Thai Ridgeback
También conocido como: Perro tailandés de la cresta · Mah Thai






Fotos: Pleple2000 (CC BY-SA 3.0) · HiSa Hiller, Schweiz (CC BY-SA 3.0) · Belagria (CC BY-SA 4.0) · Canarian (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Es una raza primitiva del este de Tailandia que se desarrolló durante siglos prácticamente aislada, lo que explica su carácter tan independiente y su salud de hierro. Su rasgo más llamativo es la cresta de pelo que le crece al revés a lo largo del lomo, un detalle que comparte solo con otras dos o tres razas del mundo. Es un perro alerta, listo y muy apegado a su familia, pero desconfiado con los extraños y con un fuerte instinto de guarda y de caza: durante generaciones se defendió solo frente a serpientes y alimañas. Salta como un gato y necesita vallas de verdad. No es un perro para quien busca obediencia automática: piensa por su cuenta y pide un guía con experiencia y mucha socialización temprana. A cambio, da un compañero leal, limpio y de cuidados mínimos.
Carácter
Cuidados
Necesita un guía con experiencia y socialización desde muy pronto (es reservado y protector). Vallado alto y seguro: salta muchísimo. Fuerte instinto de presa con animales pequeños. El pelo cortísimo se cuida con nada.
Salud
Raza primitiva muy sana. A vigilar el seno dermoide (ligado a la cresta, que un buen criador descarta) y, en algunas líneas, la displasia de cadera.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Thai Ridgeback llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 15 meses en cerrar el crecimiento. Hasta entonces las articulaciones van por detrás del tamaño, y eso condiciona el ejercicio que puede hacer.
Es un cachorro de mucha energía (4 sobre 5 de adulto) y la etapa difícil va de los seis meses a los dos años. En ese tramo es cuando más gente se arrepiente y cuando más ejemplares de esta raza acaban en protectoras. Con 60 minutos diarios bien repartidos y trabajo mental, se pasa sin drama.
No es una raza fácil de educar (2 sobre 5): no obedece por complacer, sino cuando le compensa. Sesiones cortas, premios buenos y cero imposición. Con presión se cierra.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Lo que no conozca ahora le costará el triple después.
Y lo más importante de todo en una raza de su tamaño: nada de saltos, nada de bajar escaleras a diario y nada de correr al lado de una bici hasta los 15 meses. Pienso específico de cachorro de raza grande, que lleva menos calcio y menos energía a propósito. Saltarse esto es la forma más segura de tener un perro de 29 kilos con displasia a los cuatro años.
Un día normal con un Thai Ridgeback
Con un Thai Ridgeback adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 60 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que importa es la proporción entre patas y cabeza. En una raza de energía 4 sobre 5, salir a correr no relaja: entrena, sube la adrenalina y además lo pone en mejor forma cada semana, con lo que la semana siguiente necesita más. La mitad de ese tiempo debería ser olfato y trabajo mental: buscar comida escondida, aprender algo nuevo, resolver un juguete dispensador. Veinte minutos de eso cansan más que una hora de pelota, y se nota la misma tarde.
El mantenimiento del pelo es sencillo: cepillado una o dos veces por semana y poco más.
Qué darle de comer
Un Thai Ridgeback adulto de unos 29 kg con actividad normal necesita alrededor de 1382 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 384 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 850 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Mientras crece necesita pienso específico de su talla, con menos calcio y menos energía, para que el hueso se forme despacio. El cambio a alimento de adulto no se hace al cumplir el año, sino cuando cierra el crecimiento, hacia los 15 meses.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
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Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 14 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y en esta raza, con la energía que tiene, puede ser intensa de verdad. Hasta los 15 meses, nada de ejercicio de impacto.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza grande empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 12 y los 15 años. Es corta, y es la contrapartida dura de elegir un perro grande: a los cinco ya es un perro maduro. Conviene saberlo de entrada, sobre todo si hay niños en casa.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además radiografías oficiales de displasia de cadera y de codo de los dos progenitores. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del ejemplar concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
Es una de las pocas razas del mundo con cresta de pelo invertido en el lomo.
Se desarrolló aislado en el este de Tailandia, de ahí su salud.
Salta de pie una altura sorprendente: necesita buenas vallas.
Existe en un raro color azul (gris pizarra).
Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un Thai Ridgeback?
Entre 12 y 15 años. El Thai Ridgeback es una raza sana en general, y con revisiones anuales suele llegar bien al final de ese margen. Lo que más se le vigila: raza primitiva muy sana. A vigilar el seno dermoide (ligado a la cresta, que un buen criador descarta) y, en algunas líneas, la displasia de cadera.
¿Cuánto mide y cuánto pesa un Thai Ridgeback?
El Thai Ridgeback mide 51–61 cm a la cruz y pesa 23–34 kg. Es un perro grande, y eso se nota en el coche, en la cama y en la factura del pienso, que es donde el tamaño se paga.
¿Cuánto ejercicio necesita un Thai Ridgeback?
Unos 60 min al día. El Thai Ridgeback necesita moverse de verdad, no un paseo de manzana. Si no gasta, lo gasta en casa.
¿Es el Thai Ridgeback un buen perro para niños?
El Thai Ridgeback convive con niños sin problema, con las normas de siempre: no molestarlo mientras come o duerme, y supervisión con los más pequeños. Con sus 23–34 kg, además, hay que contar con que de un empujón sin mala intención tira a un niño pequeño.
¿Suelta mucho pelo un Thai Ridgeback?
El Thai Ridgeback tiene el pelo muy corto, con una cresta de pelo invertido en el lomo. Suelta poco: apenas se nota en casa. El cepillado es cosa de un momento.
¿Puede vivir un Thai Ridgeback en un piso?
En piso, al Thai Ridgeback le cuesta. Se puede, a base de sacarlo mucho, pero no es lo suyo.
¿Es fácil de educar un Thai Ridgeback?
Cuesta. El Thai Ridgeback aprende, pero a su ritmo y si le compensa: hace falta paciencia y constancia. No es raza para empezar: pide experiencia previa.
¿Se lleva bien un Thai Ridgeback con los gatos?
Cuesta. Con una presentación bien hecha y desde cachorro puede funcionar, pero con el Thai Ridgeback no es algo que se pueda dar por hecho.
¿Cuánto cuesta mantener un Thai Ridgeback?
Contando pienso, veterinario, vacunas, antiparasitarios y seguro, con un Thai Ridgeback lo razonable es calcular entre 100 y 160 euros al mes. El cachorro es lo barato; lo caro son los 15 años siguientes.
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