Akita Americano
También conocido como: Gran Perro Japonés · American Akita





Fotos: Biser Yanev (CC BY-SA 4.0) · Edwin Campos (CC0) · Michele Alessandro Lagala (CC BY-SA 4.0) · Caro108 (CC BY-SA 3.0) · Peter Theakston; Keetanii; Melodorakitas; Sevenfatdogs (CC BY 3.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Nace del mismo tronco que el Akita Inu japonés, pero siguió un camino propio hasta convertirse en una raza distinta, más grande, más robusta y con una paleta de colores mucho más amplia. Tras la Segunda Guerra Mundial, los soldados estadounidenses se llevaron a casa akitas, y en América se seleccionaron ejemplares de mayor tamaño y sin la restricción de color japonesa, dando lugar a este gigante que hoy se reconoce aparte del Inu. Es un perro de una lealtad enorme a su familia, tranquilo y silencioso dentro de casa, muy digno y hasta distante en el trato, nada efusivo. Esa nobleza con los suyos convive con un carácter dominante y territorial, y con un instinto fuerte hacia otros animales: la convivencia con otros perros, sobre todo del mismo sexo, y con gatos suele ser difícil. Es un perro de una sola familia, poco dado a los desconocidos, que necesita un dueño con experiencia, mano firme y serena, y una socialización muy cuidada desde cachorro. No es un perro fácil ni para cualquiera.
Carácter
Cuidados
Ejercicio moderado: es más de dignidad que de hiperactividad, pero necesita sus paseos y algo de estímulo. El manto doble suelta muchísimo pelo, con dos mudas al año espectaculares en las que el cepillado casi diario es obligado. Educación firme, coherente y en positivo, porque es inteligente pero independiente y testarudo, y la dureza solo lo enfrenta. La socialización temprana e intensa es imprescindible, sobre todo con otros animales, dada su tendencia dominante. Conviene además informarse de la normativa autonómica antes de tenerlo, porque por morfología puede quedar sujeto a los requisitos de las razas potencialmente peligrosas en algunas comunidades.
Salud
Displasia de cadera y codo, problemas de tiroides, enfermedades autoinmunes que afectan sobre todo a la piel y los ojos, atrofia progresiva de retina y sensibilidad a ciertos fármacos y vacunas más alta que en otras razas.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Akita Americano llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 15 meses en cerrar el crecimiento. Hasta entonces las articulaciones van por detrás del tamaño, y eso condiciona el ejercicio que puede hacer.
Su energía de adulto es media (3 sobre 5), así que de cachorro tendrá rachas de actividad intensa seguidas de siestas largas. Las dos cosas son normales.
Se educa sin dificultades especiales si las sesiones son cortas y con premios.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Lo que no conozca ahora le costará el triple después.
Y lo más importante de todo en una raza de su tamaño: nada de saltos, nada de bajar escaleras a diario y nada de correr al lado de una bici hasta los 15 meses. Pienso específico de cachorro de raza grande, que lleva menos calcio y menos energía a propósito. Saltarse esto es la forma más segura de tener un perro de 46 kilos con displasia a los cuatro años.
Un día normal con un Akita Americano
Con un Akita Americano adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 60 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que de verdad lo cansa no son los kilómetros, es el olfato. Un paseo lento dejándole oler todo lo que quiera vale más que uno rápido del doble de largo, y eso es cierto en cualquier raza.
No necesita peluquería, pero suelta mucho pelo (5 sobre 5): cepillado un par de veces por semana y a diario en temporada de muda, o vivirás cubierto.
Qué darle de comer
Un Akita Americano adulto de unos 46 kg con actividad normal necesita alrededor de 1962 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 545 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 850 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Aquí hay algo que no es opcional. Es una raza de pecho profundo, con riesgo real de torsión gástrica: el estómago se llena de gas y gira sobre sí mismo, y sin cirugía inmediata el perro muere en horas. Reparte siempre la comida en dos o tres tomas, evita que coma con ansia y no le des ejercicio fuerte en la hora anterior ni en la posterior. Y aprende los síntomas antes de necesitarlos: intentar vomitar sin echar nada, barriga hinchada e inquietud.
