Pasaporte europeo: viajar con el perro fuera de España
Sacar al perro de España no es complicado, pero sí hay que prepararlo con tiempo: el pasaporte europeo, el microchip y la rabia en regla son la base, y según a dónde vayas se suman requisitos. Lo que no se puede es improvisarlo la semana antes, porque algunos trámites tienen plazos de espera.
Por Javier, que ha convivido con una golden, una labradora y un perro de agua, y escribe todo lo que hay en esta web
Qué es el pasaporte europeo para perros
Es un documento oficial, parecido a una cartilla, que emite un veterinario autorizado y que identifica a tu perro y recoge su historial sanitario, sobre todo la vacuna de la rabia. Con él, un perro puede viajar entre los países de la Unión Europea cumpliendo unos requisitos comunes. Es el documento de referencia para moverse por Europa con el perro, y lo primero que te van a pedir en una frontera o en el control de un aeropuerto. Se saca una sola vez y acompaña al perro toda su vida, actualizándolo con cada vacuna.
Los tres imprescindibles para la UE
Para viajar por la Unión Europea, tu perro necesita tres cosas, y en este orden. Primero, el microchip, que es su identificación. Segundo, la vacuna de la rabia, que tiene que ponerse después de tener el chip y cuando el perro tenga al menos doce semanas. Y tercero, el pasaporte europeo, donde el veterinario anota todo. El orden importa de verdad: si se vacuna de la rabia a un perro que aún no tiene chip, esa vacuna no vale para viajar y hay que repetirla. Chip, luego rabia, luego pasaporte.
El plazo de espera de la rabia
Este es el punto que más viajes estropea por no saberlo. La vacuna de la rabia no es válida para cruzar fronteras el mismo día que se pone: hay que esperar un plazo, habitualmente de veintiún días desde la vacunación, antes de poder viajar. Es decir, si tu perro nunca ha estado vacunado de la rabia y quieres llevarlo a Francia dentro de dos semanas, no llegas. Por eso lo primero que hay que mirar al planear un viaje es si la rabia está puesta y en regla, y hacerlo con un mes largo de margen para no quedarte en tierra.
La desparasitación según el destino
Algunos países de la UE, como Irlanda, Malta, Finlandia o Noruega, exigen además un tratamiento contra el gusano Echinococcus (una desparasitación interna concreta) puesto por un veterinario y anotado en el pasaporte dentro de una ventana de tiempo antes de entrar, normalmente entre uno y cinco días antes. No es para todos los destinos, pero si vas a uno de esos conviene saberlo y cuadrarlo con el veterinario, porque tiene su propia fecha límite. Para la mayoría de los países de la Europa continental no hace falta este trámite extra.
El Reino Unido ya no es como antes
Desde que el Reino Unido salió de la Unión Europea, viajar allí con el perro cambió. El pasaporte europeo español ya no sirve para entrar: hace falta un certificado sanitario específico, además del chip, la rabia en regla y, para entrar en Gran Bretaña, el tratamiento contra el Echinococcus en la ventana de tiempo que marcan. Los requisitos del Reino Unido se revisan de vez en cuando, así que antes de un viaje allí hay que confirmar la normativa vigente con el veterinario y con la información oficial, sin fiarse de lo que valía hace unos años.
Fuera de la Unión Europea
Si el destino es un país de fuera de la UE, las reglas las pone ese país, y pueden ser muy distintas y bastante más exigentes: desde un certificado sanitario oficial y una analítica que demuestre que la vacuna de la rabia ha hecho efecto, hasta cuarentenas a la llegada en algunos destinos. Estos trámites a veces llevan meses, porque la analítica de la rabia tiene sus propios plazos. La regla aquí es clara: cuanto más lejos y más fuera de Europa, con más antelación hay que empezar a prepararlo, y mejor informarse en la embajada o el consulado del país de destino.
Cuántos perros y de quién
El sistema de viaje con mascota de la UE está pensado para el movimiento no comercial, es decir, para tu perro viajando contigo o con alguien en tu nombre. Hay un límite de cinco animales por persona, salvo que vayas a una competición o exposición con la documentación que lo acredite. Si llevas más, o si el viaje tiene fines comerciales, entra en otra categoría con requisitos distintos. Para el caso normal, el de la familia que se lleva a su perro de vacaciones, con un perro o dos no hay ningún problema por ese lado.
