Ratonero de Praga
También conocido como: Pražský krysařík · Prague Ratter · Ratonero Pragués





Fotos: Mikko Virtaperko (CC BY-SA 3.0) · Jenc (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
Calcular lo que te costaría a ti, con tu situación →
* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
La tradición checa lo sitúa en la corte de los reyes de Bohemia, cazando ratas en las cocinas de palacio y comiendo en la mesa de los banquetes. Desapareció casi por completo y no se reconstruyó hasta los años ochenta, a partir de ejemplares dispersos. Es uno de los perros más pequeños del mundo y, a diferencia de otros toys, no es nervioso: se le describe como equilibrado, curioso y fácil de llevar a todas partes.
Carácter
Cuidados
Mantenimiento mínimo en el pelo corto; el largo pide cepillado semanal. Abrigo en invierno, porque pesa poco y se enfría rápido. Higiene dental estricta desde cachorro. Cuidado con los escalones y los saltos: en un perro de dos kilos una caída tonta es una fractura.
Salud
Luxación de rótula, fontanela sin cerrar, problemas dentales, hipoglucemia en el cachorro y fracturas por traumatismos domésticos.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Ratonero de Praga llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 8 meses en cerrar el crecimiento. Al ser una raza toy, crece deprisa y para pronto: a los seis meses ya se parece bastante a lo que será.
Su energía de adulto es media —3 sobre 5—, así que de cachorro tendrá rachas de actividad intensa seguidas de siestas largas. Las dos cosas son normales.
Aprende con mucha facilidad (4 sobre 5 en adiestramiento), y eso corta por los dos lados: aprende igual de rápido lo que le enseñas sin querer. Si le abres la puerta cuando ladra, ladrará.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Lo que no conozca ahora le costará el triple después.
Un día normal con un Ratonero de Praga
Con un Ratonero de Praga adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 30 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que de verdad lo cansa no son los kilómetros, es el olfato. Un paseo lento dejándole oler todo lo que quiera vale más que uno rápido del doble de largo, y eso es cierto en cualquier raza.
Lleva mal quedarse solo (1 sobre 5). Eso no se arregla con más ejercicio: se entrena aparte, saliendo y volviendo muchas veces al día empezando por segundos, y con un juguete relleno que solo aparezca cuando te vas. Si trabajas fuera ocho horas, cuenta con un paseador a mediodía.
El mantenimiento del pelo es sencillo: cepillado una o dos veces por semana y poco más.
Qué darle de comer
Un Ratonero de Praga adulto de unos 3 kg con actividad normal necesita alrededor de 255 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 71 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 250 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Siendo un perro tan pequeño, conviene repartir la comida en tres tomas mientras es cachorro: las razas toy pueden sufrir bajadas de azúcar si pasan muchas horas sin comer. Y ojo con los premios, que en un perro de 3 kilos suman muchísimo antes de lo que parece.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
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Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 13 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y aunque en esta raza es más llevadera, sigue existiendo. Es el momento de consolidar la correa, la llamada y el quedarse solo.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza toy empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 12 y los 14 años. Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más puede estirarla: en los estudios con labradores, los perros mantenidos en su peso vivieron alrededor de dos años más.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además valoración de rótulas, porque la luxación es frecuente en razas pequeñas. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del ejemplar concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
La FCI no lo aceptó de forma provisional hasta 2019, pese a sus siglos de historia.
Mide de media menos que un Chihuahua estándar.
El programa de recuperación de los años ochenta partió de apenas una decena de ejemplares.
Su nombre checo, 'krysařík', significa literalmente cazarratas.
Adoptar en vez de comprar
Casi un tercio de los perros que entran en protectoras son de raza o cruces muy reconocibles. Antes de comprar, merece la pena mirar.





