Akita Inu
También conocido como: Akita japonés · Gran Perro Japonés






Ficha
Calcular lo que te costaría a ti, con tu situación →
* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Variedades
Dos razas galesas que se confunden
Cómo es
Tesoro nacional japonés, criado para cazar osos en las montañas de Akita. Es silencioso, digno y profundamente leal a su familia, pero distante con extraños y con muy poca tolerancia hacia otros perros, especialmente del mismo sexo. No es un perro sociable: es un perro fiel. Es un perro de otra escuela: no busca agradar, no repite un ejercicio veinte veces y decide por su cuenta si la orden tiene sentido. Con su familia es tranquilo y silencioso —ladra poquísimo—, pero con otros perros del mismo sexo suele ser intolerante, y eso no se educa del todo. En Japón es monumento natural viviente, y la historia de Hachikō, que esperó nueve años en la estación, dice bastante de su fidelidad.
Carácter
Cuidados
Socialización temprana intensa y obligatoria. Muda dos veces al año de forma espectacular. Rara vez tolera parques caninos. Requiere un guía con experiencia y mano tranquila: no responde a la dureza ni a la repetición. Espacio y valla segura.
Salud
Displasia de cadera, hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes (síndrome de Vogt-Koyanagi-Harada), torsión gástrica y atrofia de retina.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Akita Inu llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 15 meses en cerrar el crecimiento. Hasta entonces las articulaciones van por detrás del tamaño, y eso condiciona el ejercicio que puede hacer.
Su energía de adulto es media —3 sobre 5—, así que de cachorro tendrá rachas de actividad intensa seguidas de siestas largas. Las dos cosas son normales.
No es una raza fácil de educar (2 sobre 5): no obedece por complacer, sino cuando le compensa. Sesiones cortas, premios buenos y cero imposición. Con presión se cierra.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Lo que no conozca ahora le costará el triple después.
Y lo más importante de todo en una raza de su tamaño: nada de saltos, nada de bajar escaleras a diario y nada de correr al lado de una bici hasta los 15 meses. Pienso específico de cachorro de raza grande, que lleva menos calcio y menos energía a propósito. Saltarse esto es la forma más segura de tener un perro de 46 kilos con displasia a los cuatro años.
Un día normal con un Akita Inu
Con un Akita Inu adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 75 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que de verdad lo cansa no son los kilómetros, es el olfato. Un paseo lento dejándole oler todo lo que quiera vale más que uno rápido del doble de largo, y eso es cierto en cualquier raza.
No necesita peluquería, pero suelta mucho pelo (5 sobre 5): cepillado un par de veces por semana y a diario en temporada de muda, o vivirás cubierto.
Qué darle de comer
Un Akita Inu adulto de unos 46 kg con actividad normal necesita alrededor de 1962 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 545 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 850 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Aquí hay algo que no es opcional. Es una raza de pecho profundo, con riesgo real de torsión gástrica: el estómago se llena de gas y gira sobre sí mismo, y sin cirugía inmediata el perro muere en horas. Reparte siempre la comida en dos o tres tomas, evita que coma con ansia y no le des ejercicio fuerte en la hora anterior ni en la posterior. Y aprende los síntomas antes de necesitarlos: intentar vomitar sin echar nada, barriga hinchada e inquietud.
Mientras crece necesita pienso específico de su talla, con menos calcio y menos energía, para que el hueso se forme despacio. El cambio a alimento de adulto no se hace al cumplir el año, sino cuando cierra el crecimiento, hacia los 15 meses.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
Calcular su ración exacta con tu pienso →
Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 12 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y aunque en esta raza es más llevadera, sigue existiendo. Hasta los 15 meses, nada de ejercicio de impacto.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza grande empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 10 y los 13 años. Es corta, y es la contrapartida dura de elegir un perro grande: a los cinco ya es un perro maduro. Conviene saberlo de entrada, sobre todo si hay niños en casa.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además radiografías oficiales de displasia de cadera y de codo de los dos progenitores. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
Hachiko esperó a su dueño en la estación de Shibuya cada día durante nueve años tras su muerte.
Helen Keller trajo el primer Akita a Estados Unidos en 1937.
En Japón se regala una figurita de Akita al nacer un bebé como símbolo de salud.
El Akita Americano y el Akita Inu se consideran razas separadas desde 1999.
Adoptar en vez de comprar
Casi un tercio de los perros que entran en protectoras son de raza o cruces muy reconocibles. Antes de comprar, merece la pena mirar.





