Pequeño Münsterländer
También conocido como: Kleiner Münsterländer






Fotos: Canarian (CC BY-SA 3.0) · Edit by Pharaoh Hound, original photo uploaded by Caronna (CC BY 2.5) · MagnusA (CC BY-SA 3.0) · PCullomO (CC BY-SA 3.0) · Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de aseo y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Es un perro de caza alemán de los llamados polivalentes: rastrea, levanta la pieza, la marca y la cobra, lo mismo en tierra que en el agua, y lo hace con una obediencia y unas ganas de agradar que lo convierten también en un compañero de familia excepcional. En eso está su gracia: es un cazador de primera que, en casa, es de los perros más dulces, equilibrados y cariñosos que existen, estupendo con los niños y sociable con otros perros. La otra cara de esa versatilidad es la energía: es un perro incansable que necesita muchísimo ejercicio y, sobre todo, trabajo mental. No importa si no vas a cazar, pero sí que le des una tarea (deporte canino, olfato, largas caminatas), porque un Münsterländer que se queda parado en un piso sin estímulo se frustra y lo pasa mal. A quien le dé salida a su energía le devuelve un perro brillante, fiel y de trato fácil.
Carácter
Cuidados
Mucho ejercicio diario y de calidad: no le basta con dar vueltas a la manzana, necesita correr, nadar y, sobre todo, usar la cabeza. El olfato y los juegos de buscar son su mundo. El pelo largo con flecos pide cepillado regular, sobre todo después de salir al campo, donde recoge de todo. Aprende con una facilidad enorme y disfruta entrenando en positivo, así que la educación es de lo más agradecido. Socialización fácil, porque es abierto por naturaleza. Es un perro ideal para gente muy activa o cazadores, y mala elección para una vida tranquila y sedentaria.
Salud
Es una raza bastante sana y longeva, criada por su función. Como puntos a vigilar, displasia de cadera y, por sus orejas caídas y su gusto por el agua, tendencia a las otitis si no se le revisan y secan los oídos.
Cómo es de cachorro
Un cachorro de Pequeño Münsterländer llega a casa a las ocho semanas pesando una fracción de lo que va a pesar de adulto, y tarda unos 12 meses en cerrar el crecimiento. Hasta entonces las articulaciones van por detrás del tamaño, y eso condiciona el ejercicio que puede hacer.
Es un cachorro de mucha energía (5 sobre 5 de adulto) y la etapa difícil va de los seis meses a los dos años. En ese tramo es cuando más gente se arrepiente y cuando más ejemplares de esta raza acaban en protectoras. Con 90 minutos diarios bien repartidos y trabajo mental, se pasa sin drama.
Aprende con mucha facilidad (5 sobre 5 en adiestramiento), y eso corta por los dos lados: aprende igual de rápido lo que le enseñas sin querer. Si le abres la puerta cuando ladra, ladrará.
La ventana de socialización se cierra hacia las dieciséis semanas y no vuelve a abrirse. Antes de esa fecha tiene que haber conocido, en pequeñas dosis y sin agobio, suelos distintos, ascensores, paraguas, bicicletas, niños, gente mayor y otros perros equilibrados. Esta raza parte con ventaja en tolerancia, pero la socialización no se salta por eso.
Un día normal con un Pequeño Münsterländer
Con un Pequeño Münsterländer adulto, un día normal son tres salidas: una corta al levantarse, otra al mediodía o a media tarde y una larga, que es donde se juega el día. En total, alrededor de 90 minutos de actividad, aunque el número que importa no es ese.
Lo que importa es la proporción entre patas y cabeza. En una raza de energía 5 sobre 5, salir a correr no relaja: entrena, sube la adrenalina y además lo pone en mejor forma cada semana, con lo que la semana siguiente necesita más. La mitad de ese tiempo debería ser olfato y trabajo mental: buscar comida escondida, aprender algo nuevo, resolver un juguete dispensador. Veinte minutos de eso cansan más que una hora de pelota, y se nota la misma tarde.
Lleva mal quedarse solo (2 sobre 5). Eso no se arregla con más ejercicio: se entrena aparte, saliendo y volviendo muchas veces al día empezando por segundos, y con un juguete relleno que solo aparezca cuando te vas. Si trabajas fuera ocho horas, cuenta con un paseador a mediodía.
El mantenimiento del pelo es sencillo: cepillado una o dos veces por semana y poco más.
Qué darle de comer
Un Pequeño Münsterländer adulto de unos 21 kg con actividad normal necesita alrededor de 1099 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 305 gramos, repartidos en dos tomas. En dinero, la comida le va a costar del orden de 560 € al año. Son cifras de partida: quien manda es el cuerpo del perro, y tienes que notarle las costillas pasando la mano sin apretar.
