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Boyero de Appenzell, perro de tamaño mediano de Suiza, de pelo corto doble y brillante

Boyero de Appenzell

El boyero alpino incansable

También conocido como: Appenzeller Sennenhund · Boyero de Appenzell

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Boyero de Appenzell, perro de tamaño mediano de Suiza, de pelo corto doble y brillanteBoyero de Appenzell, perro de tamaño mediano de Suiza, de pelo corto doble y brillante (foto 2)Boyero de Appenzell, perro de tamaño mediano de Suiza, de pelo corto doble y brillante (foto 3)Boyero de Appenzell, perro de tamaño mediano de Suiza, de pelo corto doble y brillante (foto 4)Boyero de Appenzell, perro de tamaño mediano de Suiza, de pelo corto doble y brillante (foto 5)Boyero de Appenzell, perro de tamaño mediano de Suiza, de pelo corto doble y brillante (foto 6)

Ficha

47–58 cmAltura
22–32 kgPeso
12–14 añosEsperanza de vida
2 h/díaEjercicio diario
GrupoPastoreo
OrigenSuiza
TamañoMediano
PeloCorto doble y brillante
ColoresTricolor negro o havane
HipoalergénicoNo
Origen de la razas. XIX
Camada típica*4 a 7 cachorros
Coste estimado*1170 – 1630 € al año

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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.

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Cómo es

Uno de los cuatro boyeros suizos, el más ágil y enérgico de todos. Conducía ganado, tiraba de carros y guardaba la granja, y sigue necesitando ese nivel de actividad. Es desconfiado con los extraños, muy ladrador y extremadamente apegado a su familia. Es el más pequeño de los cuatro boyeros suizos y el más veloz. Movía el ganado por los valles de Appenzell y avisaba de todo lo que se acercaba a la granja, y eso último no lo ha perdido: es un perro que ladra, y bastante. Necesita trabajo diario y una familia que esté por casa. Su cola en rosca sobre el lomo es el rasgo que lo distingue a simple vista de sus primos. Es el más grande de los cuatro boyeros suizos, de los que el Boyero de Berna es el único de pelo largo. Tiraba de carros de leche y de queso por los valles alpinos, un trabajo que exige fuerza tranquila más que velocidad. Es sereno, muy apegado a su familia y bastante tardío: no madura del todo hasta los tres años. Necesita espacio, come mucho y su esperanza de vida es corta.

Carácter

VivazVigilanteTrabajadorRuidoso
Energía
5/5
Con niños
4/5
Con perros
3/5
Con gatos
3/5
Adiestramiento
4/5
Nivel de ladridomenos es mejor
5/5
Caída de pelomenos es mejor
3/5
Necesidad de peluqueríamenos es mejor
1/5
Robustez de salud
4/5
Apto para piso
1/5
Aguanta la soledad
2/5
Apto para novatos
1/5
cuanto más, mejor cuanto menos, mejor

Cuidados

Dos horas diarias de trabajo físico y mental: es imposible cansarlo solo con paseos. Cepillado semanal. Control del ladrido desde cachorro. No apto para piso ni para principiantes. Necesita un empleo, aunque sea deportivo.

Salud

Displasia de cadera, atrofia de retina, epilepsia y hemólisis autoinmune.

Información divulgativa sobre tendencias de la raza, no un diagnóstico. Cualquier síntoma debe valorarlo tu veterinario.

Cómo es de cachorro

Un cachorro de Boyero de Appenzell llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 12 meses en cerrar el crecimiento. Hasta entonces las articulaciones van por detrás del tamaño, y eso condiciona el ejercicio que puede hacer.

Es un cachorro de mucha energía —5 sobre 5 de adulto— y la etapa difícil va de los seis meses a los dos años. En ese tramo es cuando más gente se arrepiente y cuando más ejemplares de esta raza acaban en protectoras. Con 120 minutos diarios bien repartidos y trabajo mental, se pasa sin drama.

Aprende con mucha facilidad (4 sobre 5 en adiestramiento), y eso corta por los dos lados: aprende igual de rápido lo que le enseñas sin querer. Si le abres la puerta cuando ladra, ladrará.

La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Esta raza parte con ventaja en tolerancia, pero la socialización no se salta por eso.

Un día normal con un Boyero de Appenzell

Con un Boyero de Appenzell adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 120 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.

Lo que importa es la proporción entre patas y cabeza. En una raza de energía 5 sobre 5, salir a correr no relaja: entrena, sube la adrenalina y además lo pone en mejor forma cada semana, con lo que la semana siguiente necesita más. La mitad de ese tiempo debería ser olfato y trabajo mental: buscar comida escondida, aprender algo nuevo, resolver un juguete dispensador. Veinte minutos de eso cansan más que una hora de pelota, y se nota la misma tarde.

Tiene un ladrido marcado (5 sobre 5), que es parte de para lo que se crió. Si vives con vecinos pegados, conviene trabajar desde cachorro el «ya vale» y no reforzar el ladrido con atención, ni siquiera para regañar. Se reduce mucho; desaparecer, no desaparece.

Lleva mal quedarse solo (2 sobre 5). Eso no se arregla con más ejercicio: se entrena aparte, saliendo y volviendo muchas veces al día empezando por segundos, y con un juguete relleno que solo aparezca cuando te vas. Si trabajas fuera ocho horas, cuenta con un paseador a mediodía.

El mantenimiento del pelo es sencillo: cepillado una o dos veces por semana y poco más.

Qué darle de comer

Un Boyero de Appenzell adulto de unos 27 kg con actividad normal necesita alrededor de 1327 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 369 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 560 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.

Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.

Calcular su ración exacta con tu pienso →

Qué esperar en cada etapa

Los primeros seis meses

Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 13 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.

De los seis meses a los dos años

La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y en esta raza, con la energía que tiene, puede ser intensa de verdad. Es el momento de consolidar la correa, la llamada y el quedarse solo.

De los dos a los 8 años

Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.

A partir de los 8

Entra en la etapa senior, que en una raza mediano empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.

El final

La esperanza de vida de esta raza está entre los 12 y los 14 años. Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más puede estirarla: en los estudios con labradores, los perros mantenidos en su peso vivieron alrededor de dos años más.

Si vas a comprar uno

Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.

En esta raza en concreto, pide además radiografías oficiales de displasia de cadera y de codo de los dos progenitores. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.

Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del ejemplar concreto que te vas a llevar.

Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.

Con qué se confunde

Curiosidades

Es el más raro de los cuatro boyeros suizos fuera de su país.

Su cola se enrosca sobre el lomo, rasgo único entre los boyeros suizos.

Fue descrito por primera vez en un libro de 1853 como 'perro de granja que ladra alto'.

Puede conducir ganado y tirar de un carro de leche el mismo día.

Adoptar en vez de comprar

Casi un tercio de los perros que entran en protectoras son de raza o cruces muy reconocibles. Antes de comprar, merece la pena mirar.

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