El transporte: coche, tren, avión, barco
Tener los papeles en regla es una cosa y cómo viaja el perro es otra. En coche por Europa, la sujeción del perro es obligatoria igual que en España. En avión, cada aerolínea tiene sus normas sobre si el perro va en cabina o en bodega según su peso, y hay que reservar su plaza con antelación porque son limitadas. En tren y en barco internacional, depende de la compañía y la ruta. Conviene cerrar el transporte a la vez que los papeles, porque de nada sirve el pasaporte perfecto si no hay plaza para el perro en el avión.
Cuánto cuesta tener el pasaporte al día
El pasaporte europeo en sí es barato: emitirlo cuesta en torno a los veinte o treinta euros en la mayoría de las clínicas. Lo que suma es mantenerlo útil, sobre todo la vacuna de la rabia, que hay que renovar según la pauta que marque su fabricante, normalmente cada uno o tres años, y las desparasitaciones que pida el destino. No es un gasto grande comparado con el viaje, pero sí algo que hay que llevar al día si viajas con cierta frecuencia, porque una rabia caducada te deja en tierra igual que no tenerla.
Si el perro viaja sin ti
El sistema está pensado para que el perro viaje contigo, pero la normativa permite que lo lleve otra persona en tu nombre dentro de un plazo de días alrededor de tu propio viaje. Lo que no encaja en el viaje normal con pasaporte es mandar al perro solo, por su cuenta, como si fuera una mercancía: eso ya es transporte comercial, con otros requisitos y bastante más complicado. Si por lo que sea tu perro tiene que viajar sin ti, pregunta antes al veterinario y a la compañía cómo hacerlo bien, porque no es tan sencillo como facturar una maleta.
La vuelta a España también cuenta
Es fácil centrarse en los requisitos para salir y olvidar los de volver. Para regresar a España desde otro país de la UE, con el pasaporte, el chip y la rabia en regla no suele haber problema. Pero si has estado fuera de la Unión Europea, la entrada de vuelta puede exigir sus propios trámites, certificados o comprobaciones, igual que a la ida. Antes de un viaje fuera de la UE, infórmate de las dos direcciones del viaje, la ida y la vuelta, para no encontrarte con que puedes salir pero tu perro tiene problemas para volver a casa.
Antes de comprar el billete, esta lista
Repasa esto antes de reservar nada. ¿Tiene microchip y está registrado? ¿La vacuna de la rabia está puesta, en regla y con el plazo de espera cumplido para las fechas del viaje? ¿El destino pide desparasitación del Echinococcus o algún trámite extra? ¿Es Reino Unido o fuera de la UE, con sus reglas propias? ¿La aerolínea o la compañía admite al perro y hay plaza? Si alguna respuesta es «no sé», esa es la que hay que resolver antes de pagar el viaje, no después. Una cita con el veterinario para planear el viaje aclara casi todo de golpe.
Que el perro lo pase bien, no solo que pueda viajar
Cumplir la ley es lo mínimo, pero un viaje largo puede ser estresante para el perro. Acostúmbralo al transportín antes del viaje, con calma y en positivo, para que no sea una jaula desconocida el día D. Lleva su agua, su comida habitual para no cambiársela de golpe, una manta con su olor y los papeles siempre a mano. Evita viajar en las horas de más calor y planifica paradas si vas en coche. Un perro que llega agotado y angustiado al destino no disfruta las vacaciones, así que su bienestar en el camino cuenta tanto como el papeleo.
Lo que no hay que hacer
No dejes los trámites para la semana antes: el plazo de la rabia no perdona y te puedes quedar sin viajar. No te fíes de información de hace años, porque las normas, sobre todo las del Reino Unido y las de fuera de la UE, cambian. No viajes sin la documentación pensando que no te la van a pedir, porque un control te puede dejar al perro retenido o en cuarentena. Y no sedes al perro para el avión por tu cuenta: la sedación en vuelo puede ser peligrosa y solo la valora el veterinario. La improvisación es lo único que de verdad estropea un viaje con perro.
Para la UE: microchip, rabia en regla (con su plazo de espera de unos 21 días) y pasaporte europeo, en ese orden. Algunos países piden desparasitación extra. El Reino Unido y los destinos de fuera de la UE tienen reglas propias y más estrictas, a veces con meses de trámite. Prepáralo con tiempo y confírmalo con el veterinario antes de comprar el billete.
Contenido divulgativo de Hocicos Dulces. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un educador canino: cada perro es un individuo.