Los premios cuentan como comida y pueden ser el diez o el veinte por ciento de lo que come al día. Pésale la ración con una báscula en vez de usar un vaso, y ajústala cada dos semanas según lo que veas y lo que marque el peso.
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Qué esperar en cada etapa
Todo pasa aquí. Socialización antes de las dieciséis semanas, pauta de vacunas, dentición y las normas de casa, que se ponen ahora o no se ponen. Es la etapa que más determina los 13 años siguientes y la que menos se puede recuperar después.
La adolescencia, que es cuando más gente se arrepiente. Prueba límites, se le olvida lo aprendido y en esta raza, con la energía que tiene, puede ser intensa de verdad. Es el momento de consolidar la correa, la llamada y el quedarse solo.
Su mejor momento. Ya es el perro que va a ser, con el carácter hecho y el cuerpo entero. Es la etapa para el deporte canino, los viajes y las rutinas largas. Una revisión al año con vacunas y antiparasitarios, y control de peso, que es lo que más alarga la vida.
Entra en la etapa senior, que en una raza mediano empieza pronto. Los primeros signos no son cojear: son dudar antes de subir al sofá y tardar más en levantarse, y casi siempre es dolor articular, que se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica y cambiar un paseo largo por varios cortos.
La esperanza de vida de esta raza está entre los 12 y los 14 años. Mantenerlo delgado toda su vida es lo que más puede estirarla: en los estudios con labradores, los perros mantenidos en su peso vivieron alrededor de dos años más.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el cachorro importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza son cinco: ¿puedo ver a la madre, en su casa, con la camada? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y cuántas razas crías? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si dentro de dos años no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, vete.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del ejemplar concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: entrega a partir de las ocho semanas, con microchip puesto y registrado, cartilla veterinaria y primera vacunación. El criador tiene que estar dado de alta como núcleo zoológico y facilitarte el número, que puedes comprobar.
Con qué se confunde
Curiosidades
Es de los perros de caza más versátiles que existen: trabaja en el rastro, el cobro y el agua con la misma soltura.
A pesar de su nombre, no es una versión reducida del Gran Münsterländer, sino una raza con su propia historia.
Casi desapareció y se recuperó a comienzos del siglo XX a partir de los perros de caza que quedaban en la región alemana de Münster.
Une como pocas razas dos mundos: un cazador de élite en el campo y un perro de familia dulce y tranquilo en casa.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive un Pequeño Münsterländer?
Entre 12 y 14 años. El Pequeño Münsterländer es una raza sana en general, y con revisiones anuales suele llegar bien al final de ese margen. Lo que más se le vigila: es una raza bastante sana y longeva, criada por su función. Como puntos a vigilar, displasia de cadera y, por sus orejas caídas y su gusto por el agua, tendencia a las otitis si no se le revisan y secan los oídos.
¿Cuánto mide y cuánto pesa un Pequeño Münsterländer?
El Pequeño Münsterländer mide 48–56 cm a la cruz y pesa 15–27 kg. Es un perro mediano, y eso se nota en el coche, en la cama y en la factura del pienso, que es donde el tamaño se paga.
¿Cuánto ejercicio necesita un Pequeño Münsterländer?
Unos 90 min al día. El Pequeño Münsterländer es de energía muy alta: sin ejercicio de verdad y sin algo en lo que pensar se busca la vida él solo, y no suele gustar cómo.
¿Es el Pequeño Münsterländer un buen perro para niños?
El Pequeño Münsterländer es de las razas que mejor llevan a los niños: tolerante y paciente. Aun así, perro y niño pequeño nunca se dejan solos, por bueno que sea.
¿Suelta mucho pelo un Pequeño Münsterländer?
El Pequeño Münsterländer tiene el pelo largo, liso o algo ondulado, con flecos. Suelta lo normal, con dos mudas fuertes al año. Pide cepillado regular.
¿Puede vivir un Pequeño Münsterländer en un piso?
En piso, al Pequeño Münsterländer le cuesta. Se puede, a base de sacarlo mucho, pero no es lo suyo.
¿Se puede dejar solo en casa a un Pequeño Münsterländer?
Regular. El Pequeño Münsterländer aguanta ratos cortos, pero las jornadas completas se le hacen largas y ahí empiezan los problemas.
¿Es fácil de educar un Pequeño Münsterländer?
El Pequeño Münsterländer es de los perros más fáciles de educar que hay: aprende a la primera y disfruta haciéndolo. El riesgo es el contrario, que se aburra si no le das nada que hacer. Como primer perro es asumible si te informas bien.
¿Cuánto cuesta mantener un Pequeño Münsterländer?
Contando pienso, veterinario, vacunas, antiparasitarios y seguro, con un Pequeño Münsterländer lo razonable es calcular entre 70 y 110 euros al mes. El cachorro es lo barato; lo caro son los 14 años siguientes.
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