Pastor garafiano
También conocido como: Perro pastor garafiano · Pastor de La Palma






Fotos: Wikimedia Commons (Public domain) · Canarian (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Es el perro de pastoreo de La Palma, en Canarias, un animal rústico y agilísimo hecho a la medida de los barrancos de la isla, donde conduce cabras y ovejas por terrenos imposibles. Estuvo a punto de desaparecer y se recuperó a partir de los años 80 cruzando los pocos ejemplares puros que quedaban en las medianías; hoy es una raza española reconocida y un orgullo insular. De aspecto lobero y leonado, es noble y muy trabajador, equilibrado con los suyos y naturalmente desconfiado con los extraños, un buen guardián sin ser agresivo. Pide espacio y actividad: es un perro de campo, de monte y de trabajo, no de piso. A quien le da lo que necesita le devuelve un compañero sano, listo y entregado.
Carácter
Cuidados
Necesita espacio y ejercicio de verdad: es un perro de campo, no de piso. Socialízalo pronto para encauzar su desconfianza natural con extraños. El pelo rústico se cuida con poco. Rinde y es feliz si tiene un trabajo o una actividad (pastoreo, senderismo, montaña).
Salud
Raza rústica y muy sana, moldeada por el terreno duro de la isla. A vigilar la displasia de cadera en algunas líneas; por lo demás, robusta y longeva.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Pastor garafiano llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 15 meses en cerrar el crecimiento. Hasta entonces las articulaciones van por detrás del tamaño, y eso condiciona el ejercicio que puede hacer.
Es un cachorro de mucha energía (4 sobre 5 de adulto) y la etapa difícil va de los seis meses a los dos años. En ese tramo es cuando más gente se arrepiente y cuando más ejemplares de esta raza acaban en protectoras. Con 60 minutos diarios bien repartidos y trabajo mental, se pasa sin drama.
Aprende con mucha facilidad (4 sobre 5 en adiestramiento), y eso corta por los dos lados: aprende igual de rápido lo que le enseñas sin querer. Si le abres la puerta cuando ladra, ladrará.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Esta raza parte con ventaja en tolerancia, pero la socialización no se salta por eso.
Y lo más importante de todo en una raza de su tamaño: nada de saltos, nada de bajar escaleras a diario y nada de correr al lado de una bici hasta los 15 meses. Pienso específico de cachorro de raza grande, que lleva menos calcio y menos energía a propósito. Saltarse esto es la forma más segura de tener un perro de 30 kilos con displasia a los cuatro años.
Un día normal con un Pastor garafiano
Con un Pastor garafiano adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 60 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que importa es la proporción entre patas y cabeza. En una raza de energía 4 sobre 5, salir a correr no relaja: entrena, sube la adrenalina y además lo pone en mejor forma cada semana, con lo que la semana siguiente necesita más. La mitad de ese tiempo debería ser olfato y trabajo mental: buscar comida escondida, aprender algo nuevo, resolver un juguete dispensador. Veinte minutos de eso cansan más que una hora de pelota, y se nota la misma tarde.
Lleva mal quedarse solo (2 sobre 5). Eso no se arregla con más ejercicio: se entrena aparte, saliendo y volviendo muchas veces al día empezando por segundos, y con un juguete relleno que solo aparezca cuando te vas. Si trabajas fuera ocho horas, cuenta con un paseador a mediodía.
El mantenimiento del pelo es sencillo: cepillado una o dos veces por semana y poco más.
Qué darle de comer
Un Pastor garafiano adulto de unos 30 kg con actividad normal necesita alrededor de 1418 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 394 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 850 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Mientras crece necesita pienso específico de su talla, con menos calcio y menos energía, para que el hueso se forme despacio. El cambio a alimento de adulto no se hace al cumplir el año, sino cuando cierra el crecimiento, hacia los 15 meses.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
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Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 13 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y en esta raza, con la energía que tiene, puede ser intensa de verdad. Hasta los 15 meses, nada de ejercicio de impacto.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza grande empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 12 y los 14 años. Es corta, y es la contrapartida dura de elegir un perro grande: a los cinco ya es un perro maduro. Conviene saberlo de entrada, sobre todo si hay niños en casa.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además radiografías oficiales de displasia de cadera y de codo de los dos progenitores. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del ejemplar concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
Es originario de La Palma, en las islas Canarias.
Estuvo casi extinguido y se recuperó desde los años 80.
Conduce el ganado por barrancos donde no entra ningún vehículo.
La RSCE lo reconoció como raza española en 2004.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un Pastor garafiano?
Entre 12 y 14 años. El Pastor garafiano es una raza sana en general, y con revisiones anuales suele llegar bien al final de ese margen. Lo que más se le vigila: raza rústica y muy sana, moldeada por el terreno duro de la isla. A vigilar la displasia de cadera en algunas líneas; por lo demás, robusta y longeva.
¿Cuánto mide y cuánto pesa un Pastor garafiano?
El Pastor garafiano mide 55–64 cm a la cruz y pesa 24–35 kg. Es un perro grande, y eso se nota en el coche, en la cama y en la factura del pienso, que es donde el tamaño se paga.
¿Cuánto ejercicio necesita un Pastor garafiano?
Unos 60–90 min al día. El Pastor garafiano necesita moverse de verdad, no un paseo de manzana. Si no gasta, lo gasta en casa.
¿Es el Pastor garafiano un buen perro para niños?
El Pastor garafiano suele llevarse bien con los niños. Como con cualquier perro, los ratos con críos pequeños se supervisan. Con sus 24–35 kg, además, hay que contar con que de un empujón sin mala intención tira a un niño pequeño.
¿Suelta mucho pelo un Pastor garafiano?
El Pastor garafiano tiene el pelo largo, liso u ondulado, denso. Suelta lo normal, con dos mudas fuertes al año. Con cepillarlo de vez en cuando basta.
¿Puede vivir un Pastor garafiano en un piso?
En piso, al Pastor garafiano le cuesta. Se puede, a base de sacarlo mucho, pero no es lo suyo.
¿Se puede dejar solo en casa a un Pastor garafiano?
Regular. El Pastor garafiano aguanta ratos cortos, pero las jornadas completas se le hacen largas y ahí empiezan los problemas.
¿Cuánto cuesta mantener un Pastor garafiano?
Contando pienso, veterinario, vacunas, antiparasitarios y seguro, con un Pastor garafiano lo razonable es calcular entre 100 y 160 euros al mes. El cachorro es lo barato; lo caro son los 14 años siguientes.
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