Razas de perro primitivas
Razas antiguas, muy poco modificadas por la selección humana. Tienen un carácter que la gente describe como felino: limpias, independientes, poco dadas a obedecer porque sí y extraordinariamente listas a su manera. 7 razas con ficha completa.
Basenji
Mediano · Primitivo · 13–16 años
El perro que no ladra
Chow Chow
Mediano · Primitivo · 8–12 años
El león de lengua azul
Podenco Andaluz
Mediano · Primitivo · 12–15 años
Tres tallas, tres pelos, un solo perro
Podenco Canario
Grande · Primitivo · 12–15 años
El cazador de conejos de las islas
Podenco Ibicenco
Grande · Primitivo · 12–14 años
El saltador de las Baleares
Shiba Inu
Pequeño · Primitivo · 13–16 años
El perro más gatuno del mundo
Xoloitzcuintle
Mediano · Primitivo · 13–18 años
El perro sagrado de los aztecas
Perros primitivos: las razas más antiguas y menos modificadas
Qué las hace primitivas
Son razas que se formaron sobre todo por adaptación a un sitio y a un oficio, no por un programa de cría con un estándar escrito. Muchas llevan miles de años haciendo lo mismo en el mismo territorio: el podenco cazando conejo en el Mediterráneo, el basenji rastreando en el Congo, el shiba levantando pájaros en las montañas de Japón. Genéticamente están entre las más cercanas al lobo, y eso se nota menos en el aspecto que en la forma de tomar decisiones.
El carácter que hay que entender antes
No son perros de complacer. Un pastor australiano hace lo que le pides porque le encanta hacerte caso; un shiba lo hace si le compensa. Eso no los convierte en tontos ni en tercos: los convierte en perros que hay que motivar en vez de mandar. Se educan perfectamente con premios y con paciencia, y muy mal con imposición. Quien viene de un labrador suele pasar un primer año de desconcierto.
La llamada y el instinto de caza
Este es el punto crítico. Casi todas cazan por vista, por olfato o por ambas cosas, y cuando arrancan detrás de algo dejan de oírte de verdad. No es desobediencia: es que el instinto tapa todo lo demás. Un podenco o un basenji sueltos en el campo se pierden, y los podencos además saltan vallas que parecerían suficientes. Correa larga, espacios vallados y aceptar que la suelta libre puede no ser una opción nunca.
Lo bueno de convivir con una
Son muy limpias —el shiba y el basenji se acicalan como gatos y prácticamente no huelen—, silenciosas (el basenji ni siquiera ladra, hace un sonido peculiar), sanas de media, porque no arrastran los problemas de una línea cerrada, y muy resistentes. Y son perros con opinión propia, lo cual, para quien busca eso, es exactamente la gracia.
Las españolas del grupo
España tiene varias, y son de las mejores razas primitivas que existen: el podenco ibicenco, el andaluz y el canario, además del galgo, que es lebrel pero comparte muchas de estas características. Son perros rústicos, sanos, longevos y baratos de mantener, y están entre los más abandonados del país. Si el carácter independiente no te asusta, hay miles esperando en protectoras.
Preguntas frecuentes
¿Son difíciles de educar las razas primitivas?
Difíciles no; distintas sí. Aprenden rápido, pero no repiten algo solo porque se lo pidas: necesitan que les compense. Con refuerzo positivo y sesiones cortas funcionan muy bien; con métodos de imposición se cierran.
¿Se pueden soltar en el campo?
Con la mayoría, no de forma fiable. Cazan por instinto y la llamada falla justo cuando más hace falta. La opción sensata es correa larga de diez metros y espacios vallados.
¿Son buenas con niños?
Suelen ser tolerantes pero poco sufridas: no llevan bien el manoseo ni el trajín brusco, y se apartan en vez de aguantar. Con niños que respetan su espacio funcionan bien.