Mientras crece necesita pienso específico de su talla, con menos calcio y menos energía, para que el hueso se forme despacio. El cambio a alimento de adulto no se hace al cumplir el año, sino cuando cierra el crecimiento, hacia los 15 meses.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
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Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 12 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y aunque en esta raza es más llevadera, sigue existiendo. Hasta los 15 meses, nada de ejercicio de impacto.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza grande empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 10 y los 13 años. Es corta, y es la contrapartida dura de elegir un perro grande: a los cinco ya es un perro maduro. Conviene saberlo de entrada, sobre todo si hay niños en casa.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
En esta raza en concreto, pide además radiografías oficiales de displasia de cadera y de codo de los dos progenitores. Un criador serio los tiene y los enseña sin que se los pidas; si te dice que «no hacen falta porque están todos sanos», ya sabes bastante.
Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
Comparte origen con el Akita Inu, pero es una raza distinta: más grande, más pesada y admite colores que en el japonés están prohibidos.
Los primeros akitas llegaron a Estados Unidos de la mano de soldados tras la Segunda Guerra Mundial, fascinados por el perro nacional de Japón.
La escritora y activista Helen Keller fue quien introdujo el primer akita en Estados Unidos, regalo de sus anfitriones durante un viaje a Japón.
Su manto doble es tan denso que soporta el frío extremo, herencia de los perros de montaña del norte de Japón de los que desciende.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un Akita Americano?
Entre 10 y 13 años. El Akita Americano tiene la salud corriente de su tamaño: ni especialmente frágil ni de hierro. Lo que más se le vigila: displasia de cadera y codo, problemas de tiroides, enfermedades autoinmunes que afectan sobre todo a la piel y los ojos, atrofia progresiva de retina y sensibilidad a ciertos fármacos y vacunas más alta que en otras razas.
¿Cuánto mide y cuánto pesa un Akita Americano?
El Akita Americano mide 60–71 cm a la cruz y pesa 32–59 kg. Es un perro grande, y eso se nota en el coche, en la cama y en la factura del pienso, que es donde el tamaño se paga.
¿Cuánto ejercicio necesita un Akita Americano?
Unos 60 min al día. Al Akita Americano no le hace falta más: con paseos normales y algún rato de juego está servido.
¿Es el Akita Americano un buen perro para niños?
El Akita Americano convive con niños sin problema, con las normas de siempre: no molestarlo mientras come o duerme, y supervisión con los más pequeños. Con sus 32–59 kg, además, hay que contar con que de un empujón sin mala intención tira a un niño pequeño.
¿Suelta mucho pelo un Akita Americano?
El Akita Americano tiene el pelo doble, corto y muy denso. Suelta muchísimo, todo el año, y en las mudas hay que recogerlo a diario. Si eso va a molestar, no es la raza. Con cepillarlo de vez en cuando basta.
¿Puede vivir un Akita Americano en un piso?
En piso, al Akita Americano le cuesta. Se puede, a base de sacarlo mucho, pero no es lo suyo.
¿Es fácil de educar un Akita Americano?
Ni fácil ni difícil: con el Akita Americano, constancia y refuerzo positivo funcionan. No es raza para empezar: pide experiencia previa.
¿Se lleva bien un Akita Americano con los gatos?
Es complicado. El Akita Americano tiene mucho instinto de persecución y, salvo que se críen juntos desde cachorros, la convivencia con un gato es difícil de garantizar.
¿Cuánto cuesta mantener un Akita Americano?
Contando pienso, veterinario, vacunas, antiparasitarios y seguro, con un Akita Americano lo razonable es calcular entre 100 y 160 euros al mes. El cachorro es lo barato; lo caro son los 13 años siguientes.
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