Galgo Italiano
También conocido como: Italian Greyhound · Piccolo Levriero Italiano · Iggy






Ficha
Calcular lo que te costaría a ti, con tu situación →
* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Miniaturizado hace más de dos mil años como perro de compañía de la nobleza mediterránea, conserva toda la mecánica de un lebrel: explosiones de velocidad seguidas de horas de sofá. Es muy cariñoso y sensible, casi frágil, y busca constantemente el contacto y el calor. Es el lebrel más pequeño del mundo y lleva dos mil años siendo exactamente eso: aparece en frescos de Pompeya y fue el perro favorito de Federico el Grande, que quiso ser enterrado junto a los suyos. Pesa menos de cinco kilos y sus huesos son finísimos: las fracturas de radio y cúbito por un salto del sofá son el accidente más común de la raza. Pasa mucho frío y busca el calor humano constantemente.
Carácter
Cuidados
Pasa mucho frío: abrigo obligatorio en invierno. Sus huesos son finísimos y las fracturas de radio son frecuentes en cachorros: evitar saltos y juegos bruscos. Higiene dental estricta. Cepillado casi nulo. Necesita carreras en zona segura.
Salud
Fracturas óseas, enfermedad periodontal grave, epilepsia, atrofia de retina y sensibilidad a anestésicos.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Galgo Italiano llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 10 meses en cerrar el crecimiento. Al ser una raza pequeño, crece deprisa y para pronto: a los seis meses ya se parece bastante a lo que será.
Es un cachorro de mucha energía —4 sobre 5 de adulto— y la etapa difícil va de los seis meses a los dos años. En ese tramo es cuando más gente se arrepiente y cuando más ejemplares de esta raza acaban en protectoras. Con 45 minutos diarios bien repartidos y trabajo mental, se pasa sin drama.
Se educa sin dificultades especiales si las sesiones son cortas y con premios.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Lo que no conozca ahora le costará el triple después.
Un día normal con un Galgo Italiano
Con un Galgo Italiano adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 45 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que importa es la proporción entre patas y cabeza. En una raza de energía 4 sobre 5, salir a correr no relaja: entrena, sube la adrenalina y además lo pone en mejor forma cada semana, con lo que la semana siguiente necesita más. La mitad de ese tiempo debería ser olfato y trabajo mental: buscar comida escondida, aprender algo nuevo, resolver un juguete dispensador. Veinte minutos de eso cansan más que una hora de pelota, y se nota la misma tarde.
Lleva mal quedarse solo (2 sobre 5). Eso no se arregla con más ejercicio: se entrena aparte, saliendo y volviendo muchas veces al día empezando por segundos, y con un juguete relleno que solo aparezca cuando te vas. Si trabajas fuera ocho horas, cuenta con un paseador a mediodía.
El mantenimiento del pelo es sencillo: cepillado una o dos veces por semana y poco más.
Qué darle de comer
Un Galgo Italiano adulto de unos 4 kg con actividad normal necesita alrededor de 317 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 88 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 380 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
Calcular su ración exacta con tu pienso →
Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 15 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y en esta raza, con la energía que tiene, puede ser intensa de verdad. Es el momento de consolidar la correa, la llamada y el quedarse solo.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza pequeño empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 14 y los 15 años. Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más puede estirarla: en los estudios con labradores, los perros mantenidos en su peso vivieron alrededor de dos años más.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además valoración de rótulas, porque la luxación es frecuente en razas pequeñas. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
Federico el Grande de Prusia fue enterrado junto a sus galgos italianos, por deseo propio.
Aparece en frescos de más de 2.000 años en el Mediterráneo.
Alcanza los 40 km/h pese a pesar cuatro kilos.
Busca meterse bajo las mantas: es un comportamiento de raza, no una manía.
Adoptar en vez de comprar
Casi un tercio de los perros que entran en protectoras son de raza o cruces muy reconocibles. Antes de comprar, merece la pena mirar.





