma, y revisa los párpados y el interior en busca de cuerpos extraños o pestañas mal colocadas. Con eso identifica la causa y pone el tratamiento adecuado, que puede ir desde un simple colirio hasta retirar algo o, en casos concretos, cirugía. Lo clave es ese diagnóstico previo que evita tratar a ciegas.
En resumen
Resumiendo: el ojo rojo o con legañas muchas veces es una conjuntivitis, una alergia o un irritante, cosas que se tratan bien, pero el ojo es delicado y algunas causas, como una úlcera o un glaucoma, pueden costar la visión en poco tiempo. Puedes limpiar las legañas con suero y evitar que se frote, pero nunca le pongas colirios por tu cuenta, porque el equivocado empeora las cosas. Y distingue: ojo cómodo y perro normal, cita pronto; ojo muy cerrado, doloroso o con la vista afectada, al veterinario el mismo día.
El ojo rojo o con legañas suele ser conjuntivitis, alergia o un irritante, que se tratan bien, pero el ojo no perdona esperas: una úlcera o un glaucoma pueden costar la visión en días. Limpia las legañas con suero y evita que se frote, pero nunca le pongas colirios por tu cuenta (el equivocado puede hacer perder el ojo). Si tiene el ojo muy cerrado, doloroso, con la córnea turbia o la vista afectada, al veterinario el mismo día